lunes, 12 de enero de 2009

Yoani



©Ivis Acosta

Ésta es Yoani, la mujer que remueve los cimientos del régimen cubano y trae de cabeza a los "segurosos" con su frenética actividad bloguera. En mi reciente visita a Cuba tuve la oportunidad de conocerla personalmente y hablar con ella sobre blogs, y también sobre su vida, que es un poquito más complicada que la de cualquier cubano de a pie gracias a su condición de inconforme, (disidente, como se les dice allá). Esta particularidad hace que, por ejemplo, no pueda comprar ningún artículo, ni el más insignificante, en el mercado negro (que es el salvavidas de las familias cubanas en lo que a alimentación se refiere), y que por este mismo motivo, no pueda relacionarse normalmente con sus amistades, pues es consciente de que su persona posee lo que ella llama "radiactividad". Por si fuera poco, no puede viajar al extranjero, puesto que el permiso de salida de inmigración le ha sido negado en más de una ocasión, por lo que debe conformarse con el suelo patrio hasta que sus "mayores", como ella les llama, le levanten el castigo.

Ante esta presión, Yoani sigue denunciando con terquedad lo que sucede a su alrededor, criticando a un régimen que no se caracteriza precisamente por aceptar críticas, mediante esa eficaz herramienta que son los blogs, herramienta a la que la mayoría de sus coterráneos no puede acceder porque, casualmente, tampoco pueden disfrutar de libre acceso a Internet, más por culpa del bloqueo interno que del impuesto por los Estados Unidos, eterno culpable de todas las desgracias.

Me la crucé cuando yo salía de un hotel al que había ido a conectarme; en Cuba hay pocos lugares desde los que uno puede conectarse a Internet, de modo que el encuentro no fue tan casual. Quedamos para vernos otro día y así lo hicimos, y en esta segunda entrevista fui testigo privilegiada de cómo desarrollaba su trabajo de bloguera con la rapidez de una experta, haciendo malabares para sortear los ataques informáticos en forma de virus que le entran constantemente a su portátil, así supe del trabajo que le supone postear sus textos, que debe enviar por email a una persona que le administra el sitio, ya que el mismo, como se sabe, está bloqueado en todo el territorio de la isla.

Yoani me aseguró que ella recibe por email y lee todos los comentarios que le dejan los lectores en el blog, aunque le es imposible responderlos, por la cantidad y por lo caro del tiempo en internet. No obstante, según me dijo, intenta ir dándoles respuesta a través de sus posts. Dentro de estos comentarios, como es de suponer, se incluyen los ataques que le lanzan sus enemigos dentro y fuera de Cuba, ataques que ella no se molesta en contestar porque no le ve sentido a alimentar polémicas estériles, más bien ella lo tiene claro: que cada cual piense lo que quiera (que si es agente de la CIA, asalariada del grupo Prisa, agente de la Seguridad del Estado o una impostora que firma los textos de su marido, periodista de profesión). Todo eso a ella le parece inevitable, aunque me confesó que a veces esos ataques le duelen y la dejan hundida, sobre todo cuando no provienen de sus enemigos naturales, sino de blogueros como ella. Ésos, y no otros, son los que más le duelen, pero ya está acostumbrada, poco a poco la piel se le ha ido curtiendo, al igual que va desenvolviéndose cada vez mejor ante las cámaras y aceptando con naturalidad su estatus diferenciado, tanto que bromea sobre el hecho de ser un objetivo para la Seguridad del Estado y que por ello la sigan a todas partes. "Si es verdad que me siguen yo los debo hacer caminar por toda la Habana, para que hagan ejercicios", me dice en tono jocoso mientras nos tomamos un café en la pastelería francesa junto al cine Trianón. "Hay quienes dicen que mi estilo se parece al de mi marido, y yo digo: ¿cómo no se me va a haber pegado algo de su estilo tras 15 años de matrimonio?", continúa bromeando. Y es que Yoani resulta ser un amor de persona, seria pero a la vez relajada, firme pero con maneras suaves, como buena cubana.

Le pregunto si la gente te reconoce por la calle, a lo que me contesta que cada vez más la saludan, la interpelan, y que por eso -bromea- se ha comprado unas gafas oscuras, de esas grandes, para poder pasar algo más desapercibida, aunque no lo logra del todo. Al preguntarle si le gustaría dedicarse a la política, casi que se persigna y me dice con rotundidad que "de ninguna manera", que ella no tiene temple de política, y que por eso estudió para filóloga.

-¿Y entonces, qué te gustaría hacer en el futuro?- le pregunto, a lo que contesta que no le disgustaría dirigir un periódico que practicase un periodismo verdaderamente independiente y veraz, dentro de Cuba, y si hay posibilidades, montar una academia de periodismo que ofrezca becas a los alumnos que no pudieran pagarse los estudios. Y digo yo que si lo hace con el mismo entusiasmo que le está dedicando a esto de los blogs, seguro que lo logrará.

Una de las cosas que más suspicacias ha levantado entre sus detractores, aquellos que le han puesto el cartelito de "segurosa" ha sido el hecho de que haya vivido dos años en Suiza y luego regresara a vivir nuevamente en la isla. Le pregunto acerca de esto y me saca de dudas al instante: regresó cuando vio que era difícil llevarse a su familia con ella, especialmente a su esposo Reynaldo, que es un hombre muy apegado a su tierra, muy cubano. Como muchos saben, Yoani rompió su pasaporte en un viaje de regreso y se quedó a vivir nuevamente en Cuba, un acto bastante inusual para un cubano cualquiera, pero no para esta muchacha que conoce y disfruta de su cultura como pocos. "Yo conozco más de cultura cubana que muchos de los que dirigen este país -me explica-. La conozco porque la he estudiado y porque me gusta mi cultura, a mí me gusta ser cubana, salir a la calle y escuchar los comentarios de la gente, que te saluden, que se metan contigo, eso no lo hay en ningún lugar del mundo". Durante ese tiempo que pasó en Suiza trabajó en una libería latinoamericana y pudo familiarizarse con internet. Así conoció de la existencia de los blogs, y a su regreso a Cuba ya venía con la idea de utilizar esta herramienta desde la isla.

Me parece estar viéndola hablar, con esa seguridad que la caracteriza. Sus ojos inteligentes lo observan todo y toman buena nota de los detalles, que para eso es escritora. La mañana avanza plácidamente en esta conversación que se hace ligera, fraternal. El tiempo pasa volando. Me pregunta por el evento bloguero, yo le digo que estamos ahí, un poco parados, pero que ahora seguro volvemos a coger la marcha, que la gente se ha descuidado porque teníamos mucho tiempo por delante, pero que ahora tenemos que meterle un sprint, y ella afirma que sí, que hay que hacerlo. Precisamente en esas están ellos, me cuenta, tratando de celebrar el suyo aunque sea virtualmente, después de que los citasen de la policía, a ella y a Reynaldo, para prohibirles expresamente celebrar cualquier tipo de reunión. ¡Qué emoción! Me digo yo para mis adentros, qué valientes son que desafían a la mismísima policía, pero la cosa no va de bromas, como sabemos, la cosa es seria, y se va poniendo cada vez más difícil, no obstante ellos no se cansan, y hacen de los limones limonada, y aprovechan la ocasión para lanzar un dominio nuevo: "Una isla virtual", que es el nombre del concurso que han lanzado para todos los blogueros cubanos residentes en el interior. Y como no pueden reunirse en persona, lo hacen virtualmente a través del Itinerario Blogger.

Yo aprovecho para pasarle unos tutoriales que había grabado para dárselos, pero noto que quizás son muy básicos para el nivel que ya tienen los blogueros cubanos, al menos los que se reúnen en torno al blog Generación Y. Yoani me explica que esto se debe a que ya cuentan con una bibliografía sobre el tema blog, cuyos fondos han hecho públicos en el espacio dedicado al Itinerario Blogger, a fin de no repetirlos. Ahora anda detrás de la traducción al español del "Manual para bloggers y ciberdisidentes" que ha sacado "Reporteros Sin Fronteras", que puede encontrarse en internet en formato pdf, aunque de momento sólo en inglés o francés. Yo me quedo asombrada ante el dominio que tiene de todas estas herramientas e informaciones, pero estoy en Cuba, recuerdo, un país donde todo es posible, a pesar del subdesarrollo. Sin embargo, le digo, la mayoría de los bloggers de fuera no estamos tan duchos en la teoría, aunque horas de internet hacen lo suyo, mientras que ellos gastan más el tiempo estudiando en abstracto, hasta ese día feliz en que haya internet libre en Cuba a un precio razonable.

Como a las dos horas me percato de que tengo otro compromiso, el tiempo se ha ido volando y yo he quedado gratamente sorprendida ante la sencillez y el carisma de Yoani. Nos despedimos y yo me quedo a partir de ese momento con la extraña sensación de que a mí también ya desde entonces me vigilan. "Qué tontería –pienso- ni que estuviéramos hablando de poner bombas", y me río, pero en el fondo me quedo con la paranoia de que alguien, desde entonces, sigue mis pasos.

15 comentarios:

Lisetg dijo...

Antes de viajar a Cuba soñé que me encontraba en la calle con Yoanis y estaba rodeada de “tipos”. Yo, de pronto no supe que hacer, sobre todo por mi familia de allá, y en una fracción de Segundo pensé “Ni muerta yo dejo de hablar con Yoani si me la encuentro en la calle de pronto” y recuerdo que fuí directo para ella, que estaba como esperando a ve rsi me le acercaba o no…y no recuerdo más nada.

Yo siento una admiración enorme por esta muchacha, contemporánea mía. Me hago la de los oídos sordos si dicen que es de la seguridad o de no sé qué, porque me veo reflejada en ella, con cada palabra.

Como en el blog de ella no se puede poner comentarios ya, si ella lee estos, quisiera decirle que espero cumpla todos sus sueños, que son los nuestros, y que cuando todo cambié, le deseo ser una ciudadana normal, satisfecha y feliz. Y muy orgullosa de haber tenido los cojones tan grandes que tiene para enfrentarse - de frente y sin pestañear - a esa maquinaria a la que los demás, incluso estando lejos, tenemos miedo (aunque solo sea el de hacerle daño a nuestros familiares) enfrentar.

Y que su hijo esté tan orgulloso de ella como lo estamos nosotros.

Rosa dijo...

Que maravilloso recuento Ivis. Y el comentario de Liset se ajusta tanto a lo que quería decir que no lo voy a repetir. Sólo añadiré que yo en lo personal siento que le debo a Yoani la libertad de expresión de la que disfruto ahora con el blog, porque cuando llegué a España empecé hablando mucho, intentando contarle a la gente las realidades de la isla, pero me encontré con tantos muros que opté por callarme, pero la rabia y la impotencia se me iban acumulando, y ahora al menos me desahogo, y siento que estoy haciendo algo. Al principio tenía miedo de que me leyeran los segurosos de allá - un miedo absurdo porque no tengo absolutamente nada que perder - pero ahora más bien me divierte la idea, y pienso que ojalá nos lean a todos. Unos se enterarán de cosas que no sabían y otros se recomerán los hígados. Si que estoy orgullosa de esa muchacha inteligente, serena y firme que tan bien saca la cara por los cubanos.

Ernesto G. dijo...

Que bien contaste tu encuentro con Yoani. Mis saludos. Me gustan mucho tus posts sobre tu viaje a Cuba. Que sigan viniendo!

Ivis dijo...

Liset, lindas palabras. Has resumido el sentir de muchos de nosotros.
Rosa, sabía que este post te gustaría por el tema de tu blog.
Me alegro de que así haya sido.
Ernesto: gracias por pasarte a cada rato, te debo una visita.
Un saludo a todos.

Al Godar dijo...

Hace falta un sicólogo para que nos explique bien el por qué ese miedo.
Sospecho que en eso radica ese absurdo medio siglo.
Muy buena tu entrevista.
Saludos,
Al Godar

Anónimo dijo...

Creo que has tenido todo un privilegio al poder concer y hablar con Yoani.
Yo leo sus post cotidianamente,es una pena que su blog se este convirtiendo en un "chateo" no exento se insultos que manchan los comentarios serios,en mi opinion:los menos.
Me limito a leer sus post e ignoro los miles de comentarios,mucho de los cuales me suenan rancios y fundamentalistas.
Un saludo y felicidades por esa entrevista.
ROBERTO

Betty dijo...

Ya ves Ivita, la casualidad jugó su rol y he aquí la buena reseña del encuentro de dos buenas personas, blogueras y cubanas, cada una con sus circunstancias, como dice Ortega y Gasset somos producto de ellas. La apuesta de Yoani por generar un periodismo independiente desde dentro (sí, bloguear es una forma de periodismo comprometido)contra un orden de cosas totalmente contrario a la transparencia informativa es para admirarla, con un par...como dice Lisetg. Lo que he leído de sus posts, la famosa entrevista del Yoyo cuando estuvo en la Habana y sus palabras para el premio Bitácoras me confirman que es inteligente y bien ubicada, y sobre todo racional, alejada de extremos, por mucho que la quieran utilizar.

Lo que no me extraña es que le pongan carteles de segurosa, de vocera del imperio y de cuanta figura repudiable encuentren ambos bandos del eterno diferendo, tanta gente lleva viviendo de eso hace cincuenta años;-( Es tan grande la brecha que los separa y tanto rencor hay guardado ahí que hace falta una carga de gente sincera como Yoani que pueda decir pluralidad y abrirse a la opinón del otro sin que le tiemble la pluma.

O así como tú. Buena pieza cubani, a tu mejor estilo de entrevista, un beso

Ivis dijo...

Hola Al, la verdad es que el miedo tiene su propia lógica más allá de toda lógica. Y a nosotros los cubanos nos lo han inculcado a sangre y fuego. Pero eso pasará, eso también pasará.
Roberto, saludos para tí también.
Betty, eres un sol, amiga, gracias por la comparación, quedo muy bien parada ;-)
Y sí, hacen falta muchas Yoani, o como ella dice en una entrevista, "cada blog puede ser una gota de agua contra el muro".

Salva dijo...

....E tante gocce di acqua possono distruggere il muro! E prima o poi questa pioggia arriverá!!
Brava Ivis. Mi e´ piaciuto molto il tuo Post!!

Un abbraccio,
Salva :)

Ivis dijo...

Gracias, Salva!

Anónimo dijo...

INTERVISTA A YOANI SÁNCHEZ

Da MEMORIAS DE UNA CUBANITA
Blog di Ivis Acosta Ferrer
Pubblicato il 12 gennaio 2009
http://musicapoetayloca.blogspot.com/

Traduzione a cura di Leonardo Mesa e Gordiano Lupi

Questa è Yoani, la donna che con la sua attività di blogger smuove dalle fondamenta il regime cubano e tiene testa al personale della Sicurezza di Stato. Durante una mia recente visita a Cuba ho avuto l’opportunità di conoscerla personalmente e di parlare con lei sui blog, e anche sulla sua vita, un po’ più complicata di qualsiasi altro cubano, grazie alla sua condizione di non conforme. Yoani non può comprare nessun articolo, neppure il più insignificante, sul mercato nero (vero salvavita delle famiglie cubane per l’alimentazione) e non può avere rapporti normali con gli amici, perché sa di possedere quella che lei stessa chiama “radioattività”. Inoltre non può viaggiare all’estero perché il permesso di uscita le è stato negato più di una volta; perciò, deve rassegnarsi al suolo patrio finché i suoi “tutori”, come lei li chiama, non l’avranno liberata dal castigo.
Davanti a questa pressione, Yoani continua a denunciare con ostinazione ciò che succede intorno a lei, criticando un regime che non è famoso per la tolleranza con cui accetta le critiche. Il suo strumento di lotta si chiama blog, una cosa ignota alla maggioranza di suoi conterranei che non hanno libero accesso a Internet, certo più per colpa del blocco interno che per quello imposto dagli Stati Uniti, l’eterno colpevole di tutte le disgrazie.
Ho incontrato Yoani mentre uscivo di un albergo dove sono andata per collegarmi. Visto che a Cuba esistono pochi posti dove uno possa accedere a Internet l’incontro non è stato così casuale. Ci siamo accordati per vederci un’altro giorno e così abbiamo fatto. In questa seconda intervista ho potuto verificare che svolge il suo lavoro di blogger con la velocità di un’esperta, facendo piroette per scongiurare gli attacchi informatici sotto forma di virus che entrano nel suo portatile. Ho conosciuto la fatica che comporta postare i testi, che deve inviare per e-mail a una persona che amministra il sito, visto che, come sappiamo, il blog è bloccato su tutto il territorio nazionale.
Yoani mi ha assicurato che riceve per e-mail e legge tutti i commenti che lasciano i lettori, ma non ce la fa a rispondere, sia per la grande quantità dei messaggi che per il costo del collegamento a Internet. Nonostante tutto, secondo quanto mi ha detto, cercherà di dare risposta nei suoi post. Fra questi commenti ci sono molti attacchi lanciati dai nemici dentro e fuori Cuba, accuse che lei non perde tempo a contrastare perché trova senza senso alimentare polemiche sterili. Secondo lei ognuno può pensare ciò che vuole, che sia un’agente della CIA, una stipendiata dal gruppo Prisa, un’agente della Sicurezza di Stato o una prestanome che firma testi scritti dal marito, giornalista professionista. Tutto questo è inevitabile, anche se a volte questi attacchi l’addolorano e la mettono di cattivo umore, soprattutto quando non provengono di nemici naturali, ma da blogger come lei. Essi, e non altri, sono quelli che più la fanno star male, ma ormai è abituata, poco a poco la sua pelle si è irrobustita, così come è più disinvolta davanti alle telecamere e accetta con naturalezza uno status differenziato. Adesso scherza persino sul fatto che viene seguita ovunque da uomini della Sicurezza di Stato.
“Se è vero che mi seguono, li devo far camminare per tutta L’Avana, così fanno esercizi”, dice scherzando mentre sorbiamo un caffè nella pasticceria francese accanto al cinema Trianón.
“C’è chi dice che il mio stile somiglia a quello di mio marito. Come potrebbe non essere così, visto che sono già quindici anni che siamo sposati?”, continua a scherzare.
Yoani è una persona amorevole, seria ma al tempo stesso naturale, forte ma dai modi dolci, come una buona cubana.
Chiedo se le persone la riconoscono quando passa per strada, lei mi risponde che la salutano sempre di più, la interpellano, e per questo - scherza - ha comprato un paio di occhiali scuri, molto grandi, per passare inosservata, pure se non sempre le riesce.
Domando se le piacerebbe dedicarsi alla politica. Lei si fa il segno della croce e dice con sicurezza: “Nemmeno per idea! Non ho il carattere giusto per la politica e non per niente ho studiato filologia”.
“E allora, cosa ti piacerebbe fare in futuro?”, chiedo.
Mi risponde che non le dispiacerebbe dirigere un giornale che praticasse un giornalismo indipendente e veritiero, all’interno di Cuba. Se ci fosse la possibilità vorrebbe creare un’accademia di giornalismo che offra borse di studio agli alunni che non possono pagarsi gli studi. A mio parere, con lo stesso entusiasmo che dedica ai blog, ci riuscirà.
Una delle cose che ha provocato più sospetti tra i suoi detrattori - coloro che le hanno messo il cartellino di membro della Sicurezza di Stato - è il fatto che abbia vissuto in Svizzera per due anni e dopo sia tornata a vivere sull’isola. Lei risponde decisa: “Sono tornata perché era difficile far espatriare la mia famiglia e soprattutto mio marito Reynaldo, un uomo molto radicato nella sua terra, molto cubano”.
Come molti sanno, Yoani ha distrutto il suo passaporto dopo il viaggio di ritorno ed è rimasta a vivere di nuovo a Cuba, un atto abbastanza insolito per qualsiasi cubano, ma non per questa ragazza che conosce e gode della sua cultura come pochi.
“Conosco meglio la cultura cubana di molti dirigenti di questo paese - mi spiega -. La conosco perché l’ho studiata e perché amo la mia cultura, mi piace essere cubana, uscire in strada e ascoltare i commenti della gente, persone che ti salutano, che ti inquietano, una cosa che non esiste più in nessun luogo al mondo”.
Nel periodo che ha vissuto in Svizzera si è impiegata in una libreria latinoamericana e ha familiarizzato con Internet. Ha conosciuto l’esistenza dei blog e quando è tornata a Cuba aveva già maturato l’idea di utilizzare il prezioso strumento.
Yoani parla con sicurezza. Ha occhi intelligenti che osservano tutto e prendono nota dei dettagli. Non per niente è scrittrice. La mattina prosegue placidamente in una conversazione che si fa leggera, fraterna. Il tempo scorre rapidamente. Mi chiede notizie sull’evento dei blogger, le rispondo che siamo un po’ fermi, ma di sicuro riprenderemo, che lo abbiamo trascurato perché avevamo tempo, ma adesso ci daremo da fare. Yoani conferma l’importanza del progetto. “Anche noi dobbiamo fare il nostro convegno, pure virtualmente, anche se la polizia ha convocato me e Reynaldo per proibirci di svolgere qualsiasi riunione”, dice.
Come sono coraggiosi!, penso. Sfidano la polizia. Non è uno scherzo e ogni volta è sempre più difficile. Hanno approfittato dell’occasione per lanciare un nuovo dominio: “Un’sola virtuale”, che è il nome del concorso rivolto a tutti blogger cubani residenti all’estero. Visto che non possono riunirsi di persona, lo fanno virtualmente con l’Itinerario Blogger.
Approfitto per consegnare a Yoani alcuni manuali su Internet, ma credo che siano troppo elementari per il livello dei blogger cubani, almeno per coloro che fanno capo a Generación Y.
Yoani mi spiega che hanno una bibliografia sterminata sul tema blog e che è divenuta di dominio pubblico. Adesso lei sta lavorando alla traduzione in spagnolo del “Manuale per blogger e ciberdissidenti”, pubblicata da Reporter senza frontiere, scaricabile su Internet in formato pdf, ma soltanto in inglese e in francese. Resto sorpresa davanti alla dimestichezza che Yoani manifesta nei confronti di certi strumenti e informazioni, ma sono a Cuba, paese dove tutto è possibile, nonostante il sottosviluppo. La maggior parte dei blogger cubani che vive all’estero non ha grande preparazione teorica, ma le ore trascorse su Internet colmano le lacune. I blogger che vivono sull’isola spendono più tempo per apprendere la teoria, in attesa del giorno felice in cui avremo Internet libero a Cuba, a un prezzo ragionevole.
Sono già trascorse due ore quando mi ricordo di avere un altro appuntamento. Il tempo è volato e sono rimasta piacevolmente sorpresa dalla semplicità e dal carisma di Yoani. Ci salutiamo, ma mentre me ne vado ho la strana sensazione di essere sorvegliata.
Che sciocchezza. Mica parlavamo di mettere bombe…, penso.
Sorrido dei miei dubbi, ma in fondo in fondo resto con la paranoia che qualcuno si sia messo sui miei passi.


Ivis Acosta Ferrer

Traduzione e riduzione di Leonardo Mesa e Gordiano Lupi

Aguaya dijo...

Qué tal, Ivis! No había llegado aún por aquí...

Me alegro muchísimo que hayas podido conocer en persona a Yoani e intercambiar con ella. Es mi deseo también por los hilos invisibles que nos unen similarmente a nosotras: mujeres, cubanas, blogueras.

El evento va, claro que sí! y vamos a ver cómo nos sale. Siempre pienso que, quede como quede, tendrá siempre su ganancia para los que quieran participar.

Yo sigo enferma con la gripe :-( por email seguimos con los preparativos...

Besitos,
AB

GaviotaZalas dijo...

me entere de la entrevista por Lupi, muy interesante el post , saludos

Ivis dijo...

Querido Gordiano, gracias por la traduccción, es un inmenso placer.
Agua, espero que te recuperes de esa gripe pronto, y por supuesto que seguimos con los preparativos del evento.
Gaviota, un saludo, feliz año para tí.

papelbit dijo...

Sí, Ivis¡
Magnífico texto sobre tu encuentro.
Un saludo grande¡