miércoles, 8 de agosto de 2007

Poemas adolescentes

¿Qué tal? ¿Les gustaron los vídeos? Pues voy a descansar unos días de mi faceta de dj. Ahora me he montado en el personaje de poetisa, (poetisa, sacerdotisa... ) Mucho mejor ¿no?
Comenzaré por publicar algunos poemas a los que les falta algo (¿experiencia, madurez, lecturas?) o les sobra rima, juzguen ustedes mismos. Luego si se portan bien iré desvelando los más recientes, que se supone que son mejores (aunque no se garantiza).
El que está a vuestra derecha, ese tan rimadito, pertenece a esta clase de poemas que suenan sospechosamente bien.
Estos primeros estaban agrupados en un libro inédito que se llama "Las cosas que yo creo" ¿ingeniosa la frase, no? Ah, juventud, divino tesoro.
Bueno, ahí va eso.


Lujuria

¡Lujuria, ven a mí!, tráeme contigo
aquellas noches de sábanas revueltas,
de velas encendidas,
de gritos apagados,
de gemidos.

La nostalgia entorpece mis sentidos,
no puedo más, de amor encarcelado.
Fluye en mis venas, cual río caudaloso
sin destino,
sin frenos,
desbocado.

La nostalgia me tiene prisionera,
recuerdos de los días ya pasados.

Los días del amor a pierna suelta,
del comer por no morirnos de hambre,
del galopar sin fin de nuestros cuerpos.


Mas, ven lujuria, ven a atarme las manos,
Ven a desabrocharme los estribos.
¡Gobiérname! ¡Enloquéceme! ¡Suavízame!
Agótame por fin de tantos besos.
¡Transpórtame! ¡Bautízame! ¡Renáceme!
Quítame de una vez esta pereza.

Cansada estoy de andar por esas calles,
sola, triste, de amor necesitada.

¡Necesito lujuria en carne propia!
Pecar y no ir al cielo, ser blasfema,
morir de amor, bajar hasta el infierno
quemada por los besos voluptuosos
del hombre que con besos me desarma.



Nada sutil, como ven, no obstante suena bien en los recitales, es de esos que sacan aplausos.
Ahora ya no diría lujuria, usaría otras palabras para expresarme...

Bueno, os dejo con tres más, del mismo tema (erótico-festivo).


Realista

Ya sé de cierto que no soy imprescindible
en este mundo que nos corresponde.
Nadie muere de amores por mí,
nadie agoniza ahora por la falta de mi ser.
No pienso suicidarme, no estoy loca,
además siempre es posible atormentar a algún incauto,
pues me gusta, y lo digo sin sonrojo
jugar a enamorar, y a enamorarme.
El juego de la seducción me atrae
(qué vicio saludable y qué problema).
Detesto no tener un objetivo,
un amante real o imaginario,
un motivo de verso, o de desvelo,
la noción de pertenecer a algo:
un partido, una raza, lo que sea,
algo que ate mi sexo a la deriva.



Libertario

Cuando el amor te llegue, no le huyas
porque morir de amor es imposible,
lo lógico es morir de desamor.

No temas florecer, abre tus alas,
acepta ésta llovizna bendecida
que la vida te entrega, dadivosa.

Desata tus encantos, mariposa
y vuela presurosa por la vida,
que no siempre hay un jardín de rosas.

Que la felicidad nunca es bastante,
que son tan sólo instantes de locura,
y que tú eres lo más importante.

Regálate, pues bien, un día de asueto,
tira lejos esa melancolía,
y deja disfrutar a tu esqueleto.

Quédate, entre las sábanas, dormida,
cuando suene el reloj, con ese amante
que hace rato te trae embobecida.

Es tan corta la vida, que es bastante
para sentirse bien, tener un día,
con colchón, y con sábanas, y amante.


Advertencia

Hay un hombre en mi cama,
respira dulcemente
ajeno a mi escrutinio.

Este hombre magnífico
duerme cual hoja seca
que el viento hubiera
arrastrado hasta mí

Todos sabemos
que el viento es caprichoso
y que más vale no contradecirlo.

Me ha dejado este hombre
posado aquí en mi cama.
Y tengo que admitir que es todo un hombre.
No le sobra ni un dedo,
no le falta una tuerca,
he dicho que respira,
si lo toco se mueve
(tiene eso que llamamos
sensibilidad).
Lo cual no significa
que llore más tarde
si le leo un poema.

Tiene pelos, espalda,
tan amplia que podría
tenderme sobre ella.
Y la temperatura de su cuerpo
es tibia, para ser conservadora.
Aunque si me recuesto contra él
podré saber exactamente
con cuántos grados arde mi deseo.

Hay un hombre, repito,
lo digo por si acaso,
no vaya a ser que luego
me acusen de liviana.

Duerme como angelito
¡angelito!
Con ese cuerpo terrenal
y esa boca profana.

Y ¿cómo resistirse
ante tanta belleza?
El pecado sería
no morder la manzana.

Y ¿qué puede pasar?

¿Qué más tarde se pudra o me indigeste?
¿Qué se ofrezca a otras bocas, la villana?

Acepto el riesgo,
que no todos los días hay manjares de dioses
encima de mi cama.



Como ven son bastante cursis.
Pero tienen su gracia, o al menos a mí me lo parece. Ahora, que malos son un rato largo.
Buenas noches tengan todos los que se ríen como yo me estoy riendo hoy.

4 comentarios:

Jorge dijo...

A mí me rozaron la piel, porque no quise tomármelos como pertenencia. ¡No sé por qué he conocido la sensatez!
Lo de cursi es relativo. Aquí pesa más la voz interior. Tus versos tienen soltura y, en efecto, provocan lujuria. Saludos y felicitaciones. Luego te escribo a tu correo.

Té la mà Maria - Reus dijo...

hemos pasado un buen rato en tu blog, felicidades

saludos desde Reus Catalunya

Ivis dijo...

Muchas gracias a ambos. Es lo que decía en este post, la juventud es lo que tiene, su frescura, su desparpajo, luego nos ponemos cadenas. Pero es bueno ver con los ojos de la experiencia lo que éramos y hacíamos de jóvenes porque esa es nuestra verdadera esencia.
Gracias nuevamente.

Ivis dijo...

Muy interesantes vuestros blogs, los añadiré a mi lista.