jueves, 5 de febrero de 2009

Reflexiones después de ver la película "El amor en los tiempos del cólera"

Pretender que el amor sea una rosa espiritual que se conserve intacta tras el paso de los años: pura teoría. El amor, como todo, se marchita y decae. ¿De qué sirve el amor si llega tarde, si no se tiene cuando se desea o apenas puede manifestarse? A la mierda el amor que no calienta, que no te ve envejecer, que no conoce el mapa de tus imperfecciones, que no te sorbería las entrañas.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo,


midiala

Salva dijo...

Sinceramente Ivis, a me il libro é piaciuto moltissimo. Ma anche il film. Javier Bardem l'ha interpretato maestrosamente il ruolo.

Peró io credo che chi amava veramente tra i due, era l'uomo, e non la donna. Quello che lui provava era vero amore, instancabile, fino alla morte.

E sentendo persone che conosco, molti non capivano questo sentimento del protagonista. Pochi invece si.
La mia recendsione: lui meritava l'amore, ma la donna del romanzo, o film, no, la donna non meritava di essere cosi amata! Perché non ha dimostrato di combattere, neanche con la pazienza. E´ stato per L'insistenza del protagonista, che si é risolto tutto alla fine. Anche se molto tardi.

Comunque una storia molto interessante.

Un abbraccio Ivis,
Salva :)

maria dijo...

Cuanta razon que tienes, yo tambien vi la pelicula, creo que a veces mejor vale sola que mal acompañada yo ya me canse de un amor que no calienta, sino que más bien te deja fria.

Ivis dijo...

Gracias, Midiala.

Salva,

Tienes razón, la mujer no merecía ese amor tan magnánimo, pero detengámonos a pensar por un momento: ¿es esto viable? ¿Se puede amar toda la vida a pesar de no ser correspondido? Y si se pudiera, ¿qué mérito tiene? ¿dónde está la gracia? Creo que las novelas románticas nos han hecho mucho daño, la vida es más prosaica y termina por diluirlo todo.

Ivis dijo...

María, pues si es así ábrete a la vida, que es maravillosa. Un besito, guapa.

Zacarías Saint-Amour dijo...

Reflexiones después de haber leido "el amor en los tiempos del cólera" y su reflexión:



Hay cosas inevitables. Como que quienes hemos experimentado el olor de un sahumerio de cianuro de oro, nos sintamos evocados a recordarlo cada vez que olemos a almendras amargas.

Mas con ello no estoy diciendo que yo me haya expuesto a él por culpa de un desamor, acaso por dar respuesta a ciertos porqués. Respetará, su merced, que se pueda disentir de sus afirmaciones, en tanto que algunos de ellos se han tornado del todo explícitos y concluyentes.

Nada tiene que ver con el de la rosa, como en nada se asemeja a la del oro su belleza. Es un hedor rancio, nauseabundo, azul oscuro como las tinieblas del fondo del mar, que azota los sentidos en espiral y que te agarra del gaznate y que sólo te libera si meticulosamente has diseñado un plan para oxigenar la estancia con eficacia y prontitud.

Ojala fuera para mí tan claro como lo es para vos, que el amor, más que estar albergado (o no) en el espíritu de una rosa que se mantuviera intacta con el paso de los años, no sea una espina en sí mismo. Una espina que, caída en el humus del jardín, hubiera quedado enquistada por la presión de la hojarasca y por el calor del sol. Fosilizada y seca. Y que lejos de pudrirse, como las entrañas se pudren, no pudiera conservar en el tiempo su asintótico vértice para herir de asta hasta a la mismísima muerte.

Amor. El amor del que yo tengo referencias es una clase de sentimiento a vivir en primera persona y cuyo control escapa a los encargos del ego. No sé en tú película, pero te insto a que leas a Márquez y que, apoyando tu respiración en sus comas, hagas por entenderme.

Poco importa que el amor sea correspondido. Poco que el ser amado esté enamorado de ti, poco que su inmadurez no le deje saber lo que está. Nada más allá del vello de tu piel importa, porque tu idilio está, ya, junto a ti en tanto que existes. Nada más importa que la salud de la amada, en tanto que tú no eres. El sentimiento puede ser tan profundo que sólo la agonía contrayendo la glotis frena el chorro de lágrimas que desde las entrañas abordan los ojos. Y las sábanas. Florentino Ariza lo supo.

Nos plantea Gabriel que cuando aparece sólo cabe rendirse a él para vivirlo en plenitud si el viento es benevolente. Sólo entonces. Sólo cabe extender las velas del barco cuando el viento es propicio y su dirección certera. Y que el tiempo no importa, por que el amor, como Pentecostés, hace el tiempo intemporal.

Yacen conservados en alcohol quines extendieron las velas y arriaron su bandera perdiendo su identidad y dejando que las fuerzas de la naturaleza guiaran su destino, saltando de junco en meandro, y escondiéndose por entre acequias, albercas y pozas de mala muerte.

Pero el amor, por grande que sea, no es lo primero ni lo único. Eso entendió Florentino Ariza, a quien, como veis, venero. Por encima del más profundo amor que pudiera existir en el seno de una pareja de enamorados, aspectos como el respeto mutuo, la coherencia con el sistema social que les hizo personas, la fidelidad a ciertos principios morales, y varios otros aspectos, están (y deben estar siempre) por delante del amor, y deben siempre tener potestad para negarle la savia que lo sustenta. Y deben poder ponerlo en cuarentena, aún a riesgo de que fosilice y se haga hiriente, o de que se torne rancio y venenoso; porque desde que Pandora abrió su caja, al ser humano, y a mí, siempre nos va a quedar la esperanza de que una epidemia convierta nuestra nave en la más bella, las más noble y la más limpia de cuantas navegaran arriba y abajo, por el ancho río.

¿Quien sois vos para quitarnos la esperanza? ¡Un respeto!




Zacarías, Febrero del 2009

Anónimo dijo...

Quizas lleves razon......pero:siempre nos queda soñar.
Cuando me lei la novela hace muchos años, me quede atrapado por lo hermoso y doloroso de ese amor,quizas algo egoista,pero singular.
Que seria de las relaciones humanas sin esa ilusion,aunque roce lo irreal?
Siempre he creido que amor y pragmatismo no se llevan bien,aunque coinciden en la vida real mas de lo que quisieramos,por eso historias como esta me ilusionan,aunque el amor que "duele" y te tortura toda la vida,quizas no valga la pena.
Creo que el final de la novela nos enseña :lo hermoso e "irreal" de un amor asi.
Es lo que tiene de relevante una historia asi!,si no no pasaria de ser una mas de "nuestras" cotidianas relaciones que nos empeñamos en llamar AMOR y luego tanto nos decepcionan.
Prefiero soñar con un amor asi,aunque quizas nunca sea capaz de vivirlo deesa manera!Mi egoismo me lo impide!
Un saludo desde un Madrid nuevamente nevado,ROBERTO

Queseto dijo...

Tú lo has dicho, ¡¡a la mierda!!

Sofia dijo...

Hola Ivis,

Nunca vi la película, pero me encantó el libro, incluido ya escribi un post acerca de ello.
Me encanta el escritor Gabriel García Márquez, me encanta la forma en que escreve.Quanto al amor ... es una linda historia de amor, pero es un bello amor por los libros o películas, es un amor la antica.No quiero decir que hoy en día, no puede ser un amor asi, pero básicamente sólo en los libros o películas.

Besitos!