lunes, 28 de mayo de 2007

La silla de Maceo en Mallorca


Hola, para los que me leen desde lejos y no saben que aquí en Mallorca hay una curiosidad como ésta, les dejo este artículo que ya publiqué en el primer boletín de la Asociación Sociocultural Cubana de Mallorca, de la cual tengo el orgullo de ser fundadora y vicepresidenta (bueno, a decir verdad soy más una "chica para todo").


¿Maceo en Mallorca?

La silla del “Titán de bronce” se encuentra expuesta en el museo militar de San Carlos

Ahora que se avecina un aniversario más de su nacimiento, vale la pena recordar que hay en Palma de Mallorca un objeto de gran valor histórico para la historia de Cuba, algo que quizás muchos cubanos desconozcan; se trata de la silla del Mayor General Antonio Maceo, “el Titán de Bronce”.
Este sencillo asiento de tronco de palma, que lleva grabada la estrella solitaria, se encuentra en la sala destinada a los recuerdos personales del general Valeriano Weyler dentro del museo militar de la Fortaleza San Carlos, ubicado en el Dique del Oeste (muy cerca de Porto Pí).
Allí yace este tesoro, sin que los mallorquines conozcan de su incalculable valor simbólico, y sin que se avizore el momento de su posible retorno al lugar de donde se la sacó una vez y adonde debería regresar.
Pero, ¿cómo ha llegado hasta aquí? Caprichos de la historia. Tras la muerte del Titán de Bronce a manos del ejército español, el 7 de diciembre de 1897, su silla fue a parar a manos del entonces Capitán General de la isla, el mallorquín Valeriano Weyler, quien se la llevó de Cuba como botín de guerra. A la muerte de éste, su heredera la cedió en calidad de depósito, junto con otras pertenencias de su padre, al Museo Militar de San Carlos.
Durante mucho tiempo olvidada en almacenes municipales, víctima de las termitas, la silla comenzó a ser objeto de polémica a partir de la visita a Mallorca, en 2001, del historiador de La Habana, Eusebio Leal, quien al ser informado de su existencia y de su estado, se interesó por su posible devolución.
Fue alrededor de este momento y gracias a la intervención del entonces director del museo militar, el coronel Rafael Durán, que se restauró y pasó a ser expuesta, junto a otros elementos alusivos a las guerras de Cuba y Filipinas.
Tras la visita de Leal a Mallorca, desde el Museo de la Ciudad, institución que alberga las pertenencias de Antonio Maceo, se emprendieron acciones para recuperar la silla, pero estas negociaciones fueron infructíferas pues según parece un grupo de opositores al régimes cubano boicoteó el intercambio, presionando a los descendientes de Weyler para que no entregasen el codiciado botín al gobierno cubano.

Entre la ignorancia y la intolerancia
Dejando a un lado las razones políticas que, seguramente por sobrados motivos, llevaron a estos disidentes del régimen de Fidel Castro a desvirtuar la devolución de la silla, su actuación evidencia una gran ceguera cultural, pues con esta obstaculización a un hecho que más que con la política tiene que ver con la historia sólo consiguieron que la silla continuase, como aún continúa, abandonada a su suerte, fuera de contexto, en un anonimato del que sólo la salvará un futuro traslado a la isla.
Pero al parecer la culpa de que este patrimonio no haya podido ser devuelto no recae solamente en la inoportuna intervención de estos opositores, según parece también tuvo parte de culpa la intolerancia propia de los gobernantes cubanos. Cuentan que aquel entonces un intermediario propuso al Museo de la Ciudad ofrecer a los herederos de Weyler otros objetos de interés para la historia militar de Baleares. Los objetos en cuestión eran cañones construidos por baleares que se enrolaron en el Ejército Libertador, forrados en piel al estilo mallorquín. Pero según cuentan estas fuentes, Eusebio Leal no quiso ni oír hablar de semejante trueque, que consideró un chantaje, y hasta ahí llegaron las negociaciones.
En 2006, estando de visita en Cuba, tuve la ocasión de interpelar al historiador de la ciudad mientras recorría sus predios, como suele hacer, y le pregunté por el tema de la silla de Maceo.
Rápidamente, como si tuviera la respuesta ensayada, con esa artificiosidad natural que emplea para hablar, Leal me ratificó su interés y el del Museo de la Ciudad, de recuperar este patrimonio cubano, siempre que hubiera voluntad por parte de los implicados, de devolver la silla. Y entonces me contó por encima el tema de los disidentes, nada me dijo, sin embargo, de la proposición que había recibido.
Ahora que ha pasado el tiempo y las tensiones se han ido aflojando, cabe hacerse la pregunta de si será posible que esta pieza, que no es cualquier silla sino aquella donde se sentaba ese hombre sin igual que fue Antonio Maceo, un patriota cabal que al morir tenía en su cuerpo nada menos que 26 heridas, retorne su lugar de origen, donde más se la puede valorar. Sería un acierto que las instituciones implicadas se sentasen a negociar para hacer realidad su regreso. La historia de Cuba lo agradecerá.

1.-Valeriano Weyler, es tristemente conocido en el mundo como el autor de “la reconcentración”, una estrategia bélica mediante la cual, con el fin de evitar las ayudas de los campesinos a las tropas mambisas, agrupó por la fuerza a toda la población rural cubana en campos de concentración, bajo condiciones infrahumanas. Como consecuencia de este proceso murió un tercio de la población rural de la isla.

4 comentarios:

General Electric dijo...

Ivis

esto es una joya, caramba! No tenía noticia de esa silla!!! Qué increíble!!!

Eso sí. Para nada por razones políticas, más bien por un capricho de la imaginación, me gusta saber que la silla de Maceo está en Palma de Mallorca... En cierta forma nos hace justicia... Habla de nuestra experiencia de la pérdida...
Si la regresan y la ponen en un museo cubano creo que el tema de la silla se banaliza... no sé

gracias por una curiosidad tan maravillosa

Ivis dijo...

Bueno,yo tengo mis dudas General, porque aquí apenas se la conoce y mucho menos se la aprecia. El museo donde está apenas recibe visitas, no obstante está bien conservada, eso sí.
Y por qué no, es verdad que de otra manera no habría aquí en Mallorca nada de valor para los cubanos.
Muchas gracias, General.

Yarik dijo...

Coñó! no lo sabia, a ver si me cojo una horita en estos dias y me paso por alli a ver la sillita

Anónimo dijo...

Yo soy Cubana e hija de una de las personas que no quisieron que esa silla volviese a su Pais de origen. Pero ésta silla que costó tanta sangre y que Antonio Maceo luchó por la Libertad de Cuba. Esa silla no debe ir a un País que aún no és Libre. Pues ese libertador llamado Antonio Maceo lucho por un país libre, que en la actualidad no lo és. Y por Honor a él debe permanecer en el Museo de San Carlos.
Ojalá muchas personas de bien puedan apreciar su voludad de que regrese esa silla a su país de origen, cuando CUBA SEA UN PAÍS LIBRE.