martes, 28 de abril de 2009

¡Cumpleaños del blog de Betty!


Una gran amiga blogosférica, Betty, cumple ya un año con su blog, y como es tan especial quiero hacerle llegar estas rosas multipropósito (por el blog y por el día de las madres que ya se acerca).
En serio Betty, qué alegría que sigas con tu blog y que lo que surgió como una idea peregrina (¿te acuerdas que te lo sugerí y me dijiste que no sabías si lanzarte?) se haya materializado de una manera tan bonita. Tus acertadas opiniones y tu buena energía son los valores más destacables de este blog sencillo y muy personal que tienes. Pero además, conocerte ha sido una de las buenas cosas que me ha traído esto de bloguear. Espero que El Blog de Betty cumpla muchos más. Un abrazo desde Mallorca con cariño para tí.

domingo, 26 de abril de 2009

Slam poético en l' antiquari

La otra noche fui a un Slam Poético (un concurso de leer poesía) que han hecho mis colegas de El Último Jueves en un lugar llamado L' Antiquari, y se vieron cosas tan interesantes como ésta. Me encantó este poeta americano cuyo nombre desconozco. By the way, quedó finalista en el concurso. Escuchen y disfruten.

Lo prometido es deuda

Aquí la lectura completa.

sábado, 25 de abril de 2009

Primavera en Mallorca

El domingo pasado nos fuimos mi chico y yo a dar una vuelta por la Catedral y por el paseo marítimo. Como ven la primavera estaba en todo su esplendor.

¡Tremendo modelón que me he buscado!

¿No creen?

Aquí con cara'e buena gente.
¡Qué natural esta foto! ¿Verdad?

Aquí cierro los ojos porque en realidad había dormido un par de horas, pero ¡había que salir a ver el día!

Estrategias para un mejor vivir

Una vez leí una frase que me gustó mucho y que decía algo así como que "nada conduce tan rápidamente a la ignorancia como el conocimiento previo". Esta frase me hizo reflexionar en su momento, la encontré sabia y contundente. El otro día la recordé cuando fui a una conferencia sobre uno de esos temas que se han puesto de moda y que por este mismo motivo despertaba en mí cierta desconfianza: la inteligencia emocional. Para mi sorpresa resultó más interesante de lo que esperaba, no sólo porque la conferencista era cubana, dato que desconocía y que me entusiasmó pues me sentí orgullosa de mis orígenes (sí, a veces me sorprendo siendo muy patriota, qué se le va a hacer), sino también porque la conferencia -excelente por demás- trató básicamente sobre el ser humano, y no sé si por este enfoque social o por el acento cubano de la ponente, me acordé de mis mejores tiempos de la universidad, de aquellas clases de marxismo que me enseñaron a pensar en abstracto sobre temas como la justicia social, la ética, la economía... sí porque la filosofía marxista es a mi entender muy noble, lástima que se preste a tan malas interpretaciones. Pero, volviendo al tema, la conferencia me gustó sobre todo porque en este contexto desangelado en que me encuentro, en el que en no pocas ocasiones el dinero tiene mayor importancia que el propio ser humano, el que venga una persona a hablar de valores, a poner, como hizo ella muchas veces, la mano en el hombro de los encandilados alumnos, es algo realmente digno de agradecer. Mucho más en Mallorca, una tierra cuyos habitantes suelen ser reservados, discretos y hasta fríos. Y yo creo que fue esa simpatía, esa humanidad que transmitía aquella profesora, lo que me hizo adentrarme sin reservas en este tema sobre el que en un principio tenía prejuicios, y aprender algo nuevo, algo que tal vez no hubiese aprendido si no se hubiesen dado esas circunstancias.
Luego de esta experiencia, como decía antes, me quedé reflexionando sobre lo superficial que soy en ocasiones al juzgar las cosas a primera vista y al dejarme llevar por ideas preconcebidas, algo que me hace perder oportunidades y vivencias a manos llenas. Concluí que, a pesar de mi escepticismo, la sabiduría también se encuentra en los libros de psicología y en quienes los divulgan, porque dejando de lado unos cuantos manuales de autoayuda demasiado simplones, de esos que se imprimen para hacer caja, lo cierto es que detrás de cualquier teoría psicológica, maniquea o no, detrás de cada enfoque, hay una voluntad de reflexionar sobre la vida que es en sí un avance, y eso es digno de respeto y cuanto menos de atención, ya que, al igual que sucede con las religiones, cada una de ellas encierra una parte de verdad. Luego la vida nos dice a cada uno de nosotros lo que vale y lo que no. Pero hay que escuchar con respeto lo que otros han dedicado tiempo a estudiar, porque lo contrario es soberbia y como tal conduce directamente a la ignorancia.

miércoles, 22 de abril de 2009

Colapso - Luis Barbería - Niuver en Ginebra

A esta chica la descubrí hace poco en la web, tiene una voz preciosa y hace un trabajo muy interesante. Aquí la acompaña Luis Barbería, integrante de Habana Abierta. Que la disfruten.

lunes, 20 de abril de 2009

Los detalles

Cada vez me detengo más en los detalles. Me pregunto si me estaré volviendo una maniática. Por un simple detalle juego a sacar la personalidad de quien me habla, es mi entretenimiento preferido por estos días. Incluso por escrito, ya estoy ducha en descifrar falsedades, aunque tengo que decir que lo hago por puro afán detectivesco, pues que una persona mienta no me resulta especialmente reprochable: todos deberíamos fabular, y más que fabular confabular, conspirar a nivel planetario para ocultar la chata realidad. La ficción es siempre mucho más estimulante para nuestros sentidos, y eso lo saben bien los poetas, los pintores, los músicos que se trasmutan en sombras enigmáticas sobre los escenarios, sombras que nos hacen soñar y emocionarnos, llevarnos un cigarro a la boca por el puro placer de ver el humo desdibujar sus rostros en la oscuridad -que no hacen falta rostros para amarse a uno mismo bajo los efectos de una nota desgarrada, de un ritmo lento y sostenido-. El alma sale sola y se da gusto.
Cada vez me pierdo más, y cada vez con más gusto en esta especie de trance hipnótico al que me abocan los detalles, observar los detalles, describirlos, gozarlos: ella tenía los dedos largos, de pianista, y jugaba con su anillo pasándolo de uno hacia otro dedo con increíble destreza y sin usar la otra mano. Y el anillo de oro era tan fino que en sus manos de panista apenas se distinguía, sin embargo servía por igual al pulgar y al corazón. Era un tanga de anillo, o era un anillo-tanga para una mano esbelta con oficio de prestidigitador, y así les iba, encajaban, simplemente encajaban... como anillo al dedo.
Él era tan firme en sus propósitos que su voluntad emanaba de él y le envovía como una capa, y era como una sombra que se anticipaba a sus pasos, haciéndolos más seguros. Todo en él denotaba firmeza, desde su corte de pelo, no, desde su propio pelo, negro como la noche y fuerte, pelo de indio, pasando por su cara varonil, su ceño fruncido su nariz de boxeador, una nariz que para respirar necesitaba hacer ruido, necesariamente, tenía la determinación de hacerse notar, pero los labios, ah, los labios, los labios eran cosa sublime. Tenían el color de una avellana, no eran rosados y aristocráticos, no: eran labios de pueblo, vagamente mestizos y de morder. Los dientes sonreían y suavizaban a su pesar el conjunto de aquel rostro implacable. Y cuando sonreía la boca, el rostro tan severo perdía su fuerza pues los ojos no se quedaban atrás y se achinaban para dejar paso a dos hoyuelos que poco a poco iban abriéndose paso junto a la boca, lo que afeminaba el conjunto hasta hacerlo deseable por hombres y mujeres. Afortunadamente las sonrisas no abundaban en el rostro de ese hombre tan severo.
El café estaba caliente... Continúenlo ustedes que a mí ya me entró sueño.

sábado, 18 de abril de 2009

Matemáticas espirituales

Hay que ver qué misterioso es el amor que no responde a ecuaciones matemáticas. Si uno lo entrega con la convicción de que, como en una cuenta bancaria, este patrimonio irá creciendo, y que así el día en que lo necesitemos nos será devuelto con intereses, pues las lleva claras, porque el amor no funciona así, al menos no el verdadero; ése que todos deberíamos experimentar al menos una vez en la vida.
Una vez un gran amigo me dijo acaso la verdad más importante de mi vida: que el amor que sentimos siempre nos enriquece, da igual si no es correspondido, y que este éxtasis, este desequilibrio que nos produce es nuestro premio y no otro. Cuánta razón tenía: el amor es una materia demasiado elevada como para maltratarla con sumatorias. Tengo que confesar que luego de esta revelación mi vida dio un giro importante. Desde entonces todo intento de medir o verificar el amor que recibo me parece una vulgaridad, y cuando algún amigo me habla en términos capitalistas sobre este tema, me pongo de los nervios, y eso sucede a menudo, porque en este mundo pocas son las almas nobles, capaces de entregar amor sin pedir nada a cambio. Es tan difícil poner en práctica esta teoría que a mí misma me cuesta muchas veces renunciar a mi arcaico modo de pensar, y constantemente me equivoco y retrocedo, pero ése, sin duda alguna, es mi ideal. Eso no significa que no me permita odiar, hacer una burla, o que ponga la otra mejilla como Jesucristo, no es mi intención ser perfecta, pero en lo que concierne al amor prefiero no saber cuánto hay en el depósito y si por mi imprevisión un día resulta que me quedo sin ese combustible, ya lloraré, pero en su momento, antes ¿para qué?
He de decir que desde que estoy aplicando esta teoría soy mucho más feliz y mis relaciones son mucho mejores. Tiene algo del budismo, por aquello de la no posesión, y algo de cristianismo, por lo del amor al prójimo, pero les aseguro que no hay que ser castos para llevarla a la práctica.

viernes, 17 de abril de 2009

Liuba Maria Hevia en directo: Ausencia

Cabeza mala

A veces me parece que estoy loca de atar cuando me sorprendo interpretando un papel desconocido o prometiendo cosas que a lo mejor nunca llego a cumplir, lo cual no me enorgullece mas no lo puedo evitar, lo olvido todo, como si cada cierto tiempo me pasasen un borrador por la frente. Me olvido sobre todo de quién soy y vivo cada día como nuevo. No es de extrañar entonces que exaspere a la gente con mis cambios de rumbo; soy demasiado joven aún para saber lo que quiero. Por eso, entre otras cosas, el nombre de este blog.
La verdad es que hace ya un tiempo que ando preocupada porque ya voy teniendo una edad en la que se supone que he de sentar cabeza (se supone). Yo creo que mi problema radica en que no he tropezado aún con mi destino, y todas estas piruetas que hoy hago son danzas alrededor de la hoguera en que un día no muy lejano he de quemarme al fín. Constantemente siento que mi vida no es mi vida, como si en realidad estuviera pasando el rato, aguardando el momento definitivo para dar el salto y montarme en ese vagón afortunado hacia mi verdadero yo. Ah, pero soy obsesiva con ese tema, me repito hasta la saciedad, lo sé, no me lo digan, esta indecisión y esta tibieza me van a hacer perder todos los trenes. Lo sé, y hasta he pensado en eso, últimamente incluso he dado saltos arriesgados: he estado largas temporadas bajo la piel de una de mis probables identidades, pero al cabo me aburro, enseguida me entra la urticaria y empiezo a cuestionarme que quizás yo no estaba hecha para eso, y todo vuelve a empezar. Pero sin dudas el mayor problema es que me gustan muchas cosas. No soportaría hacer toda la vida lo mismo, en eso estoy de acuerdo con la loca que vive en mí, y quisiera creer que no estoy hecha para una vida convencional, aunque a lo mejor me equivoco, pues mirándome bien, lo irónico de todo es que en el fondo tengo una vida bastante convencional y así no me va mal. Lo que pasa es que soy inconforme, o estoy ociosa, o ambos.
Cada vez que veo a alguien feliz, me maravillo, pues mi inconformidad es tanta que a veces hasta me hace sufrir. Sufro por situaciones hipotéticas y problemas futuros, sufro de temor anticipatorio como diría mi gran amigo Antonio, sufro de poesía y de cálculo, porque lo mío es sufrir. Menos mal que el que duerme al lado mío se ríe de todos mis fantasmas y me hala por una pata cuando me voy volando, y en las noches en que no quiero ir a la cama me arrastra de la oreja y me encadena -que las noches se hicieron para dormir y los días para estar despiertos- y como él es diurno me abre las ventanas y me saca las sábanas y yo protesto y lo insulto pero sé que en el fondo tengo que agradecerle que me sacuda el polvo de la noche, de esos parajes oscuros por los que me pierdo, oveja descarriada, trashumante.
Todo eso está bien, pero el olvido es algo que me preocupa. Me gusta, no lo voy a negar, hacer cada día una cosa nueva, pero me preocupan las consecuencias, porque el olvido hiere de un modo traicionero. Si yo tuviera memoria de elefante otro gallo cantaría. No olvidaría los cumpleaños de mis amigos, no olvidaría poner mis cosas en orden ni hacer las tareas importantes que ahora debo apuntarme como si fuera lerda. Si yo fuera organizada y metódica ya me hubiera puesto a escribir una novela, sacarme un doctorado, cualquier cosa de provecho... sin embargo vivo en el imprevisto, en la sorpresa de esperar lo que el día de mañana me traerá, en eso me parezco a mi familia materna que tira la casa por la ventana y arma la fiesta siempre que se puede. Y si al día siguiente no hay nada de comer, ah, pues no pasa nada, ya vivimos la vida. No puedo negar que soy cubana, como me dice mi amiga Luisa: "qué cubana eres", y con eso se refiere a que no me preocupo demasiado por las cosas, confiando en ese refrán que me encanta y que dice "Dios proveerá".
Y no crean que no sé toda esa cantinela de que "al que madruga, Dios lo ayuda", o que "el que da primero da dos veces", o eso de "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", pero he llegado a pensar que esta pachorra, esta mala cabeza y este olvido son una parte de mí que me tengo que tomar con filosofía, yo soy así, con estos bueyes hay que arar, y aunque quiero cambiar para mejor, no estoy segura de que lo logre, por eso pido perdón a todos aquellos amigos que han sufrido alguno de mis olvidos, de mis embarques, voy a decir como ese cartelito que ví por ahí por internet: "estamos trabajando para mejorar el sistema, lamentamos las molestias que esto pueda ocasionarle".

viernes, 10 de abril de 2009

jueves, 9 de abril de 2009

Un trompetista en el malecón habanero toca "Siboney"

Este buen señor se gana la vida tocando a demanda para los turistas y cubanos con dinero que van a pasar el rato en el Malecón. Siento que el vídeo esté inconcluso.

domingo, 5 de abril de 2009

La autopista del sur


Esta es una imagen que se repite los domingos por la tarde en muchas ciudades. Todos regresan a la misma hora, y se forman los atascos. Y pensando en ella me vino a la mente ese magnífico cuento de Cortázar, La autopista del sur. Se los recomiendo.

jueves, 2 de abril de 2009

Marginal

Cada vez me gustan más las orillas. Esos lugares del mundo en los que la belleza se enmaraña y la suerte no siempre está presente. Allí donde se cuece lo auténtico: donde el amor sale gratis y la caricia es torpe manotazo, ternura primigenia.
Este tiempo marginal me ha enseñado lo bello de la vida, de los instantes tiernos, de la solidaridad entre quienes nada esperan de esta sociedad que los ignora. El valor de una mano en el hombro, de una sonrisa a tiempo, de una carta escrita sobre papel, a la antigua, ya que no cuesta nada. El valor de la consideración, y de la amistad verdadera, a toda hora.

martes, 31 de marzo de 2009

Algunas fotos del cumpleaños de mi abuela

Mi abuela con tres de sus hijas.

Hablando por teléfono con todo Dios.

Con su hija querida, Tere, a la que no veía hacía tres años.

El buffet. Aquí con una hermana suya y una biznieta.

lunes, 30 de marzo de 2009

Arte: 1, censura: 0



ESTE VIDEO FUE HECHO HACE UNOS DIAS EN LA HABANA EN MEDIO DE LA BIENAL DE ARTE DONDE A TODO EL QUE QUISO SE LE OFRECIO UNOS SEGUNDOS AL MICROFONO PARA DECIR LO QUE QUISIERAN.


Qué bueno esto, caballero, si lo hicieran más a menudo se resolvería una buena parte de los problemas de la isla. Gracias a mi primo Manolito por mandármelo.

El jueves voy a comer arte


Al restaurante de mis amigos Pepe y Gabriela, y como me han invitado a leer algo, aprovecharé para leer algunos poemas de escritores famosos que le han dedicado versos a la comida y al vino. Están todos invitados, presiento que va a ser muy divertido.

domingo, 29 de marzo de 2009

El tren de su vida, un cuento de mi mamá

Por Zenaida Ferrer Martínez


A ella cada noche la despierta el bullicio del tren: el chuchuá sobre los rieles y su agudo y estrepitoso silbato.

Dice que justo a las dos de la madrugada, rompe el silencio el pitar aullante , y que luego se demora tanto en la estación, que ella espera su partida, imaginando la gente que lo aborda o desciende, el trasiego de paquetes y hasta los vendedores ambulantes que no descansan siquiera a esa hora.

Espera en su lecho hasta que el tren parte. Primero despacito y acelerando hasta que su pitar se pierde en la noche. Entonces, se queda dormida y en la mañana se siente agotada, como si hubiera corrido todo el tiempo tras él.

Así cuenta un día tras otro, y yo la escucho admirada de su memoria fotográfica, de su aferrarse a una narración detallada y detallosa, como siempre acostumbra.

No importa que lo que relata haya ocurrido 80, 70, 50 años atrás… o sólo cinco minutos antes: ella narra los dimes y diretes, los diálogos exactos entre una o varias personas, con increíble fidelidad.

Cuenta del primer encuentro con el que luego fuera su esposo. Ella, sentada en un taburete en el portal del bohío donde vivía su numerosa familia, escoltada por las bulliciosas hermanas y el enérgico padre.

“Llegó en su caballo, con la guitarra aupada como si fuera un niño. Se bajó de la bestia y saludó a todos con una abierta sonrisa como si nos conociera de toda la vida. Me miró y supe que era él a quien esperaba. Habló con papaíto y de vez en vez, me miraba de soslayo. No nos dijimos ni una sola palabra.

“Días después, llegó furtivamente y hablamos, me preguntó si quería ser su novia y le contesté que sí. Eso fue todo.

“Un mes más tarde, previo acuerdo, me recogió en su caballo y nos marchamos juntos. No nos habíamos dado siquiera un beso en la boca.

“Yo iba vestida de verde con zapatos blancos, y aunque él se empeñó en decir que llevaba una cinta roja en la cabeza, es broma: nunca me gustaron las cintas en el pelo y tampoco me hubiera puesto una de color rojo con un vestido verde”.

Cambia de tema y cuenta del día en que un amigo entrañable la encerró en un baño con una rana, ambas bien asustadas y amigas al final del episodio, y luego sin transición, de la mudada familiar a la casita azul, donde nació su sexta hija.

“Justo a dos cuadras de allí, pasaba la línea del ferrocarril. El tren era un espectáculo para todos. Cuando pasaba el de La habana o retornaba el de Oriente, la estación reverdecía, llena de gente cargada de equipaje, de pregoneros voceando sus matahambres y de lágrimas y alegrías, de despedidas y reencuentros”.

Vuelve entonces al ruido de la madrugada que la mantiene en vela. “Yo creo que anoche ese tren estuvo parado más tiempo del habitual. Oía el ir y venir de los viajeros y el pitazo de arrancada demoró como una hora o más. Estoy exhausta. Voy a dormir un rato”.

Así dice y vuelve su cuerpo de 90 años de cara a la pared.

Y yo la miro y la admiro. Ella vive desde hace muchos años en el centro del Vedado capitalino habanero. La línea de ferrocarril y la estación de trenes están a kilómetros de su casa. Aún así, cada mañana narra al detalle los avatares de la llegada y salida del tren de su memoria.

No la desmiento. Pienso que con ese parloteo, incentiva sus neuronas y su imaginación vuela, no lo sé a ciencia cierta, pero creo que de lo que habla realmente a diario es del tren de su vida, de llegadas y partidas (más de estas últimas) y de cómo, tras el bullicio, la estación se queda sola y vacía.

Catalina

Gracias a mi primo Manolito por las fotos.

Con mi abuela y mi prima Jennifer, hace muchos años.

Catalina con sus plantas.
Sus hermosos ojos verdes.

Mis abuelos con sus hijas, aquí falta el varón.

De esta foto sólo quedan tres en Cuba: mi madre (de rubio), mi padrastro y mi abuela.


Nunca he escrito sobre ella. Quizás porque yo pocas veces escribo sobre las cosas realmente importantes para mí. No me siento capaz de abordarlas. Pero dejemos a mi persona aparte porque esta no es mi historia, esta es la historia de una gran mujer, mi abuela Catalina, que está a punto de cumplir 92 años y que hoy debe haber experimentado la inmensa alegría de volver a ver a una de sus hijas, que ha viajado a Cuba después de tres años para estar junto a ella en su aniversario. Tres años, se dice pronto, sin embargo el tiempo, como se sabe, es más corto o más largo dependiendo de quién lo cuente. Para mi abuela, a sus 92, seguramente han sido muchos más. Quién le hubiera dicho a ella hace unos años, cuando toda nuestra familia estaba unida, que a su edad iba a tener que sufrir la ausencia de sus hijas, nietos y biznietos, a algunos de los cuales probablemente ya no vuelva a ver, por ley de vida.

Pero mi abuela es dura de pelar y soporta con dignidad su carga, aunque de vez en cuando clame por sus tres hijas ausentes, pero se resigna, pues su vida ha sido dura de principio a fin. Una vida dura y larga que yo trataré de ilustrar aquí con unas cuantas anécdotas que recuerdo, como pequeño homenaje en su cumpleaños.

Catalina Carmelita nació en el 1917 en el pueblo de Las Maravillas, que entonces pertenecía a la provincia de Camagüey, en una casa de madera en medio del campo; una amplia casa familiar, rodeada de inmensas extensiones de tierra. Mi abuela me contaba que en su casa no sabían exactamente los animales que tenían, y que de pronto una puerca desaparecía y cuando la volvían a ver venía preñada o con su cría al retortero. También me contó que, como no había luz eléctrica, cuando mataban una res, tenían que poner a salar la carne para poder conservarla, lo cual hacían en unas grandes bandejas. Esto provocaba arcadas a un tío suyo que era muy fino y siempre pasaba junto a las bandejas tapándose la nariz y maldiciendo, hasta un día en que se cayó sobre la carne, anécdota que contaba ella entre carcajadas. Sí, porque mi abuela Catalina era una gran contadora de historias, poseía un talento natural para entretener con sus narraciones, y una mente brillante (antes de que el Parkinson hiciera estragos en ella), a pesar de su escasa cultura, pues no fue a la escuela y a leer aprendió de manera autodidacta. Por eso uno no se podía disgustar cuando decía algún disparate, o salía con alguna de sus supersticiones, porque en realidad lo hacía bastante bien para los pocos estudios que tenía.

Su vida no ha sido precisamente fácil. Desde niña trabajó en el campo y ayudando a criar a sus hermanos, pues era la mayor. Luego de jovencita, no recuerdo ahora a qué edad, se fugó de su casa con mi abuelo, que la vino a buscar como se buscaba entonces a las doncellas, montado en un caballo, aprovechando que se había ganado un dinero en la lotería. Pero al llegar a su nuevo hogar no la esperaba una vida mejor, al contrario, tuvo que terminar de criar a los hermanos pequeños de mi abuelo, que se habían quedado huérfanos. Así pasó de una esclavitud a otra, y luego llegaron los hijos y la mala vida que le dio mi abuelo, siempre de juerga con sus compadres, su boxeo o sus mujeres, mientras ella lavaba y planchaba para la calle para así poder mantener a su prole: seis hijos y uno adoptivo, porque en casa de pobres donde come uno comen tres. Y sin embargo la vida no le dejó huellas en su cuerpo ni en su cara. Aún recuerdo cuando de niña la veía desnudarse y observaba aquellos pechos perfectos, algo caídos ya por dar de mamar a tantos hijos, pero lindos, y su cara rellenita, de pómulos salientes siempre empolvada, que si algo no permite mi abuela es que la vean desaliñada. Aún hoy, cuando depende de otros para todo, se incomoda si tiene el pelo mal y hace que la vistan con todas sus prendas: su reloj nuevo, sus bata de casa de fresca franela y sus zapatillas cómodas, que le mandamos de fuera para que luzca como una princesa, siempre limpia y arreglada. Y así, desde su silla de ruedas, pues desde que se fracturó la cadera no puede caminar, lo observa todo y parece una reina sentada sobre su trono.

Sesenta años estuvo casada con mi abuelo Juan Ferrer, un hombre autoritario que le dio no pocos disgustos, pero que a pesar de sus idas y venidas se mantuvo con ella hasta su muerte. Ella le sobrevivió, haciendo honor a su estirpe de longevos (algunas de sus tías llegaron a cumplir más de cien años), y ahí está aún, dando guerra.

Sus únicos caprichos, de joven, eran las escapadas que se daba de cuando en cuando al cine con su amiga Teresita. No se perdía un estreno donde saliera Jorge Negrete o Pedro Infante y otros galanes de la época. Sus amores secretos con los que supongo soñaría en la intimidad de su cocina, aunque mi abuelo fue el único hombre que conoció.

Aún recuerdo las sopas que le encantaba hacer día sí, día también. Sopas con huevo duro dentro, y con fufú de plátano, que a mí no había quien me hiciera tomar, pero que ella brindaba con verdadero entusiasmo a cualquiera que se acercara hasta la casa a la hora de la comida. Y ¡ay del que no le aceptara un plato! Eso era un desaire tremendo. La hospitalidad de mi abuela era a prueba de balas.

Siempre andaba por el suelo, no sé cómo se las arreglaba para caerse tanto, la pobre. En una de esas se fracturó la cadera y a partir de ahí ya no volvió a caminar. Ahora ya no anda, aunque dicen quienes la cuidan que hay días en que hace por levantarse sobre sus propios pies, es en esos días en que la visita un espíritu burlón que la transforma en otra abuela bien diferente a la que todos conocemos: una cómica viejuca que maldice y suelta malas palabras y que se inventa historias: que no le dan de comer, que le roban sus pertenencias por la noche mientras ella está dormida, pequeñas obsesiones que son fruto de una vida de carencias.

Hoy 29 de marzo es su cumpleaños y estoy segura de que de todas partes del mundo, desde todos esos rincones donde estamos dispersos, la llamaremos y le rendiremos los honores que se merece, porque ella es la reina, es y será la reina en nuestros corazones, el alma de nuestra gran familia.

jueves, 26 de marzo de 2009

2046 pelicula 12/16

El amor es una cuestión de oportunidad. No sirve de nada conocer a la persona idónea demasiado pronto, o demasiado tarde.

2046 - Escena 1

Todo lo que yo pueda decir de la belleza de esta escena será muy poco. Me quedo con la última frase: "todos los recuerdos son surcos de lágrimas".

viernes, 20 de marzo de 2009

Lady marmalade

Vivir dentro del bote de la mermelada no es posible, el oxígeno se agota y tanto azúcar acaba por fermentarse en el ácido más potente. Yo lo intenté; durante un tiempo me bastó con admirar el rojo interminable de las fresas, con aspirar su aroma dulce hasta saciarme de su perfume. Un mundo de mermelada, y yo en el centro, como una balsa flotando en medio de una piscina en una revista de viajes: segura y colorida estampa de lo que debería ser una vida, la vida que usted, lector amigo, se merece. ¿Y por qué no intentarlo? Eso mismitico pensé yo.
Ah, qué tiempos aquellos... cuando la vida era un eterno picnic y yo era la turista, mezcla de caperucita roja (por la cestita llena de regalos) con Hansel y Grettel, entrándole a la casa de chocolate que era mi vida por cualquier parte, si total, por todas estaba rica, por todas era nueva, por todas era yo. Ah, pero a quién se le ocurre ir así por la vida gastando los cartuchos de repuesto, cambiando el rumbo caprichosamente, ahora por aquí, luego por allá, haciendo honor a mi educación improvisada, a mi aprendizaje a trompicones.
Y así como una gota colma el vaso, yo me las agencié para echar a perder la mermelada. Que hasta de la dulzura uno se cansa, y yo ya estaba harta de ir todo el tiempo envuelta en miel y teniendo que lidiar con los golosos y otros gérmenes anaerobios. Y entonces dije no. Me tiré un pedo rotundo (y por supuesto se acabó la mermelada).

domingo, 15 de marzo de 2009

Vocal Tempo proximo disco

A estos muchachos de Santi Espíritus los he visto actuar en Mallorca en dos ocasiones, además he tenido el placer de conocerlos personalmente gracias a Jorge Luis, su representante y amigo nuestro. Son tan talentosos, nobles y buenagente, que se merecen llegar a lo más alto. Espero que este disco sea todo un éxito y desde ya les felicito por ello.

sábado, 14 de marzo de 2009

Invitación a lectura poética

Hola amigos,

El próximo viernes participaré en una lectura de poesía multicultural con amigos de aquí y de allende los mares. Estaremos: MARCELA BALLESTER, argentina; MARGA POU, mallorquina; JAUME GAVIÑO, mallorquín; ANTONIO SAURA, catalán, JOSE JOAQUIN FIQUITIVA, colombiano y una servidora.

La lectura tendrá lugar en la sede del GOB, C/ Manuel Sanchis Guarner 10, el día 20 de marzo de 2009, a las 20 horas. La entrada es libre. El evento está organizado por la Asociación Multicultural de Inmigrantes en Baleares, ASMIB.

Si vienen, seguro que la pasarán muy bien.

viernes, 13 de marzo de 2009

Dos más de mi hermanita



Aquí ella hizo de todo: la coreografía, la idea original, el diseño del vestuario, etc. Es un crack mi chiqui, que así le digo yo.




Y esto fue el pasado año 2008, ella es la primera que sale por la izquierda.

miércoles, 11 de marzo de 2009

11-M, para que no vuelva a ocurrir

Foto tomada de El País.


Un minuto de silencio por los que ya no están, por todos esos inocentes que perdieron la vida un día como hoy, un minuto para pedir que cosas como esta no se repitan, para mirar adelante y seguir amando el mundo a pesar de todo.
Les recomiendo leer el post de Betty a propósito del 11-M. Impactante.

Mi hermanita rumbera

Mi hermana pequeña baila como una diosa, y no sólo baila sino que crea las coreografías y el vestuario de su grupo de baile de la universidad, llamado Fusión. Estoy muy orgullosa de ella, porque aunque sabía de su afición, la verdad no imaginaba que lo hacía tan bien, como descubrí con sorpresa hace poco, cuando me enseñó los vídeos de sus presentaciones, vídeos como estos que aquí les dejo.


El segundo vídeo pertenece a un videoclip en el que ella baila con su grupo y que fue grabado en la Universidad de la Habana. Tengo más material de sus presentaciones, ya los iré subiendo a youtube.


martes, 10 de marzo de 2009

Luis Barbería (de Habana Abierta) haciendo de las suyas en Clamores

Otra perla de Luis Barbería. Su descarga de percusión vocal es todo un fenómeno que puede observarse cada mes en la sala Clamores. Qué bueno es, qué bien lo hace, sin que el resto de los muchachos se me ofenda, que todos son buenísimos, todos. Son de lo mejorcito que ha dado la música cubana en los últimos tiempos, o a mí me lo parecen.

Luis Barbería: "Del cielo a mi vida"

Una preciosa canción de Luis Barbería, el buenísimo integrante de Habana Abierta. Rica bossanova con sabor cubano.

lunes, 9 de marzo de 2009

El vídeo más esperado: "Manolito's performance"

Hace más de un año grabé este vídeo en la Feria de La Rampa. Desde entonces se me había quedado en una computadora por allá por la Habana con tan buena suerte que he podido recuperarlo. Es uno de los vídeos más graciosos que he grabado en mi vida, Manolito, que creo que así se llama, es un loquito de lo más gracioso que se pasea por las calles del Vedado siempre cantando con su estilo inimitable, o sintonizando su estación de radio particular. Su locura o retraso es de esas "que no vale la pena curar". Aquí pueden verlo haciendo de las suyas en la feria, y no se pierdan la que se arma. Estas cosas solamente suceden en Cuba. Que lo disfruten.

martes, 3 de marzo de 2009

Peor para el sol

Esta fue la primera canción que escuché de Joaquín Sabina. Entonces fue como si me hubieran atravesado con una flecha. El flechazo me dura hasta hoy.

domingo, 1 de marzo de 2009

Ella prefiere, de Amaury Gutiérrez, por Habana Abierta.

Otro fragmento del concierto, por cortesía de Betty.

Corazón Boomerang - Habana Abierta en la sala Clamores

Esta fue una de las canciones que cantaron los de Habana Abierta el otro día en la sala Clamores. Caballero, qué rico, qué gozada de concierto, lástima que la imagen no sea tan buena. Que lo disfruten.

jueves, 26 de febrero de 2009

Puesta de sol en el Molinar de Levante


El domingo pasado tuve la ocasión de ver una puesta de sol desde el Molinar, en compañía de mi buen amigo Antonio Saura, un romántico perdido. De no haber sido por él, no me hubiera detenido a observar cómo el sol se ponía tras las montañas, desde el primer hasta el último rayo, como si de un ritual se tratase. Este Antonio es un maestro de las cosas importantes de la vida. Aquí les dejo una foto que hice con el móvil.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Caprichos de la física


Siempre me ha causado gran placer observar las cosas duras mientras se deshacen: un bizcocho en el café con leche, la cera de una vela al calentarse, un hombre rudo cuando baja la guardia... Y es que no hay nada tan frágil como lo rígido, como se sabe. Son caprichos de la física.

lunes, 23 de febrero de 2009

La hospitalidad madrileña

La famosa "movida madrileña" no sería tan famosa si los habitantes de esta ciudad no fuesen así de simpáticos, lo que pude constatar en mi reciente y cortísimo (más de lo que yo hubiera deseado) viaje a Madrid durante el pasado fin de semana.
Fue un viaje cargado de sorpresas y gratas compañías: la Betty, bloguera estelar y buenísima amiga, que nos acompañó a Queseto y a mí al concierto de Habana Abierta donde por fín pude ver realizado uno de mis sueños: ver a estos muchachones tocar en vivo esa música que me encanta, música para el alma, como tiene que ser. Luego ver a Michel, viejo amigo de Cuba, y recorrer con él las calles de esa ciudad maravillosa que es Madrid, y ponernos al día con nuestras respectivas vidas, todo un regalo. Ver a mi familia de Alcalá, aunque brevemente, y constatar que a pesar de la distancia el cariño es el mismo, y la confianza, que es lo bueno de la familia, que siempre están ahí.
Lo mejor de todo el viaje fueron sin dudas los nuevos amigos que hice: María, amiga de Queseto y nuestra excelente anfitriona, Alexis Cruz, de la Asociación Homérica de Cuba, a quien Betty tuvo la buena idea de presentarnos, un tipo genial cuya biografía daría para hacer todo un libro, pues es un emprendedor nato con un corazón grandísimo para ayudar a los necesitados y un gran talento para hacer buenos proyectos. Pilar, del Yemayá, una mujer fuera de serie con una energía tan buena, que nos abrió las puertas sin saberlo: energía pura de Yemayá, los encantadores Donia y Javier, quienes apenas a unas horas de conocernos nos abrieron las puertas de su casa como si nos conociesen de toda la vida, al igual que los chicos de Habana Abierta, que fueron encantadores con nosotras y nos brindaron no sólo su música, sino su simpatía, su tiempo y su entusiasmo. Pero de esto les hablaré más detenidamente en otro post, porque el tema (y ellos) lo merecen.
La gente de Madrid, contra el mito aquel que dicta que en las grandes ciudades la gente va a lo suyo, me parecieron abiertos y simpáticos. Hubo anécdotas graciosas como por ejemplo el señor mayor al que le preguntamos una dirección y se ofreció a acompañarnos, o el taxista dicharachero que a las cinco de la mañana nos contaba historias de la ciudad, o el skater que nos dejó montar en su patineta de madrugada cuando íbamos medio borrachas en busca de algún local abierto. Gente amable, sí señor, y muy divertida.
También hubo amigos a los que no pude ver, algunos porque cambiaron de teléfono, otros a los que no pude llamar por cuestiones de tiempo, pero como Madrid está a la vuelta de la esquina me queda el consuelo de que más temprano que tarde Madrid y yo volveremos a vernos las caras. Y aquí les dejo con fotos que Betty tuvo a bien pasarme y otras que saqué de mi móvil, porque no tengo cámara de fotos hasta nuevo aviso.

Con Betty y los muchachos de Habana Abierta, todo un lujo.

Queseto y yo cogiendo cajita, qué lindos, caballero, pero qué lindos.

Aquí disfrutando del concierto.

Con Alexis, de la Asociación Homérica de Cuba, un tipo estelar a quien tuve el placer de conocer gracias a Betty.

Y aquí de nuevo, con Betty, su nuera y Alexis.
Qué rico, caballero, en la sala Clamores con Habana Abierta, tremendo vacilón.

El cartel del concierto.

Con Betty, llegando al local.
Betty y Queseto por Madrid.
Qué linda foto...

domingo, 22 de febrero de 2009

Llena de amor

Estoy llena de amor. He descubierto que la vida es un lugar confortable para estar, y que no hay que ponerse triste sin motivo, por más que nos gusten esos dulces momentos de melancolía. He alcanzado la paz de mi alma, por fín, después de tantos golpes y sobresaltos, y hoy me siento satisfecha, feliz, como una flor dispuesta a abrirse al mundo: orgásmica y carnal.
Atrás quedan los días de sufrir y escribir estupideces, papeles entintados que hoy sólo me servirían para quemarlos y calentar mi casa. Hoy duermo con la cabeza apoyada suave pero firmemente en mi almohada, suave y firmemente, igual que camino y pienso.
Amo tantas cosas y a tanta gente linda... hombres y mujeres, amigos y amigas, hermanos de la vida. Amo mi cuerpo a pesar de mi figura no tan esbelta como desearía, pero lo amo por lo que es capaz de dar y de aguantar, porque él soy yo, y como Whitman digo: "me celebro y me canto a mí misma".
Y por todo esto, yo, que no soy creyente, doy las gracias al cielo y rezo para que no se me escurra pronto todo este amor que hoy me desborda.

domingo, 15 de febrero de 2009

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El mes próximo tengo una cita en la librería Àgora.
¿Quiere alguien venir a acompañarme?

miércoles, 11 de febrero de 2009

La felicidad

¿Qué es vivir una vida plena? Es una pregunta que me viene a cada rato a la cabeza. Cuando miro a mi alrededor veo a toda clase de gente y comparo: los hay que se limitan a un mundo reducido, a un mismo lugar, un círculo de amistades más o menos estable, y son felices así, sin salir del barrio, sin absurdos deseos de alcanzar lo que de antemano están convencidos no pueden tener. Se conforman, se distraen conversando con el vecino, organizando almuerzos para espantar la duda y los fantasmas. Contestan sin faltar a las postales navideñas que año tras año llegan para adornar el árbol, y se mueren en paz cuando les llega el momento, satisfechos de haber vivido la vida que les ha tocado, con sus altas y sus bajas, y sobre todo con resignación.
Hay otros, por el contrario, que padecen el sino de la inconformidad y viajan de un sitio a otro buscando algo, sin pereza ni apego. Se hacen una agenda complicada, estudian doctorados o publican libros de indudable utilidad. Se afilian a partidos, toman préstamos, contraen deudas sin temor a no poder pagarlas, o en todo caso se aseguran. Miran hacia adelante, le piden a la vida lo que quieren, ocupan todo el espacio que les toca sin preguntarse si acaso se lo merecen, o si estaba reservado para ellos. Y en este espacio extienden sus posesiones, las que van acumulando, con desparpajo, y así, en ese desplazamiento, en ese gasto de energía, se les va la vida. Y a su manera también son felices, viviendo a lo grande, arrollando y olvidando con igual velocidad.
¿Y cuál de los dos (o más) tipos de vida es el recomendable? Es una pregunta que a veces me hago. De momento no lo sé, y ya me ha entrado sueño, no puedo seguir con este tabaco que me he sacado de abajo de la manga, así que les dejo con este muchacho que me encanta y con su recomendación. Charito, esto es pa tí, gracias por todo, ¡supersocia!



Maria Y Juana

domingo, 8 de febrero de 2009

Día de matanzas

Una vez al año, es tradición (una tradición que se va perdiendo, como muchas otras) que las familias mallorquinas se reúnan para hacer la matanza de uno o dos cerdos que luego convierten en los embutidos que les acompañarán en sus celebraciones el resto del año (ahora se comen ocasionalmente pero antes formaban la base de la alimentación de los mallorquines). El sábado pasado fui invitada a una de estas matanzas, lo que para mí fue todo un honor, pues compartir estas tradiciones me hace querer cada vez más a esta tierra y su gente.
Hicimos muchas fotos, no quería dejar pasar la ocasión de mostrarles este singular acontecimiento, aunque les advierto que hay algunas imágenes que pueden herir la sensibilidad de vegetarianos y amantes de los animales. Los seres humanos somos un poco bestias, pero qué se le va a hacer, la sobrasada está muy buena.
Espero que les guste este reportaje. Las fotos las hicimos varios de los que estábamos presentes aquel día, y llegaron a mí por cortesía de Mar Sancho.

Matanza 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

Reflexiones después de ver la película "El amor en los tiempos del cólera"

Pretender que el amor sea una rosa espiritual que se conserve intacta tras el paso de los años: pura teoría. El amor, como todo, se marchita y decae. ¿De qué sirve el amor si llega tarde, si no se tiene cuando se desea o apenas puede manifestarse? A la mierda el amor que no calienta, que no te ve envejecer, que no conoce el mapa de tus imperfecciones, que no te sorbería las entrañas.