martes, 24 de julio de 2007

Tardes de verano

Qué raro es todo en las tardes veraniegas, de pronto me caen encima años y lo comprendo todo de una vez, las delicadas e invisibles piezas que componen el engranaje que permite que el mundo se mueva, y, sobre todo, mi papel en ese engranaje. Y es que no nos engañemos, estamos predestinados a cumplir una función en este juego, otra cosa es que nos escapemos, huyamos, no querramos crecer, pero es como el cuento de aquel hombre que huía de su muerte, al final nuestro destino nos alcanza.

Lo peor de todo es que nuestras mayores pesadillas casi siempre terminan por hacerse realidad, y ¿qué se puede hacer contra eso? Ir al psicólogo supongo, cambiar de almohada, (o cambiar de vida, lo cual es más difícil).

No lo sabemos, pero estamos marcados por un hierro invisible y antiguo, y pienso si será posible escapar de nuestro destino.

Perdonen que hable en clave.
Ya sé que debe ser difícil estar del otro lado y aguantar estas cavilaciones sin sentido, aunque en el fondo los problemas que hoy me afectan a mí , (estos asuntos abstractos y tan subjetivos) un día pueden ser los de otros y no está de más reflexionar, quién sabe si esto que hoy escribo sirva para algo.
Decía que en las tardes de verano uno, bueno, hablo por mí, se siente más propenso a reflexionar, claro eso pasa cuando uno anda medio triste y no soporta el griterío de la gente en las playas, ni el sol. La gente y el sol ¡cuánta salud! como me decían algunos piropeadores de Cuba: "¡niñaaaaaaa, qué salud!" Entendiendo por salud el producto resultante de la división del diámetro del culo entre el diámetro de la cintura. Da igual si te estás muriendo de cáncer, mientras tengas un buen culo en Cuba te seguirán diciendo que tienes tremenda salud.
Siempre me voy por las ramas, lo siento, mira que hay veces que quiero ser consecuente, una persona consecuentemente triste no se puede permitir esos comentarios sobre el culo y la salud. El caso es que a mí la tristeza me dura lo que un merengue en la puerta de un colegio, como decía mi mamá, o según mi novio tengo un temperamento voluble, ¿es eso estar loca? Bueno, me da igual, ya no me importa, o sea que debo estar verdaderamente loca.
Volvamos a la tristeza ¿les he dicho lo mucho que disfruto de estar triste? Lo mucho que me gusta, quizás demasiado, sufrir por las cosas, deprimirme, acostarme en la cama y llorar a lágrima viva, a lágrima muerta, y decir, como cuando era chiquitica "mamiiiiiii" mientras hago pucheros, eso me mola, como dicen aquí en España.
Pero nunca me dura demasiado, soy en eso muy cubana, como el cuento de la pachanga, o del sombrero, son dos de mis favoritos:

La pachanga
Está Fidel en la Plaza de la Revolución, como solía hacer, arengando al pueblo, y el pueblo como de costumbre, contestándo unánime y embobado a sus consignas. Y dice lo siguiente:
- Los americanos dicen que a nosotros los cubanos no nos gusta trabajar, y yo preguno: ¿es cierto eso? ¿Es verdad que no nos gusta trabajar?- Y todo el pueblo al unísono contesta: ¡No, Fidel!, como un eco que retumba.
Y continúa Fidel:
- Los americanos dicen que a nosotros solamente nos gusta bailar y tomar, y yo pregunto: ¿es verdad eso, pueblo de Cuba?
Y el pueblo de Cuba contesta firme: ¡No, Fidel!
Y continúa el Fifo:
- Dicen ellos que a nosotros solamentenos gusta la pachanga, y yo pregunto: ¿Es verdad que nos gusta la pachanga?
- ¡No Fidel!
- ¿Nos gusta la pachanga?
Y el pueblo a coro:
- ¡No Fidel!
y Fidel
- ¿Nos gusta la pachanga?
y el pueblo:
- ¡No Fidel!
- ¿Nos gusta la pachanga?- ¡No Fidel!
- ¿Nos gusta la pachanga?- ¡No Fidel!
- ¿Nos gusta la pachanga?- ¡No Fidel!
- ¿Nos gusta la pachanga?- ¡No Fidel!

Y se armó la pachanga.

Ahora me cansé el cuento del sombrero se los hago más tarde, por lo pronto ya se me olvidó todo el asunto del sentido de la vida, las "invisibles piezas que componen el engranaje que permite que el mundo se mueva, y, sobre todo, mi papel en ese engranaje" (verdad que me pongo épica).
Un saludo, buenas tardes, creo que me voy a la playa, con la muchachada y su griterío, jajaja.
Voy a tener que medirme sino se van a pensar que estoy loca de verdad.
Adéu.

5 comentarios:

pepe pintos cocinero dijo...

Hola Ivis soy Pepe el esposo de Gaby. Me encanta lo que escribes. Estoy haciendo un blog que me está dando curro- por supuesto va de mis temas culinarios ( esto nada que ver con lo de la salud de en cuba, he dicho culinarios, Ja )
Te he puesto como blog interesante. Si ves que te parece digo de ver el mío agrégame en tu lista de amigos.
Mil pero mil gracias por la nota en Baleares sin Fronteras. Ya la pondremos en mi web.
A ver cuando combinamos con tu novio y gaby y no vamos a cenar o tomar algo por ahí.
Un cariño y de nuevo felicitaciones por tus pensamientos escritos.

Ivis dijo...

Mil racias, Pepe, un besito para tí y para Gaby,ah, y para mi niña, que ya queda poco para verla ¿no?
Besitos, te pondré en mi lista también.
Chauuu,

Ivis.

Ivis dijo...

Cuando quieran quedamos, ya se lo dije a Gaby.

garrincha dijo...

oh, boy... cuántas versiones del mismo cuento, pero todas pa descuarejingarse de risa.
y es mejor así, para no pensar que es verdad.
oye, gracias por tu blog.
gracias mil.

Ivis dijo...

Es un placer, espero que te siga gustando.