miércoles, 28 de noviembre de 2007

La vida de Carilda Oliver



En el post anterior cometí una errata que paso a rectificar. Esta breve biografía la encontré en Internet, y dice lo siguiente:


Su primer amor fue un abogado alcohólico, turbulento: Hugo Amia. La noche que le pidió matrimonio ella lo rechazó. Él tragó veneno, se dio un tiro y se echó al río. Pero no murió. Fue rescatado e internado en un manicomio. Ahí escribió una obra de teatro: Pensionados en el infierno. Entonces supo que lo amaba. Se casaron, vivieron apasionados y sufriendo. Se divorciaron. Ella ya había ganado el premio nacional de poesía en 1950 con El sur de mi garganta. Después se casó con Félix Pons Cuesta, un matrimonio estable, feliz, largo. Quedó viuda luego de una larga enfermedad de su marido. Durante el duelo abordó versos en muchas rítmicas rigurosas: duosílabos, endecasílabos, alejandrinos, verso libre. Publicó Se me ha perdido un hombre. En los setenta, en México, el Frente de Afirmación Hispanista le otorgó el Premio José Vasconcelos. Pasó sola muchos años. A principios de los noventa un lector enamorado, Raidel Hernández, emprendió un cortejo tenaz, irrenunciable. Ella tenía 69 años y él 21 cuando se casaron. Llevan diez años de matrimonio “y este —dice Carilda— es el último”. Y para finalizar, ofrece su receta para el erotismo: “Hay que renunciar a traducir su misterio. Entre el erotismo y la profanación, entre lo que debe ser y lo que tiene que ser hay una línea divisoria muy fina. Nace, no se aprende”.


Como ven no exageraba con eso de que tuvo una vida de novela. Y para más detalles, con 24 años, allá por los años cuarenta, escribía este poema, que luego la hizo popular, hasta un spot televisivo hicieron con él:

Carilda Oliver Labra
(Matanzas, 1924)


Me desordeno, amor, me desordeno

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

12 comentarios:

Medea dijo...

hay quien la critica, pero sin dudas es una dama de la poesia, lo de " me desordeno" es sencillamente mistico y erotizante, ademas no es facil ligar a los 69 annos, mi gente que no es facil y ella lo logro!, ahhh... sera por que se desordena sin dudas....

Ivis dijo...

Y no ligó un vejete, sino ¡uno de 21! Mira es que yo creo que yo a mis 30 (casi 31) ya no logro eso.
Me pregunto de qué hablarían.

General Electric dijo...

es que no hay nada tan sexy como una temba poeta, caballero

¿se imaginan los "papis" que debe soltar en la cama? Nada de "ay papi" vulgares y chatos. Los de ella deben ser de película, o mejor dicho, de poema :o)

Aguaya Berlin dijo...

Me pregunto entonces si al revés sucede lo mismo, quiero decir, lo de los "mamis" de poemas, pues hay muchos más casos de gran diferencia de edades cuando la mujer es una "titi" y el hombre casi un abuelo
;)

Amiga Atlántica dijo...

Desde mi punto de vista la diferencia de edad no debe ser nunca un problema, cuanta gente hay que no madura nunca, o al revés, madura mucho antes de lo que nos podríamos imaginar?
Una vez hablábamos de que el paso del tiempo era más acertado medirlo en esperiencias, y no en años...

Ivis dijo...

Frigi, qué morboso.
Aguaya, tienes razón, si al revés no se ve mal, ¿por qué tenemos que quedarnos nosotras atrás? Sobre todo porque no es lo mismo, jajaja.
Amiga, has dado en el clavo, tenemos prejuicios, me retracto, seguramente al chico de 21 le pasaba como a Bécquer que decía en su rima LVII:


Este armazón de huesos y pellejo
de pasear una cabeza loca
se halla cansado al fin, y no lo extraño,
pues aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vida del mundo, por mi daño
he hecho un uso tal, que juraría
que he condensado un siglo en cada día.
Así, aunque ahora muriera,
no podría decir que no he vivido;
que el sayo, al parecer nuevo por fuera,
conozco que por dentro ha envejecido.
Ha envejecido, sí; ¡pese a mi estrella!
Harto lo dice ya mi afán doliente;
que hay dolor que al pasar su horrible huella
graba en el corazón, si no en la frente.

Güicho dijo...

Como viejo hay que ser interesante para ligar carne fresca. El interés más seguro es la plata, desde luego. Pero no es el único ni remotamente.
Tampoco es sencillo para el mayor, pues generalmente el atractivo del menor no supera lo físico.

Té la mà Maria - Reus dijo...

muy bella historia de una mujr luchadora y amante de sus hombres asi como amante de la vida, gracias por mostarla

saludos y besos

Yvette dijo...

Sin dudas una mujer "interesante"...

Ivis dijo...

gracias Té la Má e Yvette. Así lo creo.

CubanInLondon dijo...

Por favor caballero que mi esposa me lleva seis abriles.

CubanInLondon dijo...

La edad no importa. Lo que importa es lo que se sienta por la otra persona.