Había que arrasar la mesa y ponerse en acción
mas no lo hicimos.
Como salvajes, correr tras de la pieza
mas no corrimos.
Como gatos, rasgarnos la moral
maullar, subirnos al tejado y revolcarnos
y dar vueltas y vueltas
correr, saltar las vallas…
Y en cambio tú me diste tu sonrisa
y yo te di un papel, que era mi alma.
Hablamos y hablamos y volvimos a hablar hasta cansarnos
de la casa, el trabajo, las noticias,
los ideales, el tiempo, el destino…
Intentando llenar con las palabras
el tremendo vacío.
La luz que vi en tus ojos
se fue apagando sola
y la mía tres cuartos de lo mismo.
Tú pagaste la cuenta y mientras tanto
yo guardé en la cartera mis instintos.
Nos fuimos despidiendo
con beso en la mejilla y un suspiro
coloidal e impotente,
cargado de deseo reprimido.
Yo no lo sé de cierto
pero dicen que allí donde dijimos
adiós, se secó un árbol
justo en el sitio en que nos despedimos.
9 comentarios:
a veces la timidez frusta un amor que podria ser sublime
besos
Pues sí, a veces la timidez, a veces los prejuicios, a veces la sociedad...
Saludos para ustedes también.
Hola Ivis: Linda tu pagina. Gracias por an~adir a tumiamiblog. Ya hemos correspondido.
Gracias, queridos, bienvenidos a mi humilde morada.
trsite poesia... no me parece timidez.. aunque pudo haberlo... es mas como si estuvieran en distintos planos o fuera una chispa de esas fugaces... pero derrocha sentimiento. Y algun dolor.
Gracias, Medea, la verdad es que es más realista que triste, aunque si tú ves tristeza, puede ser que la hubiera. La vida está llena de momentos así, en los que no hacemos lo que tendríamos que hacer, claro que también está llena de premios para los más aplicados (o hipócritas, depende de cómo se mire).
Esos dos versos iniciales tienen tremenda energía: ya veo las velas, las copas, los manteles, las fuentes de la mesa rompiéndose en el suelo para hacer espacio a la orgia... lo frustrante es que todo fue puro cráneo, no?
Creo haber estado antes en una situación parecida ;o)
Puro cráneo, sí señor.
Gracias frigi.
La vida es un largo camino.
Nos despedimos de tanta gente, encontramos tantas cosas nuevas, odiamos y queremos tantas veces. Recuerdamos y olvidamos.
Perdemos tantas oportunidades.
Y asi, asi, asi...
hasta que se acaba.
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