domingo, 31 de mayo de 2009

Margaret, la ternura


No me puedo dormir y vengo al blog. Ayer compré un paquete de galleticas dulces con crema y me acordé de Margaret, mi querida abuelita postiza que tan bien horneaba. Más tarde estuve en un café desde el que divisaba su terraza, y la volví a pensar. Hoy vengo de ver El Gran Torino y vuelvo a recordarla, algo en la forma en que Clint Eastwood apadrina a su joven vecino y los consejos que le da me la trajo a la memoria. Las escenas se repiten en la vida de una manera misteriosa. Cuando estoy a punto de quedarme dormida caigo en la cuenta de que entramos en junio, que es el mes de su cumpleaños (cumpliría 86), y que el mes que viene van a hacer dos años de su muerte. Una vez más me congratulo del reloj que llevo en mi cabeza y que me avisa de estas cuestiones, y ya no puedo seguir durmiendo porque este hallazgo merece cuanto menos un post.
Pienso en esa manera extraña en que nos hicimos amigos, y en el lazo tan estrecho que llegamos a crear. La nuestra era una relación atípica: ella era mayor, lo bastante como para no encontrarnos interesantes a nosotros, un par de jovenzuelos. No hablaba español, venía de una cultura bien diferente a la nuestra y poseía unos modales exquisitos que denotaban una elevada extracción social, un mundo que a nosotros nos era ajeno. Por suerte nada de esto fue una barrera para comunicarnos y entablar una bonita amistad, llena de detalles. Una amistad que fue un paradigma de comunicación y tolerancia, y de la que todos, absolutamente todos, aprendimos, incluso ella, que al principio no sabía nada de Cuba y terminó por recortarnos las noticias del periódico.
Margaret cargaba de significado todo lo que hacía, y esa fue la lección más importante que nos dejó. Poseía una elegancia natural que se manifestaba en todo lo que hacía. Si, por poner un ejemplo, nos brindaba café, y uno aceptaba, lo que venía a continuación era todo un ritual que incluía vajilla de porcelana y pastas escocesas, que ella encargaba a su sobrina especialmente para brindar a sus invitados. Si, por ejemplo, se trataba de una cena o del cumpleaños de alguno de nosotros, no escatimaba esfuerzos por hacernos sentir especiales. No se olvidaba de un detalle, era la anfitriona perfecta. Aún recuerdo el día de Navidad de hace dos años, cuando cocinó para cinco invitados un almuerzo fastuoso que sirvió en una mesa decorada con unos detalles que la mayoría de los que estábamos allí (cubanos al fin y al cabo) nunca habíamos visto ni imaginado. Todo lo había hecho ella sin ayuda, a sus 84, y todo lo quiso recoger y fregar ella misma, pues tenía un orgullo tremendo y no dejaba que nadie la ayudara, aunque yo últimamente le había cogido la baja y la chantajeaba diciéndole que si no me dejaba fregar no iba a aceptarle más invitaciones, pero era cabezota hasta decir no más.
Conocerla me hizo darme cuenta del escaso nivel de educación formal que traemos de Cuba, de la falta de detalles, de la falta de historia y de patrones en mi caso particular. Pienso cuánto la maltratamos con nuestros regalos de la feria: esas tacitas de barro pintadas de colorines que le regalamos una vez y que ella colocó sin vacilar en el lugar más visible de la cocina, mientras su vajilla de porcelana y sus cubiertos de plata sufrían envidiosos en los cajones. Pienso en el poco valor que le dí a sus regalos, que eran muchos y de buena calidad. Como aquella planta que dejé morir de sed, o ese jersey de cachemira que metí en la lavadora y que quedó inservible, apto para una niña de seis años. Y no por falta de consejos, porque bien que me explicó cómo se lavaban esas prendas delicadas pero yo no tuve la paciencia ni el deseo de seguir el protocolo, y tiré por la borda su regalo. Pero fueron tantos que mi indolencia aún no ha podido acabar con todos ellos -a pesar de mi esfuerzo por no conservar las cosas más de lo necesario- y aún puedo acordarme de ella cuando me pongo las pantuflas o el pijama que dice: "Make my dreams come true", porque la muy condenada apuntó a lo más íntimo y tierno y acolchado: las bufandas eran su fetiche, y el pastel de manzanas hecho por ella misma su regalo de despedida. De ahí que una no pueda olvidarla aunque pasen los años y de ahí también esa sensación de deuda infinita para con ese ser extraordinario que fue nuestra amiga Margaret.

sábado, 30 de mayo de 2009

Cantante de boleros

Voy aproximándome peligrosamente a mi sueño de ser algún día cantante de boleros, de esos boleros desgarrados, decadentes, bien almibarados, que en el fondo yo soy una romántica perdida.
Me pregunto si tendré el valor de hacerlo alguna vez en público; a lo mejor me lanzo y me quito esa espina clavada, y estará bien, aunque es probable que nunca lo llegue a hacer, y también estará bien porque yo lo que disfruto es descubrir los boleros, maravillarme con sus letras cargadas de sentimiento y sabiduría callejera, detenerme en las inflexiones de las voces, y luego cantarlos en la ducha o en la cocina mientras hago la cena, porque yo soy cantante de puertas hacia adentro, como mi mamá, es una tradición familiar.
De momento sólo tengo un espectador, mi chico, que se burla de mí y sube la tele porque él no entiende nada de boleros, lo suyo es la guaracha, la cumbia, no sé, cosas más ligeritas, que eso de los boleros está pasado de moda, lo sé, pero nunca he estado muy actualizada en eso de las modas.

viernes, 29 de mayo de 2009

"Iyamile" (Canto a Ochún). Trivoces

Este fue un fragmento del concierto que celebramos el otro día en ARCA, con el grupo Trivoces. Noten qué bien intepretan estas chicas mallorquinas los cantos afrocubanos, este es el canto a Ochún, uno de los que más me gustan, por lo alegre que es. Disfrútenlo, ya a mí se me montó Ochún.

Esta Historia - Niuver - L'Epicentre -Ginebra

Como me gusta lo que hace esta chica, va a llegar muy lejos, yo lo sé. Vean esta canción qué buena es.

miércoles, 27 de mayo de 2009

En mi cabeza

Nadie hubiera dicho si me viera ahora que hace apenas diez minutos estaba llorando de infelicidad. Es lo que tiene ser bipolar... No, ahora en serio, escribía una soporífera carta cuando de pronto me dio por releerla y me dije, ¿cómo no vas a estar deprimida si constantemente te quejas y sientes lástima de tí misma? ¿Es que no has aprendido nada en todos estos años de cadenas de mensajes de Powerpoint y sesiones de psicología de café con tus amigas? Decidí modificar la carta, a fin de no dar tanta pena, y en esas estaba cuando me dio por reírme. "Eres patética", me dije, y me empecé a relajar y a darme cada vez más cuenta de que todo el problema está dentro de mi cabeza. Todo, absolutamente todo en mi cabeza: el miedo y las indicaciones para superarlo, la vergüenza y el exhibicionismo, la inteligencia y la obcecación más absoluta. Todo, como en un supermercado, sólo que el mío se empeña demasiado en regalar sus productos por miedo a que no los compren pues no está acostumbrado a la competencia. Pero todo se andará.

martes, 26 de mayo de 2009

¡Felicidades, Juana!

Mi admirada Juana Bacallao está de cumpleaños y no podía dejar pasar la ocasión de felicitarla y desearle un día maravilloso y muchos años más de vida. Me dice Armando Guerra, su representante en Cuba, que lo va a celebrar en una gran fiesta en la Casa de la Música de Galiano con muchos músicos, como ella se merece. ¡Que lo pases muy bien, Juana, y que sigas así de espléndida, para que como tú dices, haya Juana hasta el 6000!
Aprovecho para mostrarles unas fotos que le hice el año pasado, cuando tuve la ocasión de entrevistarla.




Juana en el Hotel Nacional, posando junto a la foto de Rita Montaner, quien fuera su entrañable amiga.
Cualquiera diría que esta e suna foto de sus quince.




lunes, 25 de mayo de 2009

Yo pagué a mi ángel

¿Creen en los ángeles? Yo no creía hasta hoy, por eso cuando me quedé varada en la calle, la rueda ponchada hasta la llanta y ví a aquel señor de pelo blanco que salió de la nada (de la cafetería de enfrente) y me vino a socorrer tan diligentemente, no supe cómo reaccionar.
Como si no bastara con dar las gracias -tan prostituida está la palabrita- me vi en la obligación de pagarle lo que estaba consumiendo pues me parecía que lo contrario era una descortesía, casi una desfachatez. Y fue todo uno salir del bar y darme cuenta de la torpeza de aquella acción y de todos los valores que acababa de tirar por tierra. Mi mente ya no concibe la solidaridad, mi esquema se va volviendo capitalista y ya no deja lugar a la sorpresa, a la poesía. Estoy retrocediendo a pasos agigantados, y lo peor es que este proceso de "civilización" deja secuelas irreversibles sino en uno, al menos en los demás. Como ya he empezado a notar.

sábado, 23 de mayo de 2009

Desde fuera, por Queseto

Mi querida amiga Queseto ha querido expresar su opinión a través de este blog, lo que es para mí un orgullo. Aquí se las dejo.

Tras 16 años viajando a Cuba he llegado a la conclusión de que (Cuba) es un tema tabú en la red. Eres automáticamente bombardeado si no comulgas con la línea del sitio en cuestión. Sea cual sea.

Todo el mundo que opina tiene sus razones, sus pasiones, sus verdades… pero desgraciadamente, los que más se oyen son los que no quieren escuchar a los demás. Y los que más hablan representan posturas tan antagonistas que acaban confluyendo y siendo similares en la forma, una forma tan desagradable que hace que el fondo pierda valor y sentido.

Pero entre esas dos posturas hay muchas que no se escuchan, porque no se dejan oír. Entre ellas, la mía.

Me he auto-censurado porque, sinceramente, no me interesa tomar parte en un ridículo campo de batalla, que parece ser el único medio para poder opinar. Así que me alejo de los temas bélicos y los dejo para los guerreros que gustan de probar sus nuevas armas, ver el alcance de sus municiones y jactarse de contar los muertos del “enemigo”.

Por el hecho de no ser cubana, sin querer, ya se me posiciona y etiqueta y mis opiniones no cuentan, no sirven.

Pero mi visión es real, es la mía. Lo que yo veo no lo puede ver un cubano, pero parece que eso no interesa lo más mínimo, se menosprecia, se desprecia y no cuenta. Porque lo único que interesa es la batalla, es ganar la guerra, cuantos más cadáveres, mejor. Parece que se ha perdido la facultad de escuchar al otro, al diferente, de analizar los posibles puntos de vista de alguien ajeno (o no) al “conflicto”, con todo lo positivo que eso puede aportar. Qué manera más ridícula de limitarse, ese “tú cállate, tú no sabes, tú no has vivido, tú no has pasado por, a ti no te han hecho…”. Por eso me limito a ver, escuchar, leer y callar. Con tristeza.

Tengo la satisfacción de contar con grandes amigos cubanos, dentro y fuera de la isla, con visiones diferentes sobre Cuba, y eso, como dicen los cubanos, “me basta”.

Seguiré reprimiendo mis ansias de explicar mi punto de vista en la red, me niego rotundamente a formar parte de cualquier tipo de guerra, de tener que usar armas dialécticas, me niego en redondo a entrar en ese juego. Ojalá hubiera, en algún lugar, algún terreno francamente abierto a opiniones diversas donde escuchar al otro fuera lo importante, donde aprender de otros puntos de vista fuera edificante, donde no se juzgara a nadie ni por su procedencia, ni por cualquier otra razón. Juzgar es un verbo fatídico, implica prepotencia, sentimiento de superioridad, creerse poseedor de la verdad y facultado para desestimar al otro. Y la verdad es que cada uno tiene su verdad, su válida razón de ser, de vivir, de pensar y, por supuesto, de opinar.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Dos años no es nada


Si decía Gardel que 20 años no son nada, qué van a ser apenas dos, ¿no?

Pero para mí han sido dos años muy intensos, los más enriquecedores de mi vida, en los que he conocido a amigos virtuales, que luego han pasado a ser reales y que son maravillosos, y en los que he pasado de la ingenuidad al activismo político, volviendo finalmente a la ingenuidad, porque me llenan más las cosas pequeñas que las grandes cuestiones de la política, que es tan complicada.

Y bien, aquí estoy, viva, feliz, con ganas de celebrar estos dos años, hoy me daré un homenaje, y si no es hoy mañana, o este fin de semana, ya les contaré.

El arte de quererse bien

En la carta de Martí a María Mantilla hay una frase entre todas que me gusta especialmente, y que dice así: "procurará mostrarse alegre y agradable a los ojos porque es deber humano causar placer en vez de pena, y quien conoce la belleza la respeta y cuida en los demás y en sí". Cuánta sabiduría hay en esta frase, como en tantas otras de este gran hombre que fue Martí.
Yo no sé por qué últimamente me ha dado por pensar en la belleza, será porque me estoy haciendo mayor y ya noto el paso del tiempo en mis carnes, que quieren expandirse a toda costa, lo cual me obliga a ir al gimnasio para no perder mis encantos de madona renacentista, y me da que pensar. Me pongo a observar a la gente por la calle a ver cómo se comportan, cómo envejecen, y comienzo a preocuparme por cosas que antes no me preocupaban, como las canas, los dientes y las arrugas, me pregunto cómo me ven los otros y alguna que otra vez siento vergüenza si me parece que no estoy a la altura de las circunstancias, en fín, que me ha salido una nueva preocupación, un nuevo hobby. Señal inequívoca de que los años me van cayendo encima y oxidando mi espíritu (o enalteciéndolo, quién sabe, quizás el aprendizaje de mantenerse bello forma parte de un estadio superior del espíritu, quizás conservar la belleza es el verdadero reto de la edad, vaya usted a saber). El hecho es que cada vez me siento más identificada con la búsqueda de la belleza (natural, no la estereotipada) y ciertas cosas que antes me parecían frívolas ahora van adquiriendo sentido para mí, y voy entendiendo las ventajas de "mostrarse alegre y agradable a los ojos", porque es algo que está íntimamente relacionado con la fuerza de voluntad y el optimismo, algo que no es banal en absoluto, que es toda una ciencia: la ciencia de la gratitud, el arte de no dejarse abatir por las dificultades, de surcar los años y llegar íntegro a la otra orilla, el arte de quererse bien.

lunes, 18 de mayo de 2009

NO TE SALVES - MARIO BENEDETTI - CORAZON CORAZA

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

domingo, 17 de mayo de 2009

Se nos fue Benedetti


¡Carajo! Se murió Benedetti, qué triste noticia para la poesía y sobre todo para sus admiradores. Sirva como homenaje este gran poema, uno de los que más me gustan de él. Por cierto, no sabía que Benedetti había vivido en Palma de Mallorca entre 1980 y 1982, voy a indagar más sobre este tema que es para mí una hermosa casualidad. Realmente es una pérdida irreparable. Que descanse en paz junto a su mujer, Luz.

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo


Este poema me gusta tanto que una vez lo leí en público, esto fue con unos amigos en un homenaje a Salvador Allende y Pablo Neruda.



sábado, 16 de mayo de 2009

Saudade

Mis primeros escritos en prosa se los enseñé al marido de una por entonces amiga, un hombre mayor que escribía unas historias sórdidas y bien tejidas, precisas como bombas de relojería. Aquel señor leyó mi manuscrito y me dijo que lo que más le había llamado la atención era la nostalgia que destilaba mi historia, nostalgia de una época -el esplendor de la nueva trova- que yo no había vivido o si la había vivido debía ser tan niña que era raro que me acordase y que manifestase aquel gusto por unas canciones que me eran ajenas y que sin embargo estaban ahí, en mi texto, "como si hubieras vivido en otra vida", concluyó. A mí me gustó que me descubriese esa parte de mí que yo desconocía, y también me asustó, pues fue como descubrir que alguien me había dictado aquella historia al oído, alguien más viejo que yo, con más vivencias y desde luego con muchísima más melancolía que la que podía haber acumulado a mis veintipocos años.
Aquel comentario se me quedó grabado por ser uno de los primeros que sobre mi obra vertía alguien, más siendo alguien cuyo criterio venía avalado por los años y por su quehacer literario. Más tarde he vuelto a pensar en esto en esas ocasiones en que me invade una melancolía inexplicable, inconmensurable, ancestral; una tristeza tan grande que no se resuelve con expulsar del cuerpo unas pocas lágrimas, algo profundo, gratuito y sin aplicación posible, como el amor pero a la inversa, un dolor hacia adentro, debajo del estómago, una penita que me impide reír a carcajadas y que se acentúa algunas noches hasta empujarme a dar cabezazos contra la pared.
A veces pienso si no habrá algo de brujería en todo esto, algo así como un karma, unas manos detrás del telón moviendo los hilos de mi vida, pues son ya muchas coincidencias; que el día de mi nacimiento un amigo de mi madre me escribiera un poema que terminaba así: "álzate, niña y vuela que a tus pies/ pendientes de tu risa hay todo un mar/ de tiernos corazones". Todo un bautismo poético en mi nacimiento, y yo sin sentir la poesía hasta que un buen día tocó a mi puerta, y fue como una fiesta a la que hubieran venido todos: mi abuelo Juan Ferrer con su guitarra, mi madre con sus boleros, mi padre con su silenciosa sensibilidad, todos presentes en ese ritual de entregarme la lira, de quitarme la venda de los ojos y descubrirme que en la paleta de la vida existían, además de los colores primarios, toda una serie de matices que a veces, muchas veces, se inclinaban hacia los tonos ocres del otoño, esos que en mi niñez aborrecía, pero que ya entrando en la etapa adulta encontraba confortables, apropiados para expresar mis recurrentes estados de abulia.
Definitivamente creo que hay algo de magia en todo esto, magia sin artificios, de verdad. Creo que los melancólicos compartimos un lenguaje común que nos hace reconocernos en la multitud, como se dice que hacen los enanos.

viernes, 15 de mayo de 2009

Como gatos, rasgarnos la moral

Este fue otro de los poemas que leí en el slam. Con los nervios y la oscuridad me comí una estrofa, les dejo aquí el poema completo.



Como gatos, rasgarnos la moral

Había que arrasar la mesa y ponerse en acción
mas no lo hicimos.

Como salvajes, correr tras de la pieza
mas no corrimos.

Como gatos, rasgarnos la moral
maullar, subirnos al tejado y revolcarnos
y dar vueltas y vueltas
correr, saltar las vallas…

Y en cambio tú me diste tu sonrisa
y yo te di un papel, que era mi alma.

Hablamos y hablamos y volvimos a hablar hasta cansarnos
de la casa, el trabajo, las noticias,
los ideales, el tiempo, el destino…
Intentando llenar con las palabras
el tremendo vacío.

La luz que vi en tus ojos
se fue apagando sola
y la mía tres cuartos de lo mismo.

Tú pagaste la cuenta y mientras tanto
yo guardé en la cartera mis instintos.

Nos fuimos despidiendo
con beso en la mejilla y un suspiro
coloidal, impotente,
oscuro, cual deseo reprimido.

Yo no lo sé de cierto
pero dicen que allí donde dijimos
adiós, se secó un árbol
justo en el sitio en que nos despedimos.

Lujuria

El otro día participé en el Slam poético que organizan Antonio rigo y Jorge Espina en el café L'Antiquari. Este fue uno de los poemas que leí.
Si alguien quiere saber más acerca de estos encuentros poéticos, que visite el blog http://slam-antiquari.blogspot.com/

jueves, 14 de mayo de 2009

Agobiada

Bueno mi gente, vuelvo al blog después de tantos días ausente por falta de tiempo y de Internet, pero bueno, ya está, y aunque sigo sin tiempo para divagar, lo cierto es que extraño la complicidad que me ofrece este espacio que ya va para dos años el día 21 de mayo. Dos añitos ya, qué joven y sin embargo qué mayor, y cómo ha cambiado a lo largo de todo este tiempo (y cómo he cambiado yo gracias a él también).
Cuando entro en estas rachas paralíticas lo cierto es que a veces los dedos se me van detrás de alguna noticia que me parece interesante, pero me detengo cuando pienso que seguro algún otro blog ya la ha publicado y sinceramente ya paso de hacer un blog actual, prefiero que este sea un espacio íntimo y relajado, ya que en definitiva el tiempo no me basta para actualizarlo como debería, así que al menos tendré por aquí a unos pocos y fieles lectores que deseen compartir conmigo mis vivencias, que no son mejores ni peores que las de otros blogueros, simplemente son las de alguien que no tiene temor de compartirlas, aunque no todo se comparta porque todos tenemos secretos, ¿verdad? Y así es mejor, siempre quedará algo por decir, sería muy aburrido mostrarlo todo, todo, sería además vulgar.
Bueno ya que no tengo tiempo para historias de ficción les contaré qué ha sido de mi vida en este tiempo. Estoy trabajando mucho, como ya dije, que para salir de pobre hay que currárselo, mucho más cuando una es negada para las finanzas, aunque a eso he tenido que aplicarme en estos últimos tiempos, hasta me he apuntado a un curso de emprendedora, para darle más seriedad al asunto este de montar una empresita, ah, por qué me meteré siempre en camisa de once varas... eso mismo debe estarse preguntando Queseto, que además tiene que lidiar conmigo y con mis despistes, pero bueno, no me echaré tierra encima, que tampoco soy tan desastrosa. Hay una parte de mí que es racional y a la que se le dan bien ciertas herramientas como el diseño gráfico, el diseño web y la edición de contenidos, así como las relaciones públicas, en eso último dicen que soy buena, yo lo único que sé es que tengo muchos amigos, nada más.
Lo que peor llevo son las finanzas, con el dinero tengo una especie de karma que me impide tener más que lo justo a mi pesar, porque Dios sabe que me gustaría tener mucho dinero para invitar a todos mis amigos a una gran fiesta y para regalarle un poco a mis amigos bohemios, esos que por buenazos nunca tendrán nada suyo, y para mandar para Cuba y que mi madre no siga pasando trabajos con su motocicleta o con su piso 12 cuando no hay ascensor cosa que pasa con frecuencia. También le diría a mi papá, que ya tiene 60 años y vuelve a estar en paro, que se tomara un descanso y que no se preocupara de nada. Le pondría un estudio de arquitectura bien bonito para que hiciera lo que tanto le gusta: proyectar, y no tuviera que seguir haciendo trabajitos por debajo de su nivel por culpa de su edad y procedencia. Crearía una agencia de colocación para personas de más de 50 años, una empresa que valorase la experiencia por sobre la apariencia, y donde hubiera un trato igualitario y humano para todos, sean de donde sean, y un servicio de psicología para paliar las secuelas de la discriminación y el mobbing, donde hubiera una oportunidad de volver a empezar, volver a soñar e ilusionarse después de los 50 y 60. Y daría trabajo a mi amiga Miky, excelente secretaria que atraviesa momentos difíciles, a mi amigo José Joaquín, abogado colombiano que trabaja de maletero en el aeropuerto, a mi amigo Antonio Saura, hombre culto donde los haya, un verdadero poeta y un gran profesor que me ha abierto los ojos al conocimiento de la lengua catalana, de la poesía universal, de tantas cosas que sabe este hombrecito taciturno que es una pena que no esté dando clases en una universidad, pero todo se andará, porque aunque yo no tenga una varita mágica ni una agencia de colocación sé que él, al igual que estas otras personas tienen una lección que aprender antes de conquistar el éxito, cada uno la suya, y a veces esa lección es simplemente quererse y valorarse más, o no tener miedo al éxito, o preocuparse un poco menos de los demás y más de sí mismos. Aunque la realidad es que el tiempo va pasando y las probabilidades disminuyendo, y yo a veces me desespero y quisiera abrirles los ojos e indicarles el camino, porque pienso que quizás no lleguen a lograrlo y que sería una broma de mal gusto que yo supiera las respuestas y no se las dijera... pero sé que he de morderme la lengua y ayudarles en otro sentido, y ayudarme a mí también, al menos no olvidarme de mis propias necesidades, cosa que hago muy a menudo.
De todos modos lo de la edad y el trabajo, que es un tema ya para mí recurrente porque me duele que la humanidad sea tan desagradecida, es un asunto que, aquí en España, es grave, pero bueno, con estos bueyes hay que arar, o cambiar de país, aunque sería mejor que el país cambiara.
Este post ya me va quedando muy largo, y se me ha desmadrado, como siempre. Buenas noches tengan todos.

lunes, 4 de mayo de 2009

Mi nuevo proyecto: Tumbaito.com


Hola amigos:

Quiero mostrarles mi nuevo proyecto, ése en el que he estado trabajando últimamente y que me ha quitado horas de sueño: Tumbaito.com
Se trata de una nueva empresa que he comenzado hace apenas dos meses conjuntamente con mi querida socia y amiga Queseto (su nombre blogosférico) y que espero dé sus frutos no sólo materiales, sino que podamos encender en estas tierras el gusto por la cultura cubana. Por todo tipo de cultura, sin prejuicios. Ahí les dejo este link por si quieren echarle un vistazo.
Un saludo a todos, espero que lo disfruten.

martes, 28 de abril de 2009

¡Cumpleaños del blog de Betty!


Una gran amiga blogosférica, Betty, cumple ya un año con su blog, y como es tan especial quiero hacerle llegar estas rosas multipropósito (por el blog y por el día de las madres que ya se acerca).
En serio Betty, qué alegría que sigas con tu blog y que lo que surgió como una idea peregrina (¿te acuerdas que te lo sugerí y me dijiste que no sabías si lanzarte?) se haya materializado de una manera tan bonita. Tus acertadas opiniones y tu buena energía son los valores más destacables de este blog sencillo y muy personal que tienes. Pero además, conocerte ha sido una de las buenas cosas que me ha traído esto de bloguear. Espero que El Blog de Betty cumpla muchos más. Un abrazo desde Mallorca con cariño para tí.

domingo, 26 de abril de 2009

Slam poético en l' antiquari

La otra noche fui a un Slam Poético (un concurso de leer poesía) que han hecho mis colegas de El Último Jueves en un lugar llamado L' Antiquari, y se vieron cosas tan interesantes como ésta. Me encantó este poeta americano cuyo nombre desconozco. By the way, quedó finalista en el concurso. Escuchen y disfruten.

Lo prometido es deuda

Aquí la lectura completa.

sábado, 25 de abril de 2009

Primavera en Mallorca

El domingo pasado nos fuimos mi chico y yo a dar una vuelta por la Catedral y por el paseo marítimo. Como ven la primavera estaba en todo su esplendor.

¡Tremendo modelón que me he buscado!

¿No creen?

Aquí con cara'e buena gente.
¡Qué natural esta foto! ¿Verdad?

Aquí cierro los ojos porque en realidad había dormido un par de horas, pero ¡había que salir a ver el día!

Estrategias para un mejor vivir

Una vez leí una frase que me gustó mucho y que decía algo así como que "nada conduce tan rápidamente a la ignorancia como el conocimiento previo". Esta frase me hizo reflexionar en su momento, la encontré sabia y contundente. El otro día la recordé cuando fui a una conferencia sobre uno de esos temas que se han puesto de moda y que por este mismo motivo despertaba en mí cierta desconfianza: la inteligencia emocional. Para mi sorpresa resultó más interesante de lo que esperaba, no sólo porque la conferencista era cubana, dato que desconocía y que me entusiasmó pues me sentí orgullosa de mis orígenes (sí, a veces me sorprendo siendo muy patriota, qué se le va a hacer), sino también porque la conferencia -excelente por demás- trató básicamente sobre el ser humano, y no sé si por este enfoque social o por el acento cubano de la ponente, me acordé de mis mejores tiempos de la universidad, de aquellas clases de marxismo que me enseñaron a pensar en abstracto sobre temas como la justicia social, la ética, la economía... sí porque la filosofía marxista es a mi entender muy noble, lástima que se preste a tan malas interpretaciones. Pero, volviendo al tema, la conferencia me gustó sobre todo porque en este contexto desangelado en que me encuentro, en el que en no pocas ocasiones el dinero tiene mayor importancia que el propio ser humano, el que venga una persona a hablar de valores, a poner, como hizo ella muchas veces, la mano en el hombro de los encandilados alumnos, es algo realmente digno de agradecer. Mucho más en Mallorca, una tierra cuyos habitantes suelen ser reservados, discretos y hasta fríos. Y yo creo que fue esa simpatía, esa humanidad que transmitía aquella profesora, lo que me hizo adentrarme sin reservas en este tema sobre el que en un principio tenía prejuicios, y aprender algo nuevo, algo que tal vez no hubiese aprendido si no se hubiesen dado esas circunstancias.
Luego de esta experiencia, como decía antes, me quedé reflexionando sobre lo superficial que soy en ocasiones al juzgar las cosas a primera vista y al dejarme llevar por ideas preconcebidas, algo que me hace perder oportunidades y vivencias a manos llenas. Concluí que, a pesar de mi escepticismo, la sabiduría también se encuentra en los libros de psicología y en quienes los divulgan, porque dejando de lado unos cuantos manuales de autoayuda demasiado simplones, de esos que se imprimen para hacer caja, lo cierto es que detrás de cualquier teoría psicológica, maniquea o no, detrás de cada enfoque, hay una voluntad de reflexionar sobre la vida que es en sí un avance, y eso es digno de respeto y cuanto menos de atención, ya que, al igual que sucede con las religiones, cada una de ellas encierra una parte de verdad. Luego la vida nos dice a cada uno de nosotros lo que vale y lo que no. Pero hay que escuchar con respeto lo que otros han dedicado tiempo a estudiar, porque lo contrario es soberbia y como tal conduce directamente a la ignorancia.

miércoles, 22 de abril de 2009

Colapso - Luis Barbería - Niuver en Ginebra

A esta chica la descubrí hace poco en la web, tiene una voz preciosa y hace un trabajo muy interesante. Aquí la acompaña Luis Barbería, integrante de Habana Abierta. Que la disfruten.

lunes, 20 de abril de 2009

Los detalles

Cada vez me detengo más en los detalles. Me pregunto si me estaré volviendo una maniática. Por un simple detalle juego a sacar la personalidad de quien me habla, es mi entretenimiento preferido por estos días. Incluso por escrito, ya estoy ducha en descifrar falsedades, aunque tengo que decir que lo hago por puro afán detectivesco, pues que una persona mienta no me resulta especialmente reprochable: todos deberíamos fabular, y más que fabular confabular, conspirar a nivel planetario para ocultar la chata realidad. La ficción es siempre mucho más estimulante para nuestros sentidos, y eso lo saben bien los poetas, los pintores, los músicos que se trasmutan en sombras enigmáticas sobre los escenarios, sombras que nos hacen soñar y emocionarnos, llevarnos un cigarro a la boca por el puro placer de ver el humo desdibujar sus rostros en la oscuridad -que no hacen falta rostros para amarse a uno mismo bajo los efectos de una nota desgarrada, de un ritmo lento y sostenido-. El alma sale sola y se da gusto.
Cada vez me pierdo más, y cada vez con más gusto en esta especie de trance hipnótico al que me abocan los detalles, observar los detalles, describirlos, gozarlos: ella tenía los dedos largos, de pianista, y jugaba con su anillo pasándolo de uno hacia otro dedo con increíble destreza y sin usar la otra mano. Y el anillo de oro era tan fino que en sus manos de panista apenas se distinguía, sin embargo servía por igual al pulgar y al corazón. Era un tanga de anillo, o era un anillo-tanga para una mano esbelta con oficio de prestidigitador, y así les iba, encajaban, simplemente encajaban... como anillo al dedo.
Él era tan firme en sus propósitos que su voluntad emanaba de él y le envovía como una capa, y era como una sombra que se anticipaba a sus pasos, haciéndolos más seguros. Todo en él denotaba firmeza, desde su corte de pelo, no, desde su propio pelo, negro como la noche y fuerte, pelo de indio, pasando por su cara varonil, su ceño fruncido su nariz de boxeador, una nariz que para respirar necesitaba hacer ruido, necesariamente, tenía la determinación de hacerse notar, pero los labios, ah, los labios, los labios eran cosa sublime. Tenían el color de una avellana, no eran rosados y aristocráticos, no: eran labios de pueblo, vagamente mestizos y de morder. Los dientes sonreían y suavizaban a su pesar el conjunto de aquel rostro implacable. Y cuando sonreía la boca, el rostro tan severo perdía su fuerza pues los ojos no se quedaban atrás y se achinaban para dejar paso a dos hoyuelos que poco a poco iban abriéndose paso junto a la boca, lo que afeminaba el conjunto hasta hacerlo deseable por hombres y mujeres. Afortunadamente las sonrisas no abundaban en el rostro de ese hombre tan severo.
El café estaba caliente... Continúenlo ustedes que a mí ya me entró sueño.

sábado, 18 de abril de 2009

Matemáticas espirituales

Hay que ver qué misterioso es el amor que no responde a ecuaciones matemáticas. Si uno lo entrega con la convicción de que, como en una cuenta bancaria, este patrimonio irá creciendo, y que así el día en que lo necesitemos nos será devuelto con intereses, pues las lleva claras, porque el amor no funciona así, al menos no el verdadero; ése que todos deberíamos experimentar al menos una vez en la vida.
Una vez un gran amigo me dijo acaso la verdad más importante de mi vida: que el amor que sentimos siempre nos enriquece, da igual si no es correspondido, y que este éxtasis, este desequilibrio que nos produce es nuestro premio y no otro. Cuánta razón tenía: el amor es una materia demasiado elevada como para maltratarla con sumatorias. Tengo que confesar que luego de esta revelación mi vida dio un giro importante. Desde entonces todo intento de medir o verificar el amor que recibo me parece una vulgaridad, y cuando algún amigo me habla en términos capitalistas sobre este tema, me pongo de los nervios, y eso sucede a menudo, porque en este mundo pocas son las almas nobles, capaces de entregar amor sin pedir nada a cambio. Es tan difícil poner en práctica esta teoría que a mí misma me cuesta muchas veces renunciar a mi arcaico modo de pensar, y constantemente me equivoco y retrocedo, pero ése, sin duda alguna, es mi ideal. Eso no significa que no me permita odiar, hacer una burla, o que ponga la otra mejilla como Jesucristo, no es mi intención ser perfecta, pero en lo que concierne al amor prefiero no saber cuánto hay en el depósito y si por mi imprevisión un día resulta que me quedo sin ese combustible, ya lloraré, pero en su momento, antes ¿para qué?
He de decir que desde que estoy aplicando esta teoría soy mucho más feliz y mis relaciones son mucho mejores. Tiene algo del budismo, por aquello de la no posesión, y algo de cristianismo, por lo del amor al prójimo, pero les aseguro que no hay que ser castos para llevarla a la práctica.

viernes, 17 de abril de 2009

Liuba Maria Hevia en directo: Ausencia

Cabeza mala

A veces me parece que estoy loca de atar cuando me sorprendo interpretando un papel desconocido o prometiendo cosas que a lo mejor nunca llego a cumplir, lo cual no me enorgullece mas no lo puedo evitar, lo olvido todo, como si cada cierto tiempo me pasasen un borrador por la frente. Me olvido sobre todo de quién soy y vivo cada día como nuevo. No es de extrañar entonces que exaspere a la gente con mis cambios de rumbo; soy demasiado joven aún para saber lo que quiero. Por eso, entre otras cosas, el nombre de este blog.
La verdad es que hace ya un tiempo que ando preocupada porque ya voy teniendo una edad en la que se supone que he de sentar cabeza (se supone). Yo creo que mi problema radica en que no he tropezado aún con mi destino, y todas estas piruetas que hoy hago son danzas alrededor de la hoguera en que un día no muy lejano he de quemarme al fín. Constantemente siento que mi vida no es mi vida, como si en realidad estuviera pasando el rato, aguardando el momento definitivo para dar el salto y montarme en ese vagón afortunado hacia mi verdadero yo. Ah, pero soy obsesiva con ese tema, me repito hasta la saciedad, lo sé, no me lo digan, esta indecisión y esta tibieza me van a hacer perder todos los trenes. Lo sé, y hasta he pensado en eso, últimamente incluso he dado saltos arriesgados: he estado largas temporadas bajo la piel de una de mis probables identidades, pero al cabo me aburro, enseguida me entra la urticaria y empiezo a cuestionarme que quizás yo no estaba hecha para eso, y todo vuelve a empezar. Pero sin dudas el mayor problema es que me gustan muchas cosas. No soportaría hacer toda la vida lo mismo, en eso estoy de acuerdo con la loca que vive en mí, y quisiera creer que no estoy hecha para una vida convencional, aunque a lo mejor me equivoco, pues mirándome bien, lo irónico de todo es que en el fondo tengo una vida bastante convencional y así no me va mal. Lo que pasa es que soy inconforme, o estoy ociosa, o ambos.
Cada vez que veo a alguien feliz, me maravillo, pues mi inconformidad es tanta que a veces hasta me hace sufrir. Sufro por situaciones hipotéticas y problemas futuros, sufro de temor anticipatorio como diría mi gran amigo Antonio, sufro de poesía y de cálculo, porque lo mío es sufrir. Menos mal que el que duerme al lado mío se ríe de todos mis fantasmas y me hala por una pata cuando me voy volando, y en las noches en que no quiero ir a la cama me arrastra de la oreja y me encadena -que las noches se hicieron para dormir y los días para estar despiertos- y como él es diurno me abre las ventanas y me saca las sábanas y yo protesto y lo insulto pero sé que en el fondo tengo que agradecerle que me sacuda el polvo de la noche, de esos parajes oscuros por los que me pierdo, oveja descarriada, trashumante.
Todo eso está bien, pero el olvido es algo que me preocupa. Me gusta, no lo voy a negar, hacer cada día una cosa nueva, pero me preocupan las consecuencias, porque el olvido hiere de un modo traicionero. Si yo tuviera memoria de elefante otro gallo cantaría. No olvidaría los cumpleaños de mis amigos, no olvidaría poner mis cosas en orden ni hacer las tareas importantes que ahora debo apuntarme como si fuera lerda. Si yo fuera organizada y metódica ya me hubiera puesto a escribir una novela, sacarme un doctorado, cualquier cosa de provecho... sin embargo vivo en el imprevisto, en la sorpresa de esperar lo que el día de mañana me traerá, en eso me parezco a mi familia materna que tira la casa por la ventana y arma la fiesta siempre que se puede. Y si al día siguiente no hay nada de comer, ah, pues no pasa nada, ya vivimos la vida. No puedo negar que soy cubana, como me dice mi amiga Luisa: "qué cubana eres", y con eso se refiere a que no me preocupo demasiado por las cosas, confiando en ese refrán que me encanta y que dice "Dios proveerá".
Y no crean que no sé toda esa cantinela de que "al que madruga, Dios lo ayuda", o que "el que da primero da dos veces", o eso de "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", pero he llegado a pensar que esta pachorra, esta mala cabeza y este olvido son una parte de mí que me tengo que tomar con filosofía, yo soy así, con estos bueyes hay que arar, y aunque quiero cambiar para mejor, no estoy segura de que lo logre, por eso pido perdón a todos aquellos amigos que han sufrido alguno de mis olvidos, de mis embarques, voy a decir como ese cartelito que ví por ahí por internet: "estamos trabajando para mejorar el sistema, lamentamos las molestias que esto pueda ocasionarle".

viernes, 10 de abril de 2009

jueves, 9 de abril de 2009

Un trompetista en el malecón habanero toca "Siboney"

Este buen señor se gana la vida tocando a demanda para los turistas y cubanos con dinero que van a pasar el rato en el Malecón. Siento que el vídeo esté inconcluso.

domingo, 5 de abril de 2009

La autopista del sur


Esta es una imagen que se repite los domingos por la tarde en muchas ciudades. Todos regresan a la misma hora, y se forman los atascos. Y pensando en ella me vino a la mente ese magnífico cuento de Cortázar, La autopista del sur. Se los recomiendo.

jueves, 2 de abril de 2009

Marginal

Cada vez me gustan más las orillas. Esos lugares del mundo en los que la belleza se enmaraña y la suerte no siempre está presente. Allí donde se cuece lo auténtico: donde el amor sale gratis y la caricia es torpe manotazo, ternura primigenia.
Este tiempo marginal me ha enseñado lo bello de la vida, de los instantes tiernos, de la solidaridad entre quienes nada esperan de esta sociedad que los ignora. El valor de una mano en el hombro, de una sonrisa a tiempo, de una carta escrita sobre papel, a la antigua, ya que no cuesta nada. El valor de la consideración, y de la amistad verdadera, a toda hora.

martes, 31 de marzo de 2009

Algunas fotos del cumpleaños de mi abuela

Mi abuela con tres de sus hijas.

Hablando por teléfono con todo Dios.

Con su hija querida, Tere, a la que no veía hacía tres años.

El buffet. Aquí con una hermana suya y una biznieta.

lunes, 30 de marzo de 2009

Arte: 1, censura: 0



ESTE VIDEO FUE HECHO HACE UNOS DIAS EN LA HABANA EN MEDIO DE LA BIENAL DE ARTE DONDE A TODO EL QUE QUISO SE LE OFRECIO UNOS SEGUNDOS AL MICROFONO PARA DECIR LO QUE QUISIERAN.


Qué bueno esto, caballero, si lo hicieran más a menudo se resolvería una buena parte de los problemas de la isla. Gracias a mi primo Manolito por mandármelo.

El jueves voy a comer arte


Al restaurante de mis amigos Pepe y Gabriela, y como me han invitado a leer algo, aprovecharé para leer algunos poemas de escritores famosos que le han dedicado versos a la comida y al vino. Están todos invitados, presiento que va a ser muy divertido.

domingo, 29 de marzo de 2009

El tren de su vida, un cuento de mi mamá

Por Zenaida Ferrer Martínez


A ella cada noche la despierta el bullicio del tren: el chuchuá sobre los rieles y su agudo y estrepitoso silbato.

Dice que justo a las dos de la madrugada, rompe el silencio el pitar aullante , y que luego se demora tanto en la estación, que ella espera su partida, imaginando la gente que lo aborda o desciende, el trasiego de paquetes y hasta los vendedores ambulantes que no descansan siquiera a esa hora.

Espera en su lecho hasta que el tren parte. Primero despacito y acelerando hasta que su pitar se pierde en la noche. Entonces, se queda dormida y en la mañana se siente agotada, como si hubiera corrido todo el tiempo tras él.

Así cuenta un día tras otro, y yo la escucho admirada de su memoria fotográfica, de su aferrarse a una narración detallada y detallosa, como siempre acostumbra.

No importa que lo que relata haya ocurrido 80, 70, 50 años atrás… o sólo cinco minutos antes: ella narra los dimes y diretes, los diálogos exactos entre una o varias personas, con increíble fidelidad.

Cuenta del primer encuentro con el que luego fuera su esposo. Ella, sentada en un taburete en el portal del bohío donde vivía su numerosa familia, escoltada por las bulliciosas hermanas y el enérgico padre.

“Llegó en su caballo, con la guitarra aupada como si fuera un niño. Se bajó de la bestia y saludó a todos con una abierta sonrisa como si nos conociera de toda la vida. Me miró y supe que era él a quien esperaba. Habló con papaíto y de vez en vez, me miraba de soslayo. No nos dijimos ni una sola palabra.

“Días después, llegó furtivamente y hablamos, me preguntó si quería ser su novia y le contesté que sí. Eso fue todo.

“Un mes más tarde, previo acuerdo, me recogió en su caballo y nos marchamos juntos. No nos habíamos dado siquiera un beso en la boca.

“Yo iba vestida de verde con zapatos blancos, y aunque él se empeñó en decir que llevaba una cinta roja en la cabeza, es broma: nunca me gustaron las cintas en el pelo y tampoco me hubiera puesto una de color rojo con un vestido verde”.

Cambia de tema y cuenta del día en que un amigo entrañable la encerró en un baño con una rana, ambas bien asustadas y amigas al final del episodio, y luego sin transición, de la mudada familiar a la casita azul, donde nació su sexta hija.

“Justo a dos cuadras de allí, pasaba la línea del ferrocarril. El tren era un espectáculo para todos. Cuando pasaba el de La habana o retornaba el de Oriente, la estación reverdecía, llena de gente cargada de equipaje, de pregoneros voceando sus matahambres y de lágrimas y alegrías, de despedidas y reencuentros”.

Vuelve entonces al ruido de la madrugada que la mantiene en vela. “Yo creo que anoche ese tren estuvo parado más tiempo del habitual. Oía el ir y venir de los viajeros y el pitazo de arrancada demoró como una hora o más. Estoy exhausta. Voy a dormir un rato”.

Así dice y vuelve su cuerpo de 90 años de cara a la pared.

Y yo la miro y la admiro. Ella vive desde hace muchos años en el centro del Vedado capitalino habanero. La línea de ferrocarril y la estación de trenes están a kilómetros de su casa. Aún así, cada mañana narra al detalle los avatares de la llegada y salida del tren de su memoria.

No la desmiento. Pienso que con ese parloteo, incentiva sus neuronas y su imaginación vuela, no lo sé a ciencia cierta, pero creo que de lo que habla realmente a diario es del tren de su vida, de llegadas y partidas (más de estas últimas) y de cómo, tras el bullicio, la estación se queda sola y vacía.

Catalina

Gracias a mi primo Manolito por las fotos.

Con mi abuela y mi prima Jennifer, hace muchos años.

Catalina con sus plantas.
Sus hermosos ojos verdes.

Mis abuelos con sus hijas, aquí falta el varón.

De esta foto sólo quedan tres en Cuba: mi madre (de rubio), mi padrastro y mi abuela.


Nunca he escrito sobre ella. Quizás porque yo pocas veces escribo sobre las cosas realmente importantes para mí. No me siento capaz de abordarlas. Pero dejemos a mi persona aparte porque esta no es mi historia, esta es la historia de una gran mujer, mi abuela Catalina, que está a punto de cumplir 92 años y que hoy debe haber experimentado la inmensa alegría de volver a ver a una de sus hijas, que ha viajado a Cuba después de tres años para estar junto a ella en su aniversario. Tres años, se dice pronto, sin embargo el tiempo, como se sabe, es más corto o más largo dependiendo de quién lo cuente. Para mi abuela, a sus 92, seguramente han sido muchos más. Quién le hubiera dicho a ella hace unos años, cuando toda nuestra familia estaba unida, que a su edad iba a tener que sufrir la ausencia de sus hijas, nietos y biznietos, a algunos de los cuales probablemente ya no vuelva a ver, por ley de vida.

Pero mi abuela es dura de pelar y soporta con dignidad su carga, aunque de vez en cuando clame por sus tres hijas ausentes, pero se resigna, pues su vida ha sido dura de principio a fin. Una vida dura y larga que yo trataré de ilustrar aquí con unas cuantas anécdotas que recuerdo, como pequeño homenaje en su cumpleaños.

Catalina Carmelita nació en el 1917 en el pueblo de Las Maravillas, que entonces pertenecía a la provincia de Camagüey, en una casa de madera en medio del campo; una amplia casa familiar, rodeada de inmensas extensiones de tierra. Mi abuela me contaba que en su casa no sabían exactamente los animales que tenían, y que de pronto una puerca desaparecía y cuando la volvían a ver venía preñada o con su cría al retortero. También me contó que, como no había luz eléctrica, cuando mataban una res, tenían que poner a salar la carne para poder conservarla, lo cual hacían en unas grandes bandejas. Esto provocaba arcadas a un tío suyo que era muy fino y siempre pasaba junto a las bandejas tapándose la nariz y maldiciendo, hasta un día en que se cayó sobre la carne, anécdota que contaba ella entre carcajadas. Sí, porque mi abuela Catalina era una gran contadora de historias, poseía un talento natural para entretener con sus narraciones, y una mente brillante (antes de que el Parkinson hiciera estragos en ella), a pesar de su escasa cultura, pues no fue a la escuela y a leer aprendió de manera autodidacta. Por eso uno no se podía disgustar cuando decía algún disparate, o salía con alguna de sus supersticiones, porque en realidad lo hacía bastante bien para los pocos estudios que tenía.

Su vida no ha sido precisamente fácil. Desde niña trabajó en el campo y ayudando a criar a sus hermanos, pues era la mayor. Luego de jovencita, no recuerdo ahora a qué edad, se fugó de su casa con mi abuelo, que la vino a buscar como se buscaba entonces a las doncellas, montado en un caballo, aprovechando que se había ganado un dinero en la lotería. Pero al llegar a su nuevo hogar no la esperaba una vida mejor, al contrario, tuvo que terminar de criar a los hermanos pequeños de mi abuelo, que se habían quedado huérfanos. Así pasó de una esclavitud a otra, y luego llegaron los hijos y la mala vida que le dio mi abuelo, siempre de juerga con sus compadres, su boxeo o sus mujeres, mientras ella lavaba y planchaba para la calle para así poder mantener a su prole: seis hijos y uno adoptivo, porque en casa de pobres donde come uno comen tres. Y sin embargo la vida no le dejó huellas en su cuerpo ni en su cara. Aún recuerdo cuando de niña la veía desnudarse y observaba aquellos pechos perfectos, algo caídos ya por dar de mamar a tantos hijos, pero lindos, y su cara rellenita, de pómulos salientes siempre empolvada, que si algo no permite mi abuela es que la vean desaliñada. Aún hoy, cuando depende de otros para todo, se incomoda si tiene el pelo mal y hace que la vistan con todas sus prendas: su reloj nuevo, sus bata de casa de fresca franela y sus zapatillas cómodas, que le mandamos de fuera para que luzca como una princesa, siempre limpia y arreglada. Y así, desde su silla de ruedas, pues desde que se fracturó la cadera no puede caminar, lo observa todo y parece una reina sentada sobre su trono.

Sesenta años estuvo casada con mi abuelo Juan Ferrer, un hombre autoritario que le dio no pocos disgustos, pero que a pesar de sus idas y venidas se mantuvo con ella hasta su muerte. Ella le sobrevivió, haciendo honor a su estirpe de longevos (algunas de sus tías llegaron a cumplir más de cien años), y ahí está aún, dando guerra.

Sus únicos caprichos, de joven, eran las escapadas que se daba de cuando en cuando al cine con su amiga Teresita. No se perdía un estreno donde saliera Jorge Negrete o Pedro Infante y otros galanes de la época. Sus amores secretos con los que supongo soñaría en la intimidad de su cocina, aunque mi abuelo fue el único hombre que conoció.

Aún recuerdo las sopas que le encantaba hacer día sí, día también. Sopas con huevo duro dentro, y con fufú de plátano, que a mí no había quien me hiciera tomar, pero que ella brindaba con verdadero entusiasmo a cualquiera que se acercara hasta la casa a la hora de la comida. Y ¡ay del que no le aceptara un plato! Eso era un desaire tremendo. La hospitalidad de mi abuela era a prueba de balas.

Siempre andaba por el suelo, no sé cómo se las arreglaba para caerse tanto, la pobre. En una de esas se fracturó la cadera y a partir de ahí ya no volvió a caminar. Ahora ya no anda, aunque dicen quienes la cuidan que hay días en que hace por levantarse sobre sus propios pies, es en esos días en que la visita un espíritu burlón que la transforma en otra abuela bien diferente a la que todos conocemos: una cómica viejuca que maldice y suelta malas palabras y que se inventa historias: que no le dan de comer, que le roban sus pertenencias por la noche mientras ella está dormida, pequeñas obsesiones que son fruto de una vida de carencias.

Hoy 29 de marzo es su cumpleaños y estoy segura de que de todas partes del mundo, desde todos esos rincones donde estamos dispersos, la llamaremos y le rendiremos los honores que se merece, porque ella es la reina, es y será la reina en nuestros corazones, el alma de nuestra gran familia.

jueves, 26 de marzo de 2009

2046 pelicula 12/16

El amor es una cuestión de oportunidad. No sirve de nada conocer a la persona idónea demasiado pronto, o demasiado tarde.

2046 - Escena 1

Todo lo que yo pueda decir de la belleza de esta escena será muy poco. Me quedo con la última frase: "todos los recuerdos son surcos de lágrimas".

viernes, 20 de marzo de 2009

Lady marmalade

Vivir dentro del bote de la mermelada no es posible, el oxígeno se agota y tanto azúcar acaba por fermentarse en el ácido más potente. Yo lo intenté; durante un tiempo me bastó con admirar el rojo interminable de las fresas, con aspirar su aroma dulce hasta saciarme de su perfume. Un mundo de mermelada, y yo en el centro, como una balsa flotando en medio de una piscina en una revista de viajes: segura y colorida estampa de lo que debería ser una vida, la vida que usted, lector amigo, se merece. ¿Y por qué no intentarlo? Eso mismitico pensé yo.
Ah, qué tiempos aquellos... cuando la vida era un eterno picnic y yo era la turista, mezcla de caperucita roja (por la cestita llena de regalos) con Hansel y Grettel, entrándole a la casa de chocolate que era mi vida por cualquier parte, si total, por todas estaba rica, por todas era nueva, por todas era yo. Ah, pero a quién se le ocurre ir así por la vida gastando los cartuchos de repuesto, cambiando el rumbo caprichosamente, ahora por aquí, luego por allá, haciendo honor a mi educación improvisada, a mi aprendizaje a trompicones.
Y así como una gota colma el vaso, yo me las agencié para echar a perder la mermelada. Que hasta de la dulzura uno se cansa, y yo ya estaba harta de ir todo el tiempo envuelta en miel y teniendo que lidiar con los golosos y otros gérmenes anaerobios. Y entonces dije no. Me tiré un pedo rotundo (y por supuesto se acabó la mermelada).

domingo, 15 de marzo de 2009

Vocal Tempo proximo disco

A estos muchachos de Santi Espíritus los he visto actuar en Mallorca en dos ocasiones, además he tenido el placer de conocerlos personalmente gracias a Jorge Luis, su representante y amigo nuestro. Son tan talentosos, nobles y buenagente, que se merecen llegar a lo más alto. Espero que este disco sea todo un éxito y desde ya les felicito por ello.

sábado, 14 de marzo de 2009

Invitación a lectura poética

Hola amigos,

El próximo viernes participaré en una lectura de poesía multicultural con amigos de aquí y de allende los mares. Estaremos: MARCELA BALLESTER, argentina; MARGA POU, mallorquina; JAUME GAVIÑO, mallorquín; ANTONIO SAURA, catalán, JOSE JOAQUIN FIQUITIVA, colombiano y una servidora.

La lectura tendrá lugar en la sede del GOB, C/ Manuel Sanchis Guarner 10, el día 20 de marzo de 2009, a las 20 horas. La entrada es libre. El evento está organizado por la Asociación Multicultural de Inmigrantes en Baleares, ASMIB.

Si vienen, seguro que la pasarán muy bien.

viernes, 13 de marzo de 2009

Dos más de mi hermanita



Aquí ella hizo de todo: la coreografía, la idea original, el diseño del vestuario, etc. Es un crack mi chiqui, que así le digo yo.




Y esto fue el pasado año 2008, ella es la primera que sale por la izquierda.

miércoles, 11 de marzo de 2009

11-M, para que no vuelva a ocurrir

Foto tomada de El País.


Un minuto de silencio por los que ya no están, por todos esos inocentes que perdieron la vida un día como hoy, un minuto para pedir que cosas como esta no se repitan, para mirar adelante y seguir amando el mundo a pesar de todo.
Les recomiendo leer el post de Betty a propósito del 11-M. Impactante.