sábado, 21 de junio de 2008

Pasaje cadena azul. ¡Ay, Dios, chan, chan, chan!

"Sí o no", éste era el escueto contenido del papelito que me había encontrado encima de la mesa al volver del recreo. Le dí la vuelta y pude leer por detrás, con letras torpes, el nombre de David. O sea que David me estaba proponiendo que fuera su novia, ¡qué emoción! No me lo podía creer. Era uno de los niños más lindos de la clase, con sus rizos dorados, y era también muy inteligente, de los mejores en matemáticas... aunque nunca, que yo recordara, habíamos cruzado palabra. Pero bueno eso no importaba. Cogí mi lápiz y en el mismo papelito puse un "sí", lo doblé y pedí que se lo pasaran. Él se sentaba dos pupitres más atrás, y yo me dí la vuelta sin que la maestra me viera y lo miré, pero fue tan rápido que él apenas se dio cuenta. El resto de la clase me la pasé en el limbo, pensando en la nueva historia que tenía para contarle a mis amigas. Tenía novio, ja, y no un novio cualquiera, sino el más lindo del aula, o al menos a mí me lo parecía.
¿Qué se hacía en estos casos? Durante los días siguientes no pude averigüarlo. Seguíamos iguales de distantes, no intercambiábamos más que alguna mirada furtiva en los recesos. Lo único diferente, si acaso, era que el resto del aula ya se iba enterando de lo nuestro, ya éramos "novios formales". Llegó el día de los enamorados y me trajo un regalo: un almanaque, y yo que no había llevado nada me quedé apenada y al regresar a casa se lo conté a mi mamá, que conocía al padre de David y a quien el cuento pareció divertir mucho. Al día siguiente me envolvió un par de medias para que se las llevase y así hice, pero el intercambio de regalos no mejoró mucho la comunicación entre nosotros; seguíamos sin hablarnos. Todo eran papelitos que iban y venían. Recuerdo uno de ellos que decía: "Telsys quiere ser mi novia. ¿Tú me dejas ser novio de ella también?" No lo pensé dos veces, pues siempre me he considerado muy solidaria, y le conteste con otro "sí". Pensaba en la pobre Telsys, que no debía quedarse sola. Así que las dos pasamos a ser novias de David. Y nunca hubo lío.
Un día a la maestra le dio por cambiar a los alumnos de sus puestos habituales, porque decía que hablábamos mucho, y nos fue alternando -una hembra y un varón- como en un tablero de ajedrez, con tanta puntería que fue a ponernos juntos a David y a mí. Ahí empezaron los del grupo con la letanía del "ay, Dios, chan, chan, chan", que utilizaban cada vez que alguien hacía algo malo. Era una seguidilla que se decía dando golpes en la mesa, y como que ellos los decían cada vez más alto, y con risas, la maestra se dio cuenta de que había pitirre en el alambre y prefirió no juntarnos. En los larguísimos minutos que pasaron entre su idea y su cambio de parecer, un cosquilleo muy raro, como de placer, me recorrió todo el cuerpo. Pensaba en lo maravilloso que sería sentarme junto a David. Nos imaginaba cogiéndonos las manos por debajo de la mesa, ayudándonos con las tareas, todo un programa romántico que de un momento a otro se había venido abajo por culpa de los chivatos del grupo. Aunque después de la escenita ya no sabía si quería sentarme al lado suyo. Un sentimiento pegajoso, feo, me empezó a atormentar. Pensé entonces que lo nuestro tenía que ser malo, ¿por qué, sino, habían armado tanto alboroto los del grupo? Tenía que ser malo, concluí, y a partir de ese día conocí la culpa. Tenía seis años por entonces, y ya nunca más mis días fueron tan felices; siempre venía aquel sentimiento pegajoso que no se desprendía ni bañándome a echarlo a perder todo. Lo encontraba en sus mil manifestaciones: cuando estando de visita en La Habana corrí a sentarme en las piernas de mi abuelo y éste me rechazó al tiempo que me aconsejaba que no dejara que ningún hombre me cargara en sus piernas; cuando mi tía me dijo que las niñas no se sentaban con las piernas abiertas y en tantas otras ocasiones que, como nubarrones, empañaron la pureza de aquellos días felices.

16 comentarios:

Chema dijo...

Bueno, si tu habías de visitar mi blog yo debía hacer lo mismo con el tuyo. Eso he hecho, y lo que me he encontrado no podía ser mejor.

Lo que he leído (los dos últimos post), son preciosos.

Un abrazo!

Yo Ana dijo...

Me he leido casi todo tu blog de un tirón, y cada vez me gusta más, qué talento chiquilla! Me tomé la libertad de citarte en mi recién nacido blog, no porque haga falta, sino porque me dio por comentar ese artículo tuyo sobre la comunidad cubana en Baleares. Por si quieres mirar lo que escribí y comentarme lo que piensas te anoto mi link aquí (no se hacerlo de otra manera, sorry). Un abrazo, Ana

http://enhonorayoanisanchez.blogspot.com

Antonio dijo...

¡Qué suerte! Niños y niñas juntos en la escuela. En mis tiempos los curas y los franquistas nos separaban. Seguro que ahora tendríamos una educación más completa si hubiéramos podido compartir infancia con ustedes las mujeres.
En fin, siento entrar quejándome...

Ivis dijo...

Hola Chema. Muy agradecida por tu comentario. Veo que estás también en esto de escribir, bienvenido al club. Me leeré con más calma tu capítulo 93. Te deseo mucha suerte en el empeño, que no es nada fácil pero que yo creo que vale la pena.
Un saludo.

Ivis dijo...

Ana, me vas a ruborizar. Me alegro de que te guste mi blog, la verdad es que lo hago con mucha ilusión y que le he dedicado unas cuantas horas-nalga, pero comentarios como el tuyo hacen que valga la pena. Ya he visto tu artículo, con comentarios que me parecen muy buenos, y en breve te daré mi opinión más particular.
Un abrazo para tí también. Gracias por pasarte por aquí.

Ivis dijo...

Antonio, pues sí, eso es fundamental: "los chicos con las chicas tienen que estar" (como la canción aquella de la década prodigiosa).
Aquí en España la religión católica ha hecho mucho daño (es mi opinión muy particular de atea). La culpa la grandísima culpa (o la hipocresía) que cargan los pueblos católicos es para mí la explicación de muchos prejuicios y conflictos inútiles. Claro que generalizar no es bueno, ni hablar en abstracto. En materia sexual:la iglesia es la culpable de que la gente no se toque más y de que sea más reprimida en sentido general. Y la culpa, ah, la culpa es lo peor de todo.

Anónimo dijo...

Simplemente magnífico.

Ivis dijo...

Gracias, anónimo.

Yo soy Medea dijo...

Yo pensaba que para los de tu generacion ya estas cosas no pasaban. Dicen los que saben que somos asi por la educacion judeocristiana que arraiga la culpa en las almas desde pequennos. Yo creo que es verdad.
Un abrazo.

Ivis dijo...

Yo también, Mede.
Es la culpa la que tiene toda la culpa, jaja.

Fabienne dijo...

Me he sorprendido de las opiniones leídas escritas por españoles, nunca había reflexionado sobre el tema religioso en mi ardua tarea de "entenderos". Desde que estoy en España he intentado darme respuesta al por qué las relaciones humanas aquí se tornan tan difíciles, a por qué los españoles no consideran que pueda existir "amistad" (y dígase AMISTAD) entre un hombre y una mujer. O por qué el ser espontánea, natural y abierta, implica una cierta relajación del sexo masculino y una tendencia a equivocarse de contenido???
Doy gracias a lo que exista, ya que también estoy criada bajo una educación laica, de poder tener los amigos que tengo, de podernos abrazar sin prejuicios y de poder cuidarnos y compartir gratos momentos desde que fuimos pequeños hasta siempre...
António, quéjese un poquito hombre, para eso y para disfrutar la vida, estamos los AMIGOS, ¡otra gran suerte!!!

Anónimo dijo...

Wow China,. Viste la historia siempre se repite (esperemos que la máxime filosófica, sucumba a tu mirada), no soy celoso y si, para que sepas te prefiero compartida lalalala, ya sabes el resto. Como fue tu Lunes?
Tu novio cibernético, Yo
Ah Besitos

Ivis dijo...

Faby, imagínate que yo me quejo a veces de mi educación un poco -sólo un poco y cada vez queda menos- puritana. Pero qué suerte no haber vivido el yugo de la iglesia, todos esos lastres del pecado y el más allá.
Otro besito.

Ivis dijo...

Novio, mi lunes maravilloso, hasta a la playa fui, que ya el verano llegó para quedarse.
¿Y el tuyo? ¿Me vas a decir quién eres?
Yo tampoco soy celosa.

Betty dijo...

;-) una sonrisita, recalando, tienes el tierno subió en este tramo del pasaje Ivita...cómo me recuerdas hoy a mi niña Susana que anda tristona porque su "novio" David, un gallardo trigueñito alcaíno acaba de terminar 6to. y el año que viene no estará más en el cole;-( se ha pasado el curso carticas van y carticas vienen, quién le ayudará a bajar la mochila en la escalera;-)..qué fugaz ingenuidad la de esos amores de primaria, aquí la has bordado, tú solidaria hasta en eso, ja,ja un beso

Ivis dijo...

Pues gracias, Betty. Pobrecita Susanita, dile que se busque un sustituto, tienes que aconsejarla bien ;-)