sábado, 2 de agosto de 2008

Sentada ante el espejo

Los años mozos pasaron y ahora saber que hay que ser y hay que estar...
De una canción de Pablo Milanés


Cuando el espejo nos devuelve nuestra imagen real, no deformada por orgullos ni expectativas, entonces nos duele. Nadie quiere verse tal cual es.
Cuando somos conscientes de que probablemente toda la vida seamos así como esa imagen que aborrecemos; de que a lo mejor no lleguemos a alcanzar aquellas metas que un día nos trazamos, porque objetivamente no queda tiempo ya. Cuando vemos nuestras debilidades y en secreto nos avergonzamos de ser justamente así, torpes, cobardes, tristes, y sobre todo cuando somos conscientes de que ya no cambiaremos aunque nos lo propongamos, entonces deberíamos tener el valor de elegir nuestro destino consecuentemente: la vida o la muerte, la mentira consciente o la verdad dolorosa. Pero un camino sólo, sólo uno.

8 comentarios:

Manuel Ortiz dijo...

Sólo una persona extremadamente joven podría escribir una cosa así. Pura (y maravillosa) contradicción.
Te llamo el lunes, ¿vale?

¡Y cambia de espejo!

Anónimo dijo...

Ay muchacha!! por qué tantas
ideas negras.! con tan bonito dia
soleado de verano, la vida es maravillosa y tu carita igual.

Gladys

Ivis dijo...

Manuel Gladys, gracias.
La vida es bella, pero confusa.
No obstante el sol viene bien para aclarar las ideas.
Yo hoy las aclaré con un día lindo de playa.

Betty dijo...

ya estamos...mira Ivita que entro y salgo y me vuelvo al post de la paella, eh???? un beso

Ivis dijo...

Betty, tendré que aprender a hacer una para cuando tú vengas.
Qué maravilla la paella.

Betty dijo...

Va a ser que mi destino vacacional de este verano sera Palma via ferry, que casi casi es crucero;-)tú ve pillando seña...

Y tiene razón M Ortiz, mírate en el de la sala y déjate de bobería;-D)))

Ivis dijo...

Tú sólo dime cuándo para ir preparando condiciones.
La vas a pasar bien.

Anónimo dijo...

Ivita: todavía no es tiempo para dejar de mirarte al espejo o para esas interpretaciones negativas. ¿No te dice el espejo cada día lo bella que eres por fuera y por dentro? No. Entonces, cambíalo porque el que está mal es él.
Salomé