jueves, 19 de junio de 2008

Pasaje Cadena Azul. Los viajes a la escuela

Como me dormía tan tarde, por las mañanas no había Dios que me hiciera levantarme para ir a la escuela, que quedaba como a dos kilómetros de la casa. Nunca me ha gustado caminar, siempre me cansaba, hasta que mi madre inventó el juego de "el que pise raya come toalla", y así lograban llevarme distraída por las altas lomas de Santos Suárez hasta llegar a Pedro María Rodríguez, que era el nombre de mi primaria. Un nombre que, por cierto, siempre me desconcertó: no entendía cómo un hombre se podía llamar a la vez Pedro y María, eso de que María fuera un nombre de hombre nunca me convenció del todo.
Por el camino siempre recogíamos flores del suelo, de un árbol que daba unas flores moradas, que siempre tomé por orquídeas, aunque luego, de grande, supe que las orquídeas no se dan en árboles. Pero aquellas flores de verdad se parecían, aunque su olor era más bien desagradable.
Muchas veces se nos hacía tarde, y yo iba maldiciendo por el camino, friendo huevos y diciendo: ¡ño, papi! o ¡ño, mami!, en dependencia de a quién le tocara llevarme, porque cuando uno llegaba tarde no lo dejaban pasar al matutino, y en cambio lo dejaban detrás de una reja, como si de un encierro se tratase, y luego de que hacían el matutino, abrían la reja y hacían pasar al centro -las hileras de alumnos estaban formadas a ambos lados de un imaginario pasillo central- al grupo de los impuntuales.
Era realmente traumático, mucho más para un niño, el verse en ese grupo y que todos te miraran con caras de reprobación, sobre todo los maestros. Nunca olvidaré el bochorno que pasé aquella mañana en que -como de costumbre- llegábamos tarde, y yo le formé tremenda perreta a mi papá. Ya era la segunda vez en esa semana que tendría que pasar por la vergüenza, y no quería bajo ningún concepto quedarme en la escuela. Le decía: "¿Tú ves? Por tu culpa", mientras lloraba y pataleaba. Entonces mi papá, desesperado al verme en ese estado, había tomado la peor decisión que pudo tomar: me cogió de la mano y pidió que abrieran la reja y atravesó conmigo el patio, justo por el centro. Yo no daba crédito: no bastaba con llegar tarde, sino que tenía que pasar por delante de todos y que me vieran. ¡Qué penaaaaa! Mi progenitor había entendido que a mí lo que no me gustaba era quedarme tras la reja, y al llegar a la formación de mi destacamento, me había entregado a la maestra. Aquel día hubiera querido darle una mordida, no me mordí yo de la impotencia porque dolía, pero seguí llorando rabiosamente y dando patadas en el suelo. La maestra intentó consolarme, pero fue inútil, ella nunca entendería "el porqué de mi llanto".

10 comentarios:

Queseto dijo...

Cómo me gustan estas entregas... (ese "ñó, papi; ñó, mami" los escuché.

Ivis dijo...

Jajaja, queseto, qué ánimos me das. Gracias, querida. La verdad es que estoy ya metida en esta historia.
Un beso.

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, China, creo que ya es hora de que Ivis entreviste a Ivis y hoy que estoy de un humor empingao (dirían en la baleares o en otra isla, ya ni se) debes ir pensando en el nombre de un personaje que será el centro de esta novela. Por que la tienes que escribir, piénsalo.

Un besito y buen fin de semana.
Ya ni me acuerdo desde cuando somos novios, lo que dicen, el matrimonio es la tumba del amor
Yo

Ivis dijo...

Chino, la primera parte no la entiendo. Más que una novela son unas memorias, entonces el narrador -hasta ahora- soy yo, con mi nombre, he decidido poner los nombres originales, más por pereza que por otra cosa.
Qué bonito esto de ser novios. Pero fíjate, yo tengo otro novio de carne y hueso, espero que no seas celoso. Hay, me hiciste acordar de algo que usaré para mi próximo pasaje. Un besito y buen fin de semana.

Ivis dijo...

El ay era sin h, el otro es de hay (pero no te toca)

La sonrisa de Hiperión dijo...

Me ha encantado, realamente bueno, y divertido.
Un saludo

Ivis dijo...

Hola Antonio, gracias por pasarte por aquí. Me alegro de que te gusten mis memorias. Ya visitaré tu blog y leeré tus poemas.
Hasta pronto.

Yo Ana dijo...

Hola Ivis. Acabo de descubrir tu página y me ha impresionado mucho. Eres una escritora excepcional, te felicito. Soy nueva en estas lides y muy poco versada en informática, me gustaría que me explicaras un poco como va esto de "blogeando a Cuba" y la reunión de los blogueros, me gustaría participar de algún modo, y expresarle mi apoyo a todos y a todas. Besos y mi más sincera admiración!

Ivis dijo...

Yo ana, bienvenida al mundillo este de los blogs. Este es un mundo sencillo y a la vez complicado, hay que aprender ciertas pautas para tener un blog visitado, aunque lo más importante es tenerlo y actualizarlo, que ya es mucho, lo otro es leer los tutoriales de blogger o algunos consejos por internet. Pero para mí a veces esto se hace demasiado complicado y simplemente prefiero tener mi pequeño espacio y sanseacabó. Si tienes alguna duda sobre un tema concreto, dímelo y si yo puedo te la soluciono.
Con respecto al encuentro de blogueros, es un encuentro que piensan hacer en 2009 en dos sedes, Palma de Mallorca y Miami. Hay un blog, cuya dirección es http://bloggerdecuba.blogspot.com/ y donde se van aclarando todas las cosas relacionadas con el evento. Te recomiendo que entres y leas, y si quieres, des de alta tu blog.
Un abrazo,
Ivis.

Yo Ana dijo...

Gracias Ivis. Sigo leyendo y escribiendo, a ver que sale. Me encanta esta libertad, y espero que más temprano que tarde llegue a los de adentro también, gracias al valor y talento de Yoani y al apoyo de todos los que podamos y queramos, siempre de mottu propio. Besos, Ana