jueves, 26 de julio de 2007

Monólogo

Cada día me voy convirtiendo más y más en un objeto decorativo. Mis fuerzas no son suficientes para luchar contra la avalancha de ideas preconcebidas, expectativas que sobre mi persona recaen. El rol femenino se impone a mis deseos de romper con los esquemas tradicionales, machistas por demás.
Me voy limitando a dos actividades fundamentales: limpiar y fornicar. Sí, por raro que parezca: eso es lo que se pide de mí, y eso es lo que doy; aunque esté convencida de que pudiera dar tantas cosas más... pero es inútil intentarlo, así que callo y limpio, fornico y grito, y cada gemido de placer es una queja, un escape de presión. Cuando todo mi interior se rebela por las cosas que le faltan, yo grito aún más fuerte para no escuchar a mi conciencia que me dice: “¡rebélate!”.
Y hay que decir que cada vez soy más eficiente en mis dos actividades, como una máquina bien programada: barro, me desnudo con aire descuidado, organizo, me tiendo en la cama de espaldas, quito el polvo, muevo mi cuerpo hacia delante y hacia atrás, boto la basura, finjo un orgasmo inmejorable, todo esto con una precisión asombrosa. Me he resignado ya, no hay nada que se pueda hacer.
Es cierto que una vez intenté rebelarme, pero comenzaron los problemas: la sociedad a señalarme con el dedo, las cosas a salirme mal, y entonces me di cuenta de que lo que yo necesitaba era un hombre que me representara, y dejarme de tantas ideas locas, que no me llevarían a ningún lugar. Me busqué mi hombre y aquí estoy, limpiando y... bueno, ya se sabe.
Todas las noches sueño: con irme muy lejos, con hacer locuras, viajar a otro continente, no sé, cosas que no puedo y quizás nunca llegue a hacer, y luego abro los ojos y me encuentro que tengo tantas cosas pendientes, que soñar es una pérdida de tiempo.
Entonces cojo el trapo y me pongo a limpiar.

3 comentarios:

Yvette dijo...

Hay Ivis, que cómica. Pero es la pura verdad. Que mierda, eh? Por muy feminista que una sea, a veces la vida puede mas. A veces la vida se pone pesada, empieza a portarse mal. Pero fijate lo que te voy a decir, a mi cuando me ha pasado, solamente he podido limpiar, y malamente.

Buen punto. Me ha gustado mucho tu cuento.

Ivis dijo...

Jajaja, pue sí, mi amiga, eso es triste, y mira que yo me he emancipado en ese sentido, pero aún quedan tantas cosas por lograr, sobre todo con los hombres cubanos, que son machistas hasta decir basta, y el que se atreva, que me lo discuta, que tengo sobrados argumentos para rebatirle.
¡Hasta pronto!

garrincha dijo...

sorry, y mucho.
el miercoles regreso al villorrio y a la lis a full time, y ya blogueare decentemente.
con dibuyjetres, claro esta.
pero me hace bien visitar sus bloses.
again, sorry.
pero tu sabes que eres mas grande que eso que pusiste en el monologo.
o no tuvieras este blog.
sigue pateando, ok?