viernes, 23 de enero de 2009

Retórica cubana

Ando leyéndome el libro "Conversaciones con el búfalo blanco" (Ed. Letras cubanas, 2005), una selección de cuentos de autores cubanos acompañados por entrevistas con sus creadores por obra de Rogelio Riverón. En sus páginas se mezclan jóvenes escritores como Karla Suárez, Ernesto Pérez Chang, Jorge Enrique Lage o Alexis Díaz Pimienta, con otros más veteranos como Daniel Chavarría, Miguel Mejides, Mirta Yáñez o Marilyn Bobes. El cuento corto es el pretexto y el hilo conductor de todo el libro.
Me está resultando una lectura muy esclarecedora. Por una parte disfruto leyendo los buenos relatos que se incluyen en dicha antología; por la otra, me río bastante -y también me exaspero de cuando en cuando- con el lenguaje lleno de circunloquios y eufemismos que supongo no pueden evitar utilizar algunos de los entrevistados. Más que escritores, parecen funcionarios, más que cuentistas parecen enciclopedistas con su verborrea culturosa, y me aburren con sus largas disertaciones. Se nota la falta de espontaneidad de las entrevistas, como si los autores hubieran tenido tiempo para prepararse las respuestas a libro abierto, lo cual no resta mérito a las respuestas, pero sí valor al testimonio. Es la ventaja/problema (según se mire) de Cuba: el tiempo pasa despaaaaciooooo y no hay grandes periódicos que leer. El tiempo, una vez más, no significa nada, y por ello sobran las florituras tanto en las preguntas como en las respuestas. Sobra tiempo y papel (Liborio paga, mal y tarde, pero es siempre él quien paga, Liborio es un caballero muy generoso que no deja pagar a sus invitados), sobra ego que volcar sobre ese papel de manera indecente, como sólo los escritores saben (¿sabemos?) hacerlo.
Cuánto me alegro de no haber asistido a talleres literarios en mi etapa cubana -bueno, reconozco que una vez intenté entrar en el de Eduardo Heras León y no me aceptaron, el trauma aún no lo he superado- cuánto, de no haber sido iniciada en la secta de los "metatrancosos" de la narratología, de las lenguas muertas. No es que uno desprecie la erudición, sólo faltaría que me regodeara en mi ignorancia, sino que para mí esta claro que eso que muchas veces se confunde con erudición, que no es más que el manejo, a veces injustificado, de cierto código esnobista, no necesariamente está presente en la buena literatura, aunque si está la engrandece mucho más.
En Cuba -qué gracia y a la vez qué envidia- los escritores pueden jactarse de serlo aunque no vendan libros ni gusten a la gente. En Cuba (qué mala leche se me está saliendo) los escritores trabajan de escritores y ven puestas de sol melancólicamente en el muro del malecón o se caen a mentiras en los jardines de la UNEAC, y asisten a talleres, categorizaciones y coloquios donde se alaban unos a otros en su jerga gremial. Y convocan a premios y homenajes rotativos, de modo que ninguno (que haya demostrado su resistencia alcohólica semana tras semana en los jardines de la UNEAC o la casa de cultura de turno) se quede sin su premio. Claro que eso del premio rotativo o premio de amigo no lo inventaron mis compatriotas, eso existe en todo el mundo. Afortunadamente allá no trae mayores consecuencias que un poco de cuero a espaldas del premiado, porque al igual que pasa con los divorcios no hay en juego grandes sumas de dinero. Aquí en España, en cambio, premios como el Planeta vienen con puñaladas incluidas.
Pero volvamos al libro; a pesar del panfleto inicial de Daniel Chavarría (recomiendo no cerrar el libro a pesar de la primera impresión, no se trata de un manual de marxismo), de las preguntas rebuscadas del entrevistador, que no se sabe bien si pregunta o responde, de lo largas que son (y autocomplacientes), de la metatranca que flota sobre el libro completo gracias a su punto de partida ocioso (¿qué ensayo literario no parte del ocio y la autocomplacencia?), creo que vale la pena darse una vueltecita por los cuentos, porque una cosa (gelatinosa) son los escritores y otra muy diferente es la literatura.

PD: Espero no tener que tragarme estas palabras si un día me admiten en el gremio.

6 comentarios:

Salva dijo...

Ivis, posso darti un consiglio, e nello stesso tempo farti sapere quello che penso io? Anche se non centra molto con questo post.

Lascia perdere spunti, motivazioni, workshops. Sia di letteratura, sia da chi si reputa intellettuale.

La mi opignione é:
Tu hai la sensibilitá perfetta di esprimerti scrivendo, hai l'inteligenza elevata, e il sentimento giusto quando riporti le parole, facendo perfettamente intuire cosa rispecchiano dal tuo profondo dentro di te!
Hai tutte le capacitá e requisiti. E questo é un grande dono.
Scrivi, scrivi sempre, non cambiare stile, non prendere esempi o consigli da altri. Ma fai quello che senti, e mantieni il tuo stile individuale.
E sé a qualcuno o qualcuna non piace, al diavolo a loro e le loro opinioni Ivis :)

Alla fine non decide il cosidetto intenditore, o critico letterario. Ma decide il lettore, sempre e solo quello!

Di quello che fino ad adesso ho letto di té, mi é piaciuto. Leggendo, vedevo come un film dentro di me.
E questa magia tu con i tuoi scritti la sai trasmettere!!

Io mi augurerei leggere un giorno un libro scritto da te!

Questo é il mio unico consiglio modesto che ti do io, e nello stesso tempo anche i miei auguri con molta stima :)

Un abbraccio con simpatia Ivis,
Salva :)

Anónimo dijo...

Ivis:
No soy dado a eso que llaman "escribir" y mi contacto con la literatura ha sido siempre como un consumidor medio de "best sellers" y lo recomendado por amigos(ademas de algunos clasicos),el resto ha sido fundamentalmente literatura tecnica relacionada con mi profesion.Partiendo de este nivel medio,siempre me ha llamado la atencion lo "aburridamente pesada" que es la actitud,no falta de grandes dosis de egocentrismo,de algunos "especimenes" de la intelectualidad literaria;razon esta que les distancia sin remedio de quienes, al final,les inmortalizaremos:los lectores.
La grandeza esta en la habilidad del uso del lenguaje literario como instrumento para transmitir ideas,sentimientos y lo contrario no es mas que el absurdo ejercicio de "aburrir".
Un saludo despues del temporal:ROBERTO

O.T.Socas dijo...

Mi concepto del escritor sabio es de que debe ser una persona humilde y modesta, al ser vanidoso o vanidosa y buscar ser premiado o pertenecera alguna organización importante, pierde tiempo y profundidad que necesita para escribir.
Te he añadido a mi lista de blogs favoritos, me gusta mucho tu estilo y el contenido es interesante.

Ivis dijo...

Salva querido, te agradezco mucho tus palabras y tus consejos. Contar con lectores de lujo como tú es una bendición.
Tu opinión me resulta muy valiosa para saber que no lo estoy haciendo tan mal, este camino de la creación es largo y es genial encontrar acicates como éste.
Ahí seguimos, gústele a quien le guste y pésele a quien le pese.

Roberto, cuánta razón tienes, pero supongo que si conoces todos esos términos más tarde o más temprano caes en la tentación de utilizarlos, y tiene su explicación, pues son los términos creados a propósito para comprender la literatura, pero no hay que abusar, sobre todo hay que ser naturales y entender que la escritura cuanto más clara más mérito tiene, pues es bastante difícil transmitir una idea compleja haciéndola parecer sencilla, es lo más difícil.

Ivis dijo...

Hola OT Socas, un placer tenerte por aquí y gracias por añadirme a tu blogroll.
Voy a visitarte yo también, un saludo.

judit dijo...

genial, sencillamente genial. nunca habia leído nada tan simpático,objetivo y directo sobre los cenáculos literarios habaneros. jajajajaja