miércoles, 24 de junio de 2009

¿Cuándo me volví así?

Es la pregunta que me hago últimamente cuando descubro en mí actitudes cada vez más arraigadas que me alejan de mi ideal. ¿Cuándo me volví cobarde? ¿Cuándo empecé a mudar hacia esta sensatez que me amordaza? ¿Cuándo empecé a calcular y a ser astuta? Yo que era tan pura e inocente, yo que me contagiaba de cualquier cosa, que me montaba al carro con entusiasmo, daba igual adónde me llevara; que hacía míos los problemas ajenos y hasta intentaba solucionarlos sin temor a dar con la parte oscura de los otros, creyendo ingenuamente que todo en esta vida tenía solución.
Era mejor ser humano entonces, no sabía mucho de nada pero era limpia, útil, y miraba a los ojos. No escatimaba sonrisas como ahora que sé que cada sonrisa tiene su consecuencia. Mi juventud alimentaba a otros hambrientos y yo la daba gustosa. No me importaba que se mancharan sábanas con mi imagen, que me juzgaran mal por unir mi destino al de algún fracasado ni dar mi firma para causas perdidas. Era generosa en grado sumo, y era ingenua y sólo ahora lo veo. Ahora que voy siendo cada vez más casco y mala espina.
¿Volveré a ser ingenua? ¿Quién lo sabe? Cuando se ha aprendido a disimular es complicado ser sincero, incluso con uno mismo. Cuando te han puesto el pie encima de la cabeza y lo has aguantado durante más de tres segundos y no has sabido o no has podido gritar y sacudirte puedes sufrir mutaciones irreversibles en el alma. La huella de la bota es indeleble como un tatuaje, y para quitársela hay que romper con todo y saltar siete veces por el aro encendido hasta dejarnos la piel en carne viva, y no tenerle miedo a los espejos, y sonreír confiados. Esto último es lo más importante.

18 comentarios:

Morgana dijo...

¿Cuando nos hemos vuelto todos así?

Muy buena reflexion.
Un abrazo!

Ivis dijo...

Gracias, Morgana, ¡qué nombre más bonito!
Es lógico que uno cambie, pero no debemos aceptar todo el paquete, ¿no te parece?

Zacarías Saint-Amour dijo...

Nosce te ipsum

Pues en mi opinión, tener el pie de otro encima de la cabeza durante un rato y haber callado, exige la profunda reflexión a cerca de si la razón por la que uno no gritó fue el no haber sabido o si lo fue el no haber podido, aunque esa reflexión no tenga por qué dejar de ser una reflexión callada.

Ivis, permíteme el despecho, pero creo que mientes al plantear la posibilidad de poder volver a ser ingenua. Estoy convencido que ya aprendiste que la senda de la vida es de dirección única. Tú ya entendiste a Sabina cuando canta que el alquitrán del camino embriaga más que el suave vino del hogar. Yo sé que sabes de irreversibilidad de las mutaciones del alma y que no crees en su restitución al otro lado de una llama.

Ivis, ya ha pasado mucho tiempo desde que dejaste de unir tu destino al de fracasados como yo, así que no pretendas engañarnos; no te engañes. A mi juicio (ya ves), lo importante es que uno no pierda nunca la referencia de quién es, aunque sea desde la relativa seguridad que nos confiere el silencio, o desde la soledad hermanada a la idea de tristeza.

Sonreír con una espina clavada no deja de ser un modo de mentir. Déjame ser breve al pedirte que hagas por entenderme: acepto la mentira para con los demás, y/o para ocupar la fútil página de un blog, pero no para con uno mismo. Eso sí que no: estamos hablando de mirarnos al espejo, y eso no es cualquier cosa.

Te envío mis respetos, y un saludo.

Ivis dijo...

Zacarías,

¿Quién eres que te permites tratarme con tanta confianza?
Creo que estás en un error, lo siento, dices conocerme y yo no te conozco a tí, dices cosas interesantes aunque vas muy lejos en tus opiniones, creyendo saber mucho sobre mi persona y ese atrevimiento y tu seudónimo le restan valor a lo que dices. Permíteme decirte que sólo acepto críticas de quienes dan la cara. Si lo haces podríamos entonces entrar a hablar de cosas de la vida, aunque no necesariamente porque yo hablo con quien me apetece y de lo que me apetece, faltaría más.
Por último puedo decirte que yo me miro en el espejo y veo a una persona con defectos y debilidades, pero eso no me impide mirarme y perdonarme, y sentirme contenta de quién soy, aunque siempre me cuestione si lo hago bien o mal.

la margarita mia dijo...

hola, yo creo que eso que planteas en tu blog, nos pasa a todos con el devenir de la vida, la vida misma nos cambia. saludos

Anónimo dijo...

Aplaudo hasta con las orejas a la contestación que le has dado al tal Zacarías, que más que Saint-Amour, me suena a Johny Walker.

Je,je, me da que tú enfadada debes ser candela.

Hanónimo dijo...

Perdón, el anterior era yo, Hanónimo, me olvidé la H.

MIKE dijo...

Hola Ivis, me gustó mucho este ultimo escrito, me parece muy sincero y realista, pero no lleves tan recio a Zacarías, se nota que te admira!!

Anónimo dijo...

Hola Ivis:de verdad que te ha salido del alma, primero confesar tu perceción de cómo la vida nos impone cambios, no sólo externos, sino los que quedan para siempre, dentro muy dentro de una misma, y otro atreverte uan reflexión pública sobre el tema. Bien por la respuesta a Zacarías. También me miro al espejo y muchas veces no me gusto, pero me acepto

Ivis dijo...

Hola a todos, muchas gracias por sus comentarios, son muy amables. Ando corriendo, por eso no personalizo. Un saludo grande.

Politicamente Incorrecto dijo...

Que bello tu escrito Ivis, me hicistes soñar también cuando era yo así y lo mejor de todo es que hago lo posible por volver a serlo.
Mira en estos momentos estoy pasando una etapa muy dificil de mi vida y a través de ese dolor fino como una daga Dios nos recuerda que en la pureza está la verdad, el Alpha y la Omega del universo es el amor, hace miles de años eso que llamamos Dios nos trata de explicar como llegar a ese sentimiento, nos desviamos un poco ó bastante cuando dejamos de ser inocentes y calcular ganancias y beneficios; pero si hay un camino de regreso, si lo hay. Como dijo Martí " aun confío en el ser humano ".

Un saludo de este amigo que quedó muy mal contigo en Mallorca :)

Iván Curra.

Zacarías Saint-Amour dijo...

Ui!! Estaba convencido de que tampoco ibas a responder a este post… no sé si habrá sido por eso que no he vuelto a visitar tu página en estos días.

Ivis, sí que nos conocemos. Nos conocemos en persona, conoces mi nombre real y conoces, también, el pseudónimo que he utilizado en ese post. Para comprobarlo, puedes hacer uso de uno de esos motores de búsqueda que indagan en el interior de tus correos electrónicos, y no tardarás en encontrar uno firmado por Zacarías Saint-Amour. Me respondiste, así que no me cabe duda de que llegó a tu poder.

Al dar con él no tardarás en empezar a hacer asociaciones, y espero que acabes rindiéndote a la evidencia de que las bases que utilizo como argumento en mi reflexión de más arriba son ciertas. Podrás opinar que quizás habría sido más prudente por mi parte callarme, o hacer uso de un correo privado, o haberle dado un enfoque más diplomático o menos directo o… qué se yo; pero creo que confirmarás que no te pongo en el brete gratuitamente.

Recuerdo que en ese vaivén de e-mails me hablabas de tu personalidad confabuladora y hoy me pregunto si no será esa la razón por la que tan fácil te resulta olvidar ciertas conversaciones, o la causa de que puedas continuar creyendo que después de pasar siete veces por un aro de fuego, o no sé de qué otro modo, se puede retomar la ingenuidad perdida.

Ivis, ese vaivén de e-mails concluyó con uno mío en el que te dedicaba explícitamente el cuento de un personaje que yo pretendía que fuera verosímil, y que nunca comentaste. Hablaba de un fracasado y de un hilo de nylon del que tirar. ¿De verdad no lo recuerdas? No tengo ningún problema en volver a mandártelo. Esta iba a ser la tercera vez, por que en agosto tampoco te involucraste, tampoco te subiste a ese carro del que espontáneamente nos has hablado tú en tu post.

Ivis, no va conmigo la idea de esconderse. También puedes cruzar en google a musicapoetayloca con Zaratrusta (con mayúsculas). Fue el 5 de febrero. Yo soy quien ese día responde a una petición que tú haces y que luego compensas con silencio.

En cualquier caso, te pido perdón por haberte tratado con tanta confianza, y añado, para quien pudiera leer este post y para que tu imagen no se vea distorsionada, que el único rato que he compartido contigo ha sido en la mesa de la terraza de un bar en la que tomamos unas cervezas. Eso fue una noche de hace varios veranos, en la que hubo más barullo fiestero y música de conciertos de barrio que diálogo. Me permití manifestar indirectamente que te conozco, pero si creo conocerte es sólo por seguir este blog. La relación conmigo, pues, no te exigía, ni te exige, responderme.

Ya sólo redundar en que tienes perfecto (perfectísimo) derecho a ser como eres, y agradecerte que nos brindes la posibilidad de opinar en tu sitio.

Nuevamente con mis respetos,

Zacarías Saint-Amour,
(zahorí)

MIKE dijo...

La cosa pica y se extiende...
Más interesante que lo que la gente dice es su pensamiento secreto, y eso es lo que me hace falta a mi saber, no es que el chisme me guste, pero me entretiene...

MIKE dijo...

La cosa pica y se extiende...
Más interesante que lo que la gente dice es su pensamiento secreto, y eso es lo que me hace falta a mi saber, no es que el chisme me guste, pero me entretiene...

MIKE dijo...

La cosa pica y se extiende...
Más interesante que lo que la gente dice es su pensamiento secreto, y eso es lo que me hace falta a mi saber, no es que el chisme me guste, pero me entretiene...

Ivis dijo...

Bueno Zacarías, ¿o Zahorí? Ya que insistes te diré que tu historia me pareció muy interesante, muy bien narrada (tienes grandes dotes para escribir) pero no te contesté (o sí te contesté, con mi silencio) porque no soy tan educada como debería y también porque el silencio es una respuesta, sobre todo cuando uno no puede hacer nada. No tengo las respuestas a tus preguntas y no soy la persona que necesitabas para ayudarte. En realidad creí que no debía inmiscuirme en vuestros asuntos, mucho más cuando hay una amistad de por medio. Si quieres un consejo es sólo que no te tomes las cosas tan a pecho.

María Gina Valero Ortiz dijo...

Queria saludarte...queria leerte, es bueno despues de un tiempo,es muy interesante,lo que dices uno no se se vuelve asi, uno es, en todos los casos.
Nunca es triste la verdad ...lo que no tiene es remedio.
Un fuerte abrazo.

Fabienne dijo...

Ivis, te pido perdón por haber introducido en tu vida a un coprófago que se hace llamar Zacarías o Zahorí. Ya no se qué más esperar de él, de su naturalidad reprimida, de sus artes de expresión destructivas, que elocuente, no? "AMAZING".
Cómo puede alguien lanzar piedras al tejado de otro, cuando el suyo es de cristal...aunq opaco, por cierto? Cómo puede una araña decirle a otra que no se cuelgue de la pared? Cómo se puede ser tan extremista. Mi mamá siempre me ha dicho que detrás de un extremista se esconde un oportunista.
Que no tiene telón pq no tiene teatro, que no tiene enemigos pq no tiene amigos, que no puede uno ni odiarle. Que no tiene coartada pq no tiene fachada. Que triste es ver a un potencial en negativo! Si se bastase de amor, felicidad buen aura y buenas vibraciones, fuera lo sumo de lo positivo, pero ni tiene valor de mirarse al espejo, pq no puede ni entender ni aceptar que alguien más tenga la palabra o la razón, o pq quizás, se asute de lo que ve, o pq no le gusta lo que ve, o pq teme que lo que lucubra con tanta meditación y mezquindad se vuelva contra él... o ....quien soy yo para juzgarlo, no quiero ni voy a caer en su trampa, pq Dios hay uno sólo Zacarias y no precisamente se llama Miguel Ángel.
Ya me has humillado suficiente, descansa en paz, "cariño".
Duerme tranquilo, ama y se feliz!!Coño que no es tan difícil, joder!
Si vas a admirar a mi amiga Ivis, hazlo bien, pero no la uses.
Ivis, quizás esto "to be continued", pero no le hagamos caso a las piedras que pueda lanzar, pq de hecho esto lo hace para hacerse sentir, no encuentra otra forma feliz y naturalmente social de hacerlo. Su táctica es la bota omnipotente, su estrategia la Humillación, todo lo que digas, será tomado en tu contra!
TQM, Ivis, admirarte no es difícil!!! Ser tu amiga es "lo máximo"