miércoles, 21 de mayo de 2008

El paso de los años

"El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos..."

Así es, hoy conversaba con una amiga y le contaba de mi gran preocupación: no encontrarme a mí misma en la literatura ni en la vida.

Le contaba cómo a los 20 años mis palabras fluían como si me las dictasen al oído; ¡cuántas cosas tenía que decir entonces! ¡Cuántos sentimientos se me agolpaban y qué precisa era yo en plasmarlos con mis aún torpes palabras!

Era yo como un vehículo divino, fluía con el ritmo cadencioso de mis días habaneros, días sin sobresaltos, atardeceres en los que el único objetivo era llegar de un lado a otro caminando, viendo la puesta de sol, los perros en el parque, los árboles, la gente... Noches de culebrones brasileños, de conversaciones con mis amigos, de romance y de algo de estudio. De poner la cabeza en la almohada y descansar profundamente, sabiendo que en la habitación de al lado estaba, siempre protectora, mi madre.

Yo era y sólo era, en esa juventud que quizás habría sido eterna. Tenía tantos sueños... quería ser escritora, descubrir la vacuna contra el Sida, estar a la moda, ser bohemia, encontrar un amor...

Nunca me pregunté si era posible: era posible; nunca dudé de mí en tanto que soñadora, aunque como bióloga llegó un punto en que supe que aquello no era para mí.

Luego vinieron el viaje y la soledad, la incomprensión, el miedo, el disfraz, el mimetismo, la frustración de no ser persona, la amargura de vagar por las calles sin caras amigas, la mirada huidiza del perdedor, la fea sensación de estar inmóvil, de no poder llegar por causas injustas, la paranoia de sentirme utilizada, el complejo de fracasada, la rabia de tener que aparentar haber tocado el cielo con las manos ante mi gente, y el trabajo, la única salvación.

Más tarde todo comenzó a abrirse: las oportunidades, las amistades, el fruto del trabajo a materializarse, y me dejé llevar por ese afán triunfalista, y fui tomada como modelo, y escribía cosas, pero ya no poesía, nunca más poesía, sólo frases ornamentales llenas de cálculo, eso sí, de pulcra redacción.

Sin llegar a alcanzar el paraíso fui sacando la cuenta de que aquel camino rimbombante no me conduciría a nada auténtico. La pose comercial me distanciaba de mí misma, vivir para la gente no era bueno. ¡Ah, cuánto me ha costado desprenderme de ese instinto social que aún se me sale! Cuánto no decir nosotros sino yo, y sentir que no le debo nada a nadie, o que quizás sí pero no tengo que ir demostrándolo como una culpa vieja, porque todos le debemos algo a alguien y la mayoría no lo dice.

Hoy que ha pasado el tiempo he tomado una decisión: volveré a mí misma, a escuchar mis instintos, a ser una salvaje. Quizás estoy a tiempo de salvarme de tanta hipocresía, del amor por las cosas, de los miedos. Intentaré escribir, aunque esto no será motivo de preocupación, si sale, sale, intentaré vivir según mis presupuestos, sin renunciar a ser normal, sin convertirme a ninguna secta, pero no me dejaré embaucar por el vacío de esta sociedad hipócrita. No existen alicientes, no hay equipo más allá de los amigos, no hay sociedades justas ni estado paternalista, pero hay fuerzas capaces de mover montañas: la amistad, el amor, los ideales...

15 comentarios:

Los Miquis de Miami dijo...

el exilio te hace cuestionarte muchas cosas. como lo hace también esa sociedad cubana de doble moral en todo momento. pero al estar fuera de los tuyos, al tratar de adaptarte a otra sociedad a la que no conocíamos, comienzan a salir todas las presiones que a veces contradicen la esencia de la persona. sea usted misma dondequiera que se encuentre pero también siga siendo inteligente: generalmente las cosas no son cuando ni como uno quiere, sino como se presentan. la inteligencia está en saber asumir esta nueva etapa sin que nos dañe mucho y sacándole el mayor partido al asunto. suerte con todo.

Yvette dijo...

Yo no he dejado de cuestionarme eso y mas, y todavia no encuentro la solucion para estar en paz conmigo misma.
Algo me falta, es como un rompecabezas que no tiene solucion.
Un beso.

Ivis dijo...

Yve, creo que la pregunta es si existirá solución. Creo que hay personas que se cuestionan cosas y eso les marca y les hace quizás menos felices. Pero creo que es mejor la felicidad real a ratos que estar enajenadamente felices porque no nos cuestionemos esas cosas. Un besito, guapa y ponte bien cuando sea, que yo te sigo.

Ivis dijo...

¡Gracias Miky por el consejo y el piropo! Es cierto, las cosas son como son y no como queremos, o lo que es lo mismo: "se hace lo que se puede".
Un abrazo.

Té la mà Maria - Reus dijo...

Se me pone la piel de gallina cada vez que la oigo, no puedo remediarlo:

Esto no puede ser no mas que una cancion
quisiera fuera una declaracion de amor
romantica sin reparar en formas tales
que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
te amo
te amo
eternamente te amo
si me faltaras no voy a morirme
si he de morir quiero que sea contigo
mi soledad se siente acompañada
por eso a veces se que necesito
tu mano
tu mano
eternamente tu mano
cuando te vi sabia que era cierto
este temor de hallarme descubierto
tu me desnudas con siete razones
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores
de amores
eternamente de amores
si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana
rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana
yolanda
yolanda
eternamente yolanda
yolanda
eternamente yolanda
eternamente yolanda

Pablo Milanés

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

Eso mismo me pasa, muchas veces al día por la mente. será que nos estamos poniendo TEMBAS...

me acordé con esto, de aquella otra canción...que habla de otra cosa, pero que bien sirve de juez y abogado, para ese pase de cuenta que a uno le llega de pronto con los treinta.
Nos vemos, compadra.

'Cuantas veces al DIA, merecemos la muerte...




Cuántas veces al día
de S.R. (y QUIEN si no?)



¿Qué silencio es culpable de la muerte de un hombre?
¿Qué silencio en nosotros ha colgado inocentes?
¿Qué silencio maldito ha cegado algún nombre?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

No busquen más alrededor.
Ustedes son.
No busquen más, no es el de atrás:
ustedes son.

No es el de al lado, no.
Eres tú mismo, sí.
El que sonríe bien,
el que sabe callar.

¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

¿Qué silencio aprendido nos preserva la vida?
¿Qué silencio oportuno nos convierte en prudentes?
¿Qué silencio asesino nos llena la barriga?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

Ivis dijo...

¡Hola, Te la má! Qué bonita es la música, ¿verdad? Me has recordado que es la única pasión que nunca me ha decepcionado ni aburrido.
Un abrazo, amigo.

Ivis dijo...

Asere, esa canción está dura... qué verdad tan grande esa de que cuatro veces al día merecemos la muerte. Todos contribuimos de un modo u otro a que las cosas estén como están, por eso hay que mirarse por dentro, como decía esa otra canción, y decir que no, y no contribuir con la farsa. Es difícil, pero a la larga es lo más rentable.
Las palabras de esta canción y las del miky se me han quedado dando vueltas en la cabeza, son dos puntos de vista diferentes y ambos llevan razón.

pcsolotto dijo...

Thanks to the blog owner. What a blog! nice idea.

Anónimo dijo...

Ivis que buen post y gracias por poner en blanco y negro nuestras penas, qe a vecs son muy hondas, sobre todo cuando empezamos con el mimetismo sin estar muy convencidos. Un saludo desde Texas y vas por buen camino..es como un redescubrir o un renacer
Saludos
Julio

Ivis dijo...

¡Hola Julio! Te echaba en falta, hace rato que no sé nada de tí.
Oye, por curiosidad, ¿cómo eres? Cuéntame un poco más de tí, que es que me caes muy bien y no sé nada más que que vives en Texas y que eres un tipo superbuenagente.
Un saludo.

sweepstake lottery dijo...

Thanks. Im Inspired again.

Anónimo dijo...

Gracias por el cumplido y la verdad es que he estado bastante ausente de estos lares. De como soy..soy uno mas de esta legion de cubanos que andamos por el mundo. He dado tumbos que me han llevado a Montevideo, san Pablo, Paris, Miami y ahora vivo con mi esposa e hija a 10 millas de la frontera, en tierra de nadie, o mas bien de todos, en un bucolico pueblo texano. No escribo mucho mas aqui en publico pues mi policia me dice que "cuidao, que tus padres aun estan en Cuba" y con ese no juego. Ya bastantes cuentas les han pasado que no son de ellos. Pasame un correo y te envio la historia, con copia a Aguaya que tambien me pregunto....
saludos desde TX

Betty dijo...

que sí que las hay, esas fuerzas que mueven los mejores sentimientos, son las que salvan de las depres, las eternas dudas y los existencialismos...adaptarse es la cosa, me sumo a esa visión

Ivis dijo...

Julio, gracias.
Betty, a la fuerza, pero estoy de acuerdo contigo, hay que adaptarse o perecer.
Un abrazo.