lunes, 19 de noviembre de 2007

Pausa del mediodía


Hace poco, las oficinas de la empresa donde trabajo cambiaron de dirección, y en esta nueva ubicación tenemos el privilegio de tener la playa a diez minutos (andando). Por si fuera poco tenemos este lugar maravilloso: un descampado junto a una iglesia adonde vamos los colegas a comernos un "bocata" (bocadito, para los cubanos) al mediodía. Es una efectiva terapia antiestrés, todo un lujo, y lo mejor: sale gratis.

El sitio.

Hacia la derecha tenemos la vista de la exclusiva marina de Puerto Portals.
Hacia la izquierda, la playa a la que iré en verano.

No sé el nombre de este islote. Pero es lo más notable de la vista.

Mis compañeros de trabajo.
Con dos de mis compañeras. La de la izquierda es Almudena, de Madrid. La más gamberra es Zuzanna, una verdadera amiga. Es polaca.

3 comentarios:

Amiga Atlántica dijo...

Hey, sí, muchísimo mejor, ahora ya está todo en orden para empezar bien la semana :-)
Me ha gustado mucho la foto del islote.
Un lujazo poder trabajar en un sitio tan bonito, y con esos compis de trabajo tan simpáticos, yo echo en falta compañeros de trabajo... estoy sola en mi oficina y la verdad es que no es nada divertido.
Gracias por las fotos!!!

Ivis dijo...

Hola amiga, pues sí, es un lujo, en realidad, ahora mismo estoy feliz de tener este trabajo, esos compañeros tan simpáticos, ese mar, hasta el camino hacia mi trabajo es bonito. Un día de estos haré un post de eso.
¿Será malo ser tan feliz?
Pobrecita, bueno, la soledad tiene sus ventajas, puedes pensar y escribir yo a veces echo en falta un poco de soledad, porque en la redacción no existe la palabra privacidad, y eso es un poco pesado. Para colmo tengo a los jefes detrás, de modo que hasta pueden ver mi ordenador, así que n postear puedo. Pero bueno, es justo, al trabajo se va a trabajar. ¿No?

ingelmo dijo...

Qué buena pinta tiene ese sitio!!

La verdad es que yo tampoco me puedo quejar del lugar en que trabajo: al ladito del mar y rodeado de naranjos... Pero como "amiga atlántica" sin compis con los que tomarme el bocata. A este proyecto me mandaron solito; y aunque esto tiene sus pros y sus contras, se echa de menos el charlar con alguien a la hora de la comida o el poder tomarte unas cervezas al final de la jornada. Pero es la única pega.

Un abrazo.